Título: Alguien ha estudiado cómo afectó a la natalidad la llegada de la baja por paternidad a España en 2007. Y hay sorpresa
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Carlos Prego
A lo largo de las últimas dos décadas, España ha realizado significativos avances en la extensión de las bajas por paternidad para los hombres. Uno de los hitos más importantes ocurrió en 2007, seguido por una ampliación en 2017 y otros cambios que, hace cuatro años, buscaron igualar los permisos entre madres y padres tras el nacimiento de un hijo. Sin embargo, surge la pregunta: ¿Cómo influyen estas bajas en la natalidad? ¿Son inocuas, aceleran o ralentizan el crecimiento poblacional? ¿Cuál es la razón detrás de estos efectos?
Investigadoras como Lídia Farré y Libertad González se propusieron responder a estas preguntas, especialmente relevantes para gobiernos que enfrentan crisis de natalidad y buscan mayor igualdad en los hogares. Analizaron datos de nacimientos publicados por el INE entre 2005 y 2013, centrándose en marzo de 2007, cuando se aprobó un cambio legislativo que permitió a los padres disfrutar de permisos de paternidad de 13 días, ampliables a 15 en casos de partos múltiples. Antes de esta reforma, los padres solo podían ausentarse un par de días.
Desde entonces, el marco normativo ha experimentado cambios significativos, primero en 2017 y luego, hace cuatro años, para equiparar los permisos de ambos progenitores. A pesar de ello, los eventos de 2007 ofrecen una oportunidad valiosa para evaluar el impacto de estas bajas.
¿Y qué descubrieron? Las investigadoras publicaron sus hallazgos en un artículo académico en 2019 en el Journal of Public Economics, sugiriendo que la introducción de dos semanas de permiso de paternidad tuvo diversos efectos en la sociedad española. Entre ellos, el más sorprendente fue que esos permisos retrasaron la fertilidad posterior de las parejas, lo que significa que los padres que se acogieron a la baja tardaron más en tener otro hijo en comparación con aquellos que no lo hicieron.
Un horizonte clave: seis años. “Mostramos que la introducción de dos semanas de permiso de paternidad remunerada en España en 2007 condujo a un aumento en el espaciamiento de los nacimientos, lo que puede haber llevado a un menor número de nacimientos posteriores entre parejas de mayor edad”, afirman Farré y González en su artículo. “Descubrimos que los padres con derecho al nuevo permiso de paternidad cuando tuvieron un hijo en 2007 tardaron más en tener otro en comparación con aquellos que no tuvieron ese derecho. También mostramos que las parejas con derecho al permiso tenían menos probabilidades de tener otro hijo en los seis años siguientes a la implementación de la reforma”.
¿Y cuáles son las causas? Las investigadoras identifican un posible efecto en la distribución de las tareas domésticas y cómo esto afecta a la inserción laboral. A pesar de que las oportunidades para las mujeres han mejorado en las últimas décadas, ellas siguen dedicando más tiempo al trabajo no remunerado y a las tareas de cuidado que los hombres. Cuando se equilibra esta carga gracias a los permisos, las mujeres pueden invertir más tiempo en empleos remunerados y avanzar en sus carreras.
¿Y cómo influye eso en la fertilidad? Para las mujeres, esto representa una mayor renuncia a tener más hijos. “La mayor participación de los padres en el cuidado de los niños podría haber mejorado la inserción laboral de las madres, como se refleja en sus mayores tasas de empleo tras el parto, lo que podría haber aumentado el coste de oportunidad de tener un hijo adicional”, aclara el estudio.
La otra gran clave: la paternidad. Durante su investigación, las autoras notaron que, tras la reforma de 2007, los hombres parecieron mostrar menos interés en aumentar la familia en el corto plazo. “Los hombres reportaron una menor fertilidad deseada después de la reforma, lo que podría deberse a que el período de baja los concienció del coste total de tener hijos”, recoge el estudio.
¿Afecta a la inserción? “
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