“Era de día en cualquier parte del mundo, pero allí la oscuridad era más oscura y espesa que cualquier otra noche”. Esas palabras de Plinio el Joven siguen siendo, casi 2.000 años después, la mejor descripción del infierno en la Tierra que fueron, según la historiografía tradicional, los días 24 y 25 de agosto en las faldas del Vesubio.
Conservada bajo gruesas capas de ceniza volcánica y piedra pómez, Pompeya ha dado muchas sorpresas desde aquel 1748 en que Carlos III ordenara la exploración sistemática de la ciudad. Pero lo que nadie podía esperarse es que, en el momento de la catástrofe, los pompeyanos vistieran con lana.
**¿Con lana?** Esas son las conclusiones del último trabajo del grupo Tropos de la Universidad de València: tras analizar 14 calcos de distintas víctimas de Pompeya, los investigadores concluyeron que la mayoría llevaba dos capas de ropa (túnica y capa) y que ambas eran de lana. Además, se trataba de una lana muy pesada, de trama muy densa.
**El frío de Pompeya… ¿en agosto?** Al principio del artículo, justo cuando me disponía a mencionar la fecha de la erupción, he añadido un ‘según nos dice la historiografía tradicional’. Y no es un recurso retórico.
Tradicionalmente, siguiendo las cartas que Plinio el Joven envió a Tácito explicando la muerte de su tío, Plinio el Viejo, se ha dado por cierto que la erupción fue el 24 de agosto. Sin embargo, en los últimos años las pruebas de una posible erupción otoñal se han ido acumulando. La última fue una inscripción a carboncillo con la fecha del 17 de octubre.
En ese sentido, el descubrimiento de que los pompeyanos iban vestidos con lana podría entenderse como un argumento a favor de la erupción otoñal.
**Aunque no tiene por qué.** Y sí, es cierto que suena raro ir vestido con dos capas de lana en un agosto normal en el golfo de Nápoles. Sin embargo, los autores no se ponen de acuerdo. En *Live Science*, sin ir más lejos, varios expertos explicaban que ‘llevaban lana porque era lo que se llevaba’. Se trata de un textil común, resistente y, sobre todo, a la moda.
De hecho, la misma Universidad de València se ha apresurado a añadir que bien es posible que la lana se usara como ‘protección’ frente a un ‘entorno dañino’ (ceniza, gas, calor) y no solo frente al frío.
**O sea, que no sabemos cuándo entró el Vesubio en erupción, ¿no?** La verdad es que no y eso, si me lo permitís, es interesantísimo. Pompeya es, sin lugar a dudas, el yacimiento romano más estudiado del mundo y, pese a todo, hay muchísimas cosas que se nos escapan.
Esa fascinante combinación entre saber o no saber es justo lo que más nos atrae de la trágica ciudad que en dos noches del año 79 dejó de serlo.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**