China lidera en robots humanoides no solo por tecnología, sino por estrategias de marketing

Seis robots humanoides G1 de Unitree aparecieron la semana pasada ejecutando saltos mortales perfectamente sincronizados sobre el escenario de un concierto, actuando como bailarines para el cantante de pop Wang Leehom. Iban vestidos con tops plateados brillantes y pantalones de cuero negro, y completaron una coreografía que incluía movimientos de brazos, patadas y giros antes de ganarse al público con sus acrobacias.

El vídeo se viralizó en redes sociales, hasta el punto de que Elon Musk lo calificó de “impresionante” en X. Este es solo un ejemplo de cómo las startups chinas aprovechan fenómenos virales para dar a conocer sus creaciones en los últimos meses.

Las empresas chinas de robótica llevan tiempo transformando cada demostración de sus humanoides en un fenómeno de masas. En agosto pasado, durante las primeras Olimpiadas de robots en Pekín, el modelo H1 de Unitree batió un récord de velocidad al completar 1.500 metros en 6 minutos y 34 segundos, alcanzando 4,78 m/s y superando al Atlas de Boston Dynamics.

Previamente, los humanoides H1 ya habían aparecido en la Gala del Festival de Primavera, el programa de televisión más visto de China. Ahora, su presencia se extiende a escenarios de todo tipo.

Aunque es habitual ver estos robots en conferencias técnicas o vídeos corporativos, en los últimos años también han protagonizado impactantes demostraciones públicas que han acumulado millones de reproducciones.

Las firmas chinas han optado por convertir la robótica en entretenimiento de masas, una estrategia que acerca la tecnología al gran público y familiariza a futuros consumidores. La actuación en el concierto de Wang Leehom formó parte de su “Best Place Tour” ante 18.000 espectadores, un escaparate ideal para demostrar la versatilidad de estos robots.

Pekín ha convertido la robótica humanoide en una prioridad nacional. Su plan quinquenal para la industria, establecido en 2021, fija un crecimiento anual superior al 20%, respaldado por un fondo estatal de 140.000 millones de dólares para startups tecnológicas. El objetivo para este año es producir más de 10.000 robots humanoides.

China también lidera en patentes: según Morgan Stanley, presentó 7.705 solicitudes relacionadas con robots humanoides en los últimos cinco años, frente a las 1.561 de Estados Unidos y las 1.102 de Japón. La inversión y el desarrollo se concentran en ciudades como Shanghái, Shenzhen y Pekín.

La empresa detrás de los robots del concierto, Unitree, se ha consolidado como referente del sector en China. Lanzado en 2024, el modelo G1 mide 1,27 metros, pesa 35 kilos y cuenta con entre 23 y 43 articulaciones, alcanzando una velocidad de 2 m/s.

En agosto, el G1 ganó la medalla de oro en los 100 metros con vallas de los primeros Juegos Mundiales de Robots Humanoides, completando la carrera en 33,71 segundos. Además, su modelo R1 fue reconocido por la revista Time como uno de los mejores inventos de 2025.

Sin embargo, persisten desafíos técnicos y de aplicación. “No creo que nadie haya encontrado una aplicación para humanoides que requiera varios miles de robots por instalación”, señaló en septiembre Melonee Wise, exdirectora de producto en Agility Robotics, a IEEE. Los problemas incluyen autonomía energética limitada, fiabilidad industrial por debajo del 99,99% requerido y aplicaciones comerciales prácticamente inexistentes.

A pesar de predicciones optimistas, como las de Bank of America Global Research, que estima ventas de 18.000 unidades en 2025 y un mercado de 5 billones de dólares para 2050, los despliegues comerciales reales siguen limitados a pruebas piloto muy controladas.

El sitio web de Wang Leehom destacó que “el espectáculo marcó un raro ejemplo de bailarines robóticos en un concierto, fusionando tecnología avanzada con música en vivo”. Los fans elogiaron la actuación como uno de los momentos más creativos de la gira, con comentarios como: “los robots de China están a otro nivel”.

China está invirtiendo masivamente en crear un mercado que aún no existe, confiando en que la inteligencia artificial resolverá los problemas de autonomía, fiabilidad y utilidad práctica. Aplica una estrategia probada en otros sectores: encontrar aplicaciones prácticas a gran escala que justifiquen la inversión y establecerse en el mercado antes de que este despegue definitivamente.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**

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