Tras casi cuatro décadas ostentando uno de los peores datos de empleo del continente, España ha vivido un cambio histórico: Finlandia la ha superado como el país de la Unión Europea con mayor tasa de desempleo en noviembre de 2025.
Según datos de Eurostat, Finlandia registró una tasa de desempleo del 10,6%, frente al 10,4% de España. Aunque la diferencia es de apenas dos décimas, el hecho es significativo: por primera vez desde 2013, España abandona el primer puesto en esta poco envidiable clasificación.
Este giro refleja una paradoja. Mientras España ha mejorado progresivamente su mercado laboral en los últimos años —con una bajada sostenida del paro solo interrumpida por la pandemia—, Finlandia ha experimentado un deterioro económico que ha disparado su desempleo.
Sin embargo, las cifras distan de ser positivas. Ambos países siguen muy por encima de la media de la Unión Europea, que en noviembre se sitúa en el 6,0%, lo que evidencia un problema estructural que trasciende las fluctuaciones coyunturales.
Lo más llamativo del caso finlandés es la velocidad del deterioro. Su gobierno implementó reformas centradas en reducir la deuda pública, priorizando este objetivo sobre la creación de empleo. Como señalaba Elina Pylkkänen, subsecretaria de Estado del Ministerio de Empleo de Finlandia, «el aumento de la productividad se ha buscado mediante el recorte de los costes, en lugar de expandir las operaciones e invertir».
En noviembre de 2025, más de 250.000 personas estaban en paro en Finlandia, la cifra más alta desde 2009. Esta situación se ha visto agravada por la aprobación de una normativa más laxa para los despidos.
Cabe matizar que, aunque Finlandia lidera la tasa de desempleo según el dato de ajuste estacional (10,6%), Eurostat utiliza para este país datos de tendencia no ajustados estacionalmente, por lo que la situación aún debe consolidarse. Con los datos ajustados estacionalmente, España se mantendría en el 10,4% y Finlandia en el 10,1%. No obstante, la tendencia del tercer trimestre de 2025 ya apuntaba al estancamiento del mercado laboral finlandés y a la mejora relativa en España.
España, por su parte, no ha llegado a esta situación de manera abrupta. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa de paro en el tercer trimestre de 2025 fue del 10,45%, lo que demuestra la persistencia del problema. Durante los últimos 39 meses consecutivos, España había sido el país con mayor desempleo de la UE, un liderazgo negativo mantenido prácticamente sin interrupción desde 2013.
El origen de este problema laboral crónico es complejo y combina una alta tasa de contratos temporales con una inversión en formación limitada. Esto genera una extrema sensibilidad del empleo a los ciclos económicos: cuando la economía se frena, el empleo se ajusta rápidamente a la baja.
La crisis de 2008 ejemplificó esta vulnerabilidad, llevando el desempleo a máximos históricos. Aunque España ha creado empleo de forma consistente desde entonces, sus tasas de paro siguen siendo casi el doble de la media europea. Que España pierda un título mantenido durante casi cuatro décadas no supone una solución a su problema, sino la constatación de que otro país enfrenta una situación aún más complicada.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**