Estudio de UCLA revela brecha entre creencias y evidencia científica sobre marihuana medicinal

**Amparo Babiloni**

Antiinflamatorio, analgésico, relajante, inductor del sueño, antitumoral, anticonvulsivo… No es el prospecto del medicamento definitivo, sino algunos de los beneficios que popularmente se atribuyen a la marihuana medicinal. Según una encuesta en Estados Unidos y Canadá, un 27% de los ciudadanos la ha consumido para tratar la ansiedad, aliviar dolores o dormir mejor. Pero, ¿y si no es tan eficaz como se cree? Eso es precisamente lo que concluye un extenso estudio de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) tras analizar quince años de datos científicos.

**El estudio.** Divulgado a través del *New York Times*, se trata de una revisión exhaustiva en la que psiquiatras de la UCLA analizaron más de 2.500 artículos publicados entre enero de 2010 y septiembre de 2025. Incluyeron ensayos clínicos, metaanálisis y guías clínicas, priorizando aquellos con muestras más grandes y metodológicamente robustas.

**Las creencias.** La popularización del cannabis medicinal ha crecido paralelamente a su legalización en Estados Unidos, donde ya genera más impuestos que el alcohol. Según la encuesta mencionada, quienes la consumen con fines terapéuticos lo hacen principalmente para aliviar el dolor (53%), dormir mejor (46%), tratar la ansiedad (52%) y la depresión (40%).

**Las conclusiones.** La investigación es contundente: existe una brecha considerable entre la percepción popular y la evidencia científica. Esta solo es sólida en aplicaciones muy específicas: la pérdida de apetito asociada al VIH/sida, las náuseas y vómitos provocados por la quimioterapia, y algunos trastornos pediátricos graves que cursan con convulsiones.

Para otras dolencias, los estudios no aportan pruebas concluyentes. En el caso del dolor —uno de los usos más extendidos—, la guía clínica de la Asociación Americana de Oncología Clínica no lo recomienda como tratamiento de primera línea por falta de evidencia. Respecto a la ansiedad, no hay datos sólidos sobre la eficacia del THC, aunque el CBD administrado por vía oral sí mostró resultados más prometedores.

**Riesgos.** Frente a la evidencia limitada sobre sus beneficios, los riesgos están mejor documentados. El cannabis, especialmente con alto contenido en THC, se asocia a la aparición de síntomas psicóticos y ansiedad, incrementando el riesgo de trastorno de ansiedad en un 19,1%. Fumarlo a diario eleva el riesgo de enfermedad coronaria en un 2%, de infarto en un 1,7% y de ictus en un 2,6%.

**Adicción.** El estudio estima que un 29% de los usuarios de marihuana medicinal presenta un problema de abuso de la sustancia, especialmente entre quienes la fuman. El profesor Ryan Vandrey explicó al *New York Times* que esto podría explicar la percepción de mejora del insomnio: no es que el cannabis les ayude a dormir mejor, sino que duermen peor al suspender su consumo debido a la dependencia. “Si dejaran de consumir cannabis durante un mes, probablemente notarían una mejora en su sueño. Pero la mayoría no llega a ese punto”, afirmó.

**La excusa.** Muchos consumidores carecen de prescripción médica. Según una encuesta reciente, el 77% declaró usarla con fines médicos, pero solo el 28% lo hacía por recomendación de un profesional. Kevin Hill, coautor del estudio de la UCLA, señala que, aunque existen usos médicos legítimos, para un gran número de usuarios el argumento terapéutico sirve para “racionalizar su uso recreativo”.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**

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