Javier Pastor
Javier Pastor
Muchas revoluciones llegan sin que nos demos cuenta y por sorpresa. Como si fueran un actor de reparto al que nadie parecía prestar atención y resulta ser la verdadera estrella de la película: así llegó la pantalla de privacidad de los Samsung Galaxy S26 Ultra: una innovación que nadie esperaba y que hizo que la IA o las cámaras de ese móvil apenas importaran.
Porque aunque todas esas cosas suman, son una evolución que todos esperábamos. Pero lo de la pantalla de privacidad es otra cosa: es una revolución cotidiana y tan obvia que uno solo puede pensar cómo es posible que estemos en 2026 y nadie hubiera inventado algo así antes.
Samsung, como bien dice nuestra compañera Ana Boria —por favor, no os perdáis el Short—, se ha cargado de golpe y porrazo toda esa industria de cristales templados que protegen la privacidad. Durante años hemos visto cómo era posible añadir un “protector de privacidad” en forma de cristal protector para nuestro móvil o portátil.
Con él era posible evitar que cualquier curioso/cotilla pudiera echar una ojeada a nuestro dispositivo por encima del hombro, pero Samsung ha hecho que esos protectores ya no sean necesarios, porque nos ha enseñado cómo esta tecnología puede formar parte de la propia pantalla del dispositivo.
La idea no es del todo nueva, claro. HP ya aplicó una idea similar en algunos de sus portátiles hace la friolera de 10 años. La llamó Sure View y la desarrolló en colaboración con 3M. Aquella tecnología permitía que efectivamente los ángulos de visión de los EliteBook 1040 y 840 se redujeran de forma crítica, pero la propuesta no pareció cuajar.
Samsung no obstante ha ido un paso más allá porque esta pantalla de privacidad no solo se puede activar y desactivar cuando deseemos: se puede incluso activar o desactivar de forma personalizada por cada aplicación: si quieres que cada vez que miras tu aplicación del banco el modo de pantalla de privacidad se active, no tienes más que seleccionar dicha opción en los ajustes.
La personalización de esta característica es además extraordinaria, y Samsung permite ajustarla para que se active automáticamente por ejemplo cuando nos lleguen notificaciones, o que la pantalla también se ponga en modo “anti-cotillas” justo cuando estamos introduciendo un PIN para una aplicación.
Esta es una de esas ideas que demuestran que no todo está inventado en el mundo de la tecnología y que una mejora práctica y cotidiana real tan “tonta” como esta puede ser mucho más importante e impactante que algunas opciones de IA que se quedan en fuegos artificiales.
De hecho, aquí Samsung nos ha sorprendido con una innovación que debería hacer que Apple se sonroje: la empresa de Cupertino no para de presumir de que son los adalides de la privacidad, y aunque ciertamente tradicionalmente han destacado en este apartado, aquí Samsung les ha dejado mordiendo el polvo. A ellos y a todos.
Las pantallas de privacidad se han convertido desde ya en una de las claras innovaciones tecnológicas de 2026. Ahora solo esperamos que todos los fabricantes se apliquen el cuento y acaben implementando sistemas similares en sus móviles. Puede que eso tarde, por supuesto, pero hoy por hoy parece inevitable pensar que lo que ha hecho Samsung es abrirnos la puerta a un futuro maravilloso en el que estaremos mucho más a salvo de cotillas.
Bien por Samsung.
En Xataka |
Imagen | Xataka con Freepik
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