Disney+ se suma a la batalla por la atención del espectador. La compañía anunció esta semana en el CES que incorporará vídeos verticales a su plataforma durante 2026, una apuesta por el formato que domina TikTok e Instagram. La noticia marca un giro estratégico para un gigante tradicionalmente asociado a la experiencia cinematográfica horizontal.
Disney no busca sustituir las pantallas grandes, sino crear un nuevo hábito: que abrir Disney+ sea un gesto tan automático como hacerlo con cualquier red social. Netflix mide su impacto en horas de visionado mensuales, pero Disney quiere lo que YouTube y TikTok ya tienen: visitas diarias compulsivas. En una industria donde el *engagement* cotidiano se ha convertido en el campo de batalla, Mickey y Spider-Man van a aprender a hacer coreografías en formato vertical.
Según explicó Erin Teague, vicepresidenta ejecutiva de gestión de producto, el plan apunta a un *feed* personalizado con algoritmos que mezclará noticias y entretenimiento. La materia prima será variada: desde producciones originales pensadas para formato vertical hasta material reciclado de redes sociales y escenas de series o películas reformateadas para pantallas de móvil. Teague reconoce que pretenden convertir Disney+ en “un destino de visita obligada cada día”. Ya no basta con ser el servicio donde ver la última temporada de algo, sino ser el que abres sin pensar, varias veces al día.
La estrategia no llega de la nada. Disney ya había tanteado el terreno con los llamados “Verts” en la renovada aplicación de ESPN, lanzada en agosto de 2025. Aquellos clips deportivos verticales funcionaron como laboratorio antes de escalar la apuesta al resto del ecosistema Disney+. Rita Ferro, responsable global de publicidad en Disney, comentó en la presentación que ESPN había capturado el 33% de toda la audiencia de deportes en directo durante 2025 en Estados Unidos, dejando a su competidor más cercano en un 20%.
El formato vertical lleva años redefiniendo cómo consumimos contenido audiovisual. La propia Teague, antes de fichar por Disney, trabajó durante años en YouTube y presenció desde dentro cómo Google subestimó inicialmente el empuje de TikTok. La respuesta (YouTube Shorts) tardó en llegar, pero cuando lo hizo cambió muchas ideas preconcebidas: la mayoría de estos vídeos cortos terminan consumiéndose en televisores, no en móviles. El vertical conquistó la sala de estar, y ahí quiere estar Disney+.
Netflix probó a publicar vídeos verticales de anime en 2021, pero nunca llevó la propuesta más allá de experimentos limitados. Ningún competidor ha encontrado aún la fórmula, y Disney quiere ser el primero en hacerlo bien.
Procter & Gamble reinventa el culebrón y lanza este mismo enero ‘The Golden Pear Affair’, un “microculebrón” de 50 episodios diseñado específicamente para consumo en redes sociales, ya que su distribución arrancará en plataformas como Instagram y TikTok antes de migrar a una aplicación móvil propia. No se trata de publicidad disfrazada de contenido: es contenido diseñado desde cero para vender productos.
Mientras tanto, la fiebre de los microdramas que conquistó Asia llega a otros continentes con productoras como TelevisaUnivision haciendo telenovelas comprimidas. La cadena hispanohablante lleva meses explorando los “microdramas”, versiones ultrabreves del formato telenovela. Y Disney sabe que esto funciona: aplicaciones como ReelShort y Crazy Maple Studio llevan años dominando nichos de mercado con dramas verticales de sesenta segundos. Su modelo ha demostrado que la narrativa adictiva funciona incluso atomizada.
El formato vertical es, ante todo, un nuevo espacio publicitario: Disney anunció una métrica que fusiona datos propios con información de proveedores externos, indicando que el formato era un espacio muy atractivo para anunciantes. También presentó una herramienta de generación de vídeo alimentada por inteligencia artificial que permite a los anunciantes convertir materiales existentes en anuncios renovados. Ya no hace falta producir *spots* desde cero; basta con alimentar la máquina con *assets* previos y directrices de marca.
Teague reconoció abiertamente que “la Generación Z y la Generación Alpha no están necesariamente pensando en sentarse a ver contenido largo de dos horas y media en sus teléfonos”. Disney no quiere atraer a nuevas generaciones a su catálogo clásico, sino hablar en el mismo idioma de estos jóvenes que, desde siempre, han sido su público potencial. Para millones de usuarios, el cine ya no es la unidad básica de entretenimiento, y Disney ha decidido que, más que competir con Netflix, tiene que hacerlo con WhatsApp, Instagram y TikTok.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**