Un tercio de todos los centros de datos del mundo están en Estados Unidos, lo que supone una enorme carga para la red eléctrica del país. Los consumidores ya notan las subidas de precio en la factura, pero los operadores eléctricos prevén un problema mayor: apagones.
La red eléctrica estadounidense está tensionándose, y los operadores prevén que se produzcan cortes durante los periodos de alta demanda. La solución que proponen es que los centros de datos se desconecten de la red y usen sus propias reservas energéticas temporalmente. A las tecnológicas no les ha gustado esta idea, y la califican de “medidas discriminatorias”.
En 2023, los centros de datos ya consumían el 4% de toda la electricidad del país, y se prevé que para 2028 ese porcentaje aumente hasta el 12%. La red eléctrica no está preparada para soportar tanta demanda y, aunque ya se está ampliando, el ritmo de construcción de nuevos centros de datos es más rápido. Los operadores se enfrentan a un dilema de difícil solución: suministrar energía a los centros de datos y, a la vez, mantener el servicio a los consumidores.
PJM Interconnection, la organización que supervisa el mercado energético en el medio oeste —donde ya han sufrido subidas de precios—, ha propuesto que las tecnológicas creen sus propias fuentes de energía o acepten cortes de suministro si la red se satura. No son los únicos: Texas aprobó el año pasado una ley que contempla un ‘interruptor de apagado’ para desconectar a grandes consumidores, como los centros de datos, en momentos de “estrés extremo” en la red, ante la previsión de que la demanda se duplique para 2035.
La Coalición de Centros de Datos, que incluye a empresas como Google, Microsoft y AWS, ha afirmado que la propuesta es discriminatoria, ya que los centros necesitan una red fiable y estable. También alertan de que depender de reservas propias podría tener un impacto medioambiental negativo, al obligarles a usar generadores diésel.
Existe un escenario intermedio con beneficios para las tecnológicas si aceptan estas condiciones. Dado que la infraestructura eléctrica no soporta tanta demanda, los centros de datos suelen esperar entre 3 y 5 años para conectarse a la red (con casos de hasta 8 años). Southwest Power Pool, el operador de red en Texas, ha propuesto un trato: acceso más rápido a la red a cambio de aceptar desconexiones en momentos de alta demanda.
Un estudio reciente financiado por Google indica que los centros de datos con conexiones más flexibles —que construyen sus propias fuentes de energía y aceptan desconexiones temporales— se conectan a la red varios años más rápido que los que no lo hacen.
A pesar de la reticencia ante el ‘botón de apagado’, generar su propia energía parece la solución más realista y hacia la que se mueve la industria. Google compró recientemente una empresa eléctrica para obtener su propia energía. Otras grandes tecnológicas como Amazon, Microsoft, Oracle o xAI también exploran crear sus propias soluciones energéticas, como gas natural y placas solares.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**