**Por Antonio Vallejo**
La conectividad móvil avanza a pasos agigantados, pero para que siga su curso es necesario liberar espacio en el espectro radioeléctrico. Esto implica el desmantelamiento definitivo de las redes 2G y 3G en España. El Gobierno ha iniciado el proceso oficial para apagar estas tecnologías, con más de dos décadas de servicio, cuyo mantenimiento supone hoy un lastre operativo, energético y de seguridad.
El principal desafío reside en que millones de dispositivos críticos, desde ascensores hasta sistemas de teleasistencia, siguen dependiendo de estas redes obsoletas para funcionar.
**El inicio de la cuenta atrás.** El Ministerio para la Transformación Digital ha abierto una consulta pública, que permanecerá activa hasta el 20 de enero de 2026, para recabar las propuestas de operadores, administraciones y sectores afectados. El objetivo es diseñar una hoja de ruta que permita desconectar estas redes antiguas sin dejar a nadie atrás. Según el documento oficial, se trata de “asegurar el servicio a los clientes finales y garantizar una transición ordenada”.
**Por qué hay que apagarlas.** Mantener activas las redes 2G y 3G es insostenible. Ocupan un espectro radioeléctrico valioso en las bandas de 900 y 2.100 MHz, que podría reutilizarse para expandir las tecnologías 4G y 5G, mucho más eficientes. Además, consumen más energía, presentan mayores vulnerabilidades de seguridad y ofrecen una capacidad muy limitada para el tráfico de datos actual. Este proceso de desmantelamiento es una tendencia común en todos los países europeos.
**El drama de los dispositivos olvidados.** Aunque nuestros teléfonos móviles utilizan tecnología 4G y 5G, existe un parque gigantesco de aparatos que aún operan con tecnología móvil anticuada. La consulta del Gobierno identifica varios sectores en riesgo crítico.
**Servicios críticos en la cuerda floja.** El documento oficial dedica especial atención al servicio 112 de emergencias y al sistema eCall. Ambos deben migrar a tecnologías IMS (IP Multimedia Subsystem) sobre redes 4G mediante VoLTE (voz sobre LTE). La consulta pública solicita a los operadores que detallen el avance de esta migración, las pruebas realizadas y los indicadores mínimos de calidad que pueden garantizar. La fiabilidad permanente del 112 es una prioridad absoluta.
**El rompecabezas del M2M y el IoT.** Según la CNMC, España cuenta con 20 millones de líneas máquina-máquina (M2M) activas. Una parte importante de estos dispositivos —como contadores inteligentes de luz, agua y gas, sistemas de gestión de flotas, TPV o sensores industriales— opera sobre 2G o 3G. El Ministerio ha pedido a los operadores que identifiquen cuántos dispositivos hay por sector, los planes de sustitución y las barreras técnicas o económicas para migrarlos a tecnologías como NB-IoT, LTE-M o 4G.
**Los OMV también quedan afectados.** Los Operadores de Móvil Virtual dependen de las redes de los grandes operadores. Si estos apagan el 2G y 3G sin coordinar la apertura de VoLTE mayorista —es decir, sin permitir que los operadores virtuales ofrezcan voz sobre 4G—, los OMV podrían quedarse sin capacidad para dar servicio de voz a sus clientes. La consulta pública insiste en la necesidad de establecer “buenas prácticas contractuales y técnicas” para una transición ordenada, con plazos claros y pruebas conjuntas.
**El problema del roaming.** Cuando un usuario español viaja al extranjero, o un extranjero visita España, y su terminal no tiene VoLTE habilitado o compatible, no podrá realizar llamadas si las redes 2G/3G están apagadas. El Ministerio pregunta a los operadores sobre los acuerdos bilaterales, las pruebas de VoLTE en roaming y los problemas pendientes de resolver.
**Calendario incierto, pero inevitable.** Aunque no hay fechas definitivas, el apagón no será inmediato. El documento oficial señala que los operadores deben detallar sus calendarios por tecnología y banda, especificando si el cese será progresivo por áreas o generalizado. En la práctica, el 3G ya está prácticamente desconectado en España, pero se prevé que el 2G siga funcionando hasta al menos 2030, dada la cantidad de servicios críticos que aún dependen de él.
**¿Y ahora qué?** Una vez cerrada la consulta pública en enero de 2026, el Gobierno analizará las respuestas y decidirá los próximos pasos. Entre las opciones figura la creación de un grupo de trabajo permanente para coordinar la transición con operadores y sectores afectados. La liberación completa del espectro permitirá que las conexiones 5G mejoren significativamente en capacidad y cobertura. No obstante, todo indica que aún queda un largo camino para culminar esta transición de manera definitiva.
**Redacción FV Medios**
**REDACCIÓN FV MEDIOS**