A Digi no le ha bastado con su ambición de convertirse en uno de los tres mayores operadores del país. Quiere ser también uno de los principales refugios laborales en el sector nacional de telecomunicaciones. En un contexto de incertidumbre y reestructuración, el operador rumano está cerca de triplicar su plantilla mientras el resto ajusta su personal.
Digi ha cerrado el pasado año con 10.200 empleados directos en España. Estos datos se entienden mejor si se ponen en contexto.
Mientras la industria de las telecomunicaciones encoge su fuerza laboral, destruyendo más de 14.000 empleos de forma conjunta, Digi hace justo lo contrario: crecer en clientes y empleo.
Uno de los pilares que cimenta esta etapa de crecimiento para la compañía es su primer convenio nacional, firmado el pasado mes de noviembre. En él, se homogeneizan las condiciones de sus empleados y se plantean subidas salariales progresivas ligadas al desempeño.
La estrategia de Digi choca frontalmente con un clásico entre las grandes telecos: la externalización. El operador rumano ha optado por una estrategia de internalización.
Mientras las tres grandes operadoras del país llevan años centradas en subir el ingreso por cliente, Digi está haciendo justo lo contrario: arrebatarles volumen de clientes sacrificando la rentabilidad por usuario.
La estrategia de Digi parece clara: volumen sobre margen y apuesta por no externalizar sus servicios. El plan para convertirse en el tercer operador a nivel nacional sigue viento en popa.
Si Telefónica se acabará haciendo o no con Digi es la gran pregunta. El gigante español ni confirma ni descarta futuras compras y fusiones en su plan de crecimiento hasta 2030. Por el momento, Digi es un aliado: el operador rumano utiliza cobertura e infraestructura de Movistar y lo seguirá haciendo durante al menos 16 años.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**