**Por José A. Lizana**
El mercado del ‘oro líquido’ esperaba una gran recuperación tras años de sequía, pero los datos publicados por la Agencia de Información y Control Alimentarios a cierre de diciembre de 2025 han impactado considerablemente. El golpe se ha sentido con especial fuerza en Jaén, epicentro de la producción de aceite en España, donde la producción acumulada se ha desplomado un 45%. Este dato esconde una paradoja económica: pese al desplome, el producto se vende más que nunca.
Según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la realidad de la campaña actual es radicalmente distinta a la anterior. Mientras que en 2024 Jaén acumulaba casi 300.000 toneladas al cierre de año, en 2025 la cifra se ha reducido a 164.841 toneladas, lo que supone una caída del 45,3%. Una tendencia que también se ha reflejado a nivel nacional.
Contrario a lo que podría pensarse, el problema no ha sido la sequía, sino su opuesto: el exceso de agua. Las intensas precipitaciones registradas en noviembre y diciembre de 2025, aunque beneficiosas para el olivo a largo plazo, han sido un obstáculo decisivo para la cosecha. El terreno encharcado y embarrado ha dificultado o imposibilitado el acceso de la maquinaria para la recogida, retrasando las labores y afectando al rendimiento final del fruto.
Además de las lluvias, otros factores climáticos han influido. Las altas temperaturas del mes de junio de 2025 dañaron el peso de la aceituna, tras una floración primaveral que prometía una cosecha abundante pero que finalmente no cumplió las expectativas. Según la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) de Jaén, el retraso en el transporte de la aceituna a la almazara, provocado por las malas condiciones meteorológicas, ha causado daños en parte del fruto, reduciendo aún más el rendimiento.
**Mercado activo pese a la menor producción**
Paradójicamente, mientras los silos se llenan a un ritmo más lento, el mercado se mantiene extremadamente dinámico. La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) de Andalucía ha destacado que, a pesar del descenso productivo, las ventas aumentaron un 10% en el último trimestre de 2025, con 129.727 toneladas comercializadas solo en el mes de noviembre.
Esto indica que la demanda de aceite de oliva por parte del consumidor se mantiene firme. Las exportaciones también están impulsando el sector, con un aumento sustancial del 44% en Andalucía, lo que ejerce presión sobre unas existencias que son un 13% inferiores a las del año anterior.
**Perspectivas de precio y estabilidad**
El precio es, sin duda, el factor clave para el consumidor, especialmente tras los episodios de precios elevados en cosechas pasadas. La lógica del mercado sugiere que una oferta a la baja y una demanda al alza deberían traducirse en precios más altos. Sin embargo, los expertos piden cautela.
En la actualidad, el precio del aceite de oliva virgen extra en origen oscila entre los 4,20 y los 4,29 euros por litro. Las previsiones apuntan a que se mantendrá en una banda estable durante 2026, sin grandes oscilaciones, para garantizar la sostenibilidad de un sector que necesita cubrir sus costes de producción.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**