Cuadrados verdes en mitad del desierto: el milagro de Namibia para llenar de uvas los supermercados de Europa

**Por José A. Lizana**

Namibia puede ser una auténtica desconocida para muchas personas, pero la realidad es que muchas de las uvas que compramos en la Unión Europea proceden de este país. Una nación prácticamente desértica ha logrado algo inusual: convertir uno de los paisajes más áridos del planeta en una vasta plantación que compite en los mercados más exigentes del mundo.

**Una evolución extraordinaria.** Lo que hace tres décadas era un valle silencioso y castigado por el sol a orillas del río Orange, hoy es el epicentro de una industria que factura miles de millones de dólares. La región de Aussenkehr no solo ha “verdeado” el desierto, sino que ha redefinido el calendario global de la uva de mesa.

**El origen: una visión audaz.** Esta industria nació de la visión del emprendedor Dusan Vasiljevic, quien en 1988 identificó el potencial oculto de Aussenkehr. El desafío era monumental: un entorno con menos de 50 litros de lluvia anual, una falta total de infraestructura y ninguna experiencia previa en el cultivo de vid en la zona.

Tras superar obstáculos financieros críticos, Vasiljevic plantó las primeras 150 hectáreas, logrando una cosecha inicial de 1.000 toneladas en 1991. Desde entonces, la expansión ha sido constante. La colaboración entre el sector privado, entidades como la Namibia Grape Company (NGC) y el gobierno nacional ha permitido extender el cultivo a más de 700 hectáreas adicionales, convirtiendo el valle en un motor de desarrollo que ahora exporta a buena parte del planeta.

**Un crecimiento espectacular.** El salto cuantitativo de Namibia en las últimas décadas constituye un caso de estudio económico. La capacidad del país para aprovechar su clima, ideal para cosechas tempranas, le permite entrar en el mercado europeo antes que sus competidores, obteniendo así precios muy favorables.

De este modo, las exportaciones han pasado de 1.917 toneladas en 1997 a preparar, para esta temporada, 7.500 millones de cartones listos para enviar. Todo ello con un valor que en 2023 alcanzó los 84.200 millones de dólares.

**Una logística robusta.** El éxito namibio no depende solo de la producción, sino de una cadena logística sólida. Su mercado principal es la Unión Europea, que absorbe el 75% de la producción, seguida del Reino Unido y mercados emergentes en Asia. Por ello, el foco se ha puesto en variedades de alto valor como Arra Honey Pop y Arra Fire Crunch, que ofrecen un sabor superior y una mayor resistencia al transporte.

En cuanto a las rutas de exportación, destacan los puertos estratégicos de Walvis Bay (Namibia) y Ciudad del Cabo (Sudáfrica), que garantizan la frescura necesaria para los lineales de los supermercados europeos.

**El testimonio desde el espacio.** Las imágenes satelitales no engañan y muestran un contraste extraordinario entre el verde brillante de las plantaciones y la arena ocre del desierto del Namib. En ellas se aprecian con claridad cuadrados verdes casi perfectos en medio de un paisaje árido.

Este fenómeno captó la atención de la NASA en 2010, que lo estudió con su instrumento *Advanced Land Imager*. Estudios científicos recientes, como los de WaterWatch, destacan que Namibia ha alcanzado estos rendimientos con una eficiencia hídrica excepcional, gracias a sistemas de riego de precisión que minimizan el desperdicio del agua extraída del río Orange.

**Impacto socioeconómico profundo.** Más allá de la generación de divisas, el cultivo de la uva se ha convertido en el sustento de miles de familias. La industria da empleo a 3.500 trabajadores permanentes y a unos 7.000 temporales durante los picos de cosecha. Además, este modelo ha sido elogiado en foros internacionales como el de Davos, donde se presentó como un ejemplo de cómo la agricultura de regadío puede ser sostenible y rentable en regiones áridas del África subsahariana.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**

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