Más de 2.000 personas se habían suicidado en el Golden Gate. La solución ha sido tan sencilla como impactante para el que se tira

Miguel JorgeMiguel JorgeCuando el Golden Gate se inauguró hace casi un siglo, fue celebrado como un triunfo arquitectónico de ingeniería y modernidad. Ocurre que la historia de muchas de las grandes obras ha tenido una segunda lectura. A veces han fallado por problemas técnicos, y otras han acabado marcadas por usos que nadie previó. Con el tiempo, un puente puede convertirse en algo muy distinto a lo que sus planos imaginaban.El puente y su historia oscura. El Golden Gate Bridge, inaugurado en 1937 entre la bahía de San Francisco y el Pacífico, ha sido durante décadas uno de los lugares más asociados al suicidio en Estados Unidos, con una tasa de más de 2.000 saltos confirmados y una cifra real seguramente mayor porque no todos los casos se ven ni todos los cuerpos se recuperan. En 2006 se vivió uno de los peores años, con al menos 34 muertes, y ese fue también el punto de inflexión en el que familiares de víctimas, como Paul Muller, decidieron que era inaceptable seguir conviviendo con esa rutina de tragedias sin una respuesta física y efectiva en el propio puente.La barrera que cambió el destino. La solución terminó siendo un sistema disuasorio “invisible” instalado a lo largo de ambos lados del puente, uno basado en cables de acero inoxidable de grado marino colocados unos seis metros por debajo de las pasarelas peatonales. No es algo que se aprecie desde lejos ni desde el tráfico normal, pero sí es evidente para quien se asoma al borde. La idea es sencilla y tremenda a la vez: si alguien intenta saltar, cae sobre esa estructura, queda herido o conmocionado, y se corta la posibilidad de completar la caída mortal al agua.La eficacia del nuevo impacto. Durante muchos años el Golden Gate registró una media de unas 30 muertes anuales, una cifra que parecía enquistada y casi imposible de romper. Sin embargo, en 2024, con la instalación entrando en su fase final y con ajustes todavía en marcha, las muertes bajaron a ocho. El año pasado, en 2025 y ya con el sistema funcionando los doce meses, se registraron tan solo cuatro y no hubo ninguna caída entre junio y diciembre, un tramo que podría ser de los más largos sin suicidios en el puente, aunque los registros antiguos no siempre sean completos. Por cierto, desde comienzos de 2026 ya hay un caso, lo que recuerda que no existe el riesgo cero. Dicho esto, el descenso general es tan evidente que incluso sus impulsores lo ven como una prueba clara de eficacia y un espejo para el resto de las arquitecturas colgantes.Vigilancia e intervención. La barrera no actúa sola, porque el puente mantiene un sistema de vigilancia electrónica y un equipo de agentes cuya tarea es detectar y frenar intentos antes de que ocurran. En el último año se lograron 94 intervenciones exitosas, aproximadamente la mitad de lo que era normal antes de la instalación completa, lo que sugiere que el problema no desaparece de golpe. De hecho, todavía hay gente que llega con la idea de saltar, pero ahora el margen de actuación es mayor y la muerte ya no es tan inmediata ni tan segura como lo fue durante décadas.Contra la inercia y el coste. Lo cierto es que la instalación de la barrera llegó después de un camino larguísimo lleno de bloqueos políticos, dudas sobre la estética, discusiones sobre el precio y debates sobre si realmente funcionaría. Ya en 1939 se recomendó elevar las barandillas, pero durante décadas se evitó tomar medidas mientras el contador de muertos subía de 500 a 1.000 y seguía creciendo con una regularidad escalofriante. La presión organizada de familiares y profesionales acabó cristalizando en la Bridge Rail Foundation, y tras años de trámites la obra comenzó en 2018. El proyecto, además, se encareció mucho, pasando de una estimación de 76 millones de dólares a un coste final de 224 millones de dólares, e incluso tardó más en instalarse que el propio puente en construirse.Por qué salva vidas. Una de las ideas centrales es que reducir el acceso fácil a un método letal funciona, aunque suene demasiado simple. Un estudio de 1978 de Richard Seiden, en la Universidad de California en Berkeley, siguió a 515 personas que habían ido al Golden Gate con intención de saltar y que fueron disuadidas, y concluyó que el 94% seguía vivo o había muerto por causas naturales. Eso refuerza la idea de que muchas crisis suicidas son agudas y no permanentes, y que poner un obstáculo concreto en el momento exacto puede marcar la diferencia entre morir y sobrevivir.Puentes y un mismo problema. Qué duda cabe, lo del Golden Gate no ha sido un caso aislado, y hay otros puentes icónicos que han acabado arrastrando una reputación similar al convertirse en escenarios recurrentes de suicidios. En Estados Unidos, el puente Royal Gorge junto a Hoover Dam, o el Chesapeake Bay Bridge, han tenido historiales conocidos y episodios que han impulsado debates sobre vigilancia y barreras. En Canadá, el Bloor Viaduct de Toronto fue durante años uno de los puntos más problemáticos hasta que se instaló una gran estructura de prevención, y algo parecido ocurrió en el Reino Unido con el Clifton Suspension Bridge en Bristol, donde la combinación de altura, accesibilidad y simbolismo obligó a tomar medidas y reforzar la intervención temprana. También en Australia, el Sydney Harbour Bridge ha sido objeto de preocupación e iniciativas preventivas, y en Europa hay numerosos casos en puentes urbanos y viaductos de gran altura que comparten el mismo patrón: muy transitados y al mismo tiempo muy expuestos. En todos se repite la misma idea, cuando un puente se convierte en un punto conocido, no es solo un problema de seguridad física, es un fenómeno social que se retroalimenta, y cuanto más famoso, más importante se vuelve cortar esa inercia antes de que forme parte de su identidad.El legado. El Golden Gate llevaba décadas funcionando como un “destino” para personas en riesgo, incluso con casos de gente que viajaba desde otros estados o países,
El precio de la luz, el frío y el miedo a un apagón han devuelto a Londres un empleo del siglo XIX: los deshollinadores

Carlos PregoCarlos PregoCuando uno oye hablar de deshollinadores la imagen que le viene a la mente es la de hombres (o niños) de finales del XIX con las caras tiznadas, la camisa llena de hollín y un gran escobón al hombro. Ese es el tópico. Las fotografías que muestra Google cuando buscamos la palabra y la que ilustra su entrada en Wikipedia. Hoy la realidad es bien distinta. En pleno 2026 no solo sigue habiendo profesionales dedicados al oficio, sino que usan tecnología punta y en ciudades como Londres están experimentando un resurgimiento gracias al precio de la energía.Su aspecto no se parece en nada al del famoso Bert de ‘Mary Poppins’, pero siguen desempeñando una labor clave… y sobre todo están solicitados.¿Deshollinadores en 2026? Exacto. Y al menos en Londres no son un colectivo extemporáneo y en decadencia, el recuerdo de una época pretérita. Al contrario. Como contaba hace unos días The New York Times la profesión sigue allí muy viva, ha sabido adaptarse a las necesidades (y recursos) del siglo XXI y sobre todo está viviendo un resurgimiento gracias al coste de la energía.La prueba más clara la deja la Asociación Nacional de Deshollinadores (NACS, por sus siglas en inglés): en 2021 sumaba 590 miembros, hoy su base de socios ronda ya los 750. El gremio incluye a decenas de mujeres y algunos negocios aseguran que en invierno llegan a recibir entre 70 y 80 llamadas al día.¿A qué se dedican? En esencia a lo mismo que sus antecesores de los siglos XIX y XX, aunque en un contexto y con unos recursos muy distintos. Para retirar el hollín de las chimeneas siguen usando cepillos que reconocería perfectamente el Bert de ‘Mary Popins’, pero eso es solo parte de una arsenal en el que también se incluyen cámaras digitales, aspiradoras industriales y equipos de detección de humo. “Casi como técnicos de chimeneas”, señala Martin Glynn, de NACS.Las empresas incluso utilizan drones para escanear tejados. Nada que ver con los hábitos que en otros tiempos hicieron tristemente famoso al oficio, como emplear a huérfanos para trepar a chimeneas y limpiar conductos. Suena a ciencia ficción terrorífica, pero esa práctica estuvo al orden del día en los siglos XVIII y XIX. De hecho en 1875 la muerte de un crío que quedó atascado en Fulbourn generó tal revuelo que el Gobierno aprobó una ley que prohibió los “niños trepadores”.¿Sigue habiendo chimeneas? Sí. Los deshollinadores británicos no fueron inmunes a cambios clave, como la popularización de las calefacciones centrales en la segunda mitad del XX o la Clean Air Act (‘Ley de Aire Limpio‘) de 1956, pero el gremio ha sabido aguantar y hoy vive una época mucho más amable, incluso de reivindicación. Lo contaba hace justo un año en The Telegraph Steven Pearce, descendiente de una larga estirpe de deshollinadores que empezó en el oficio hace décadas convencido de que la profesión tenía los días contados.“Al principio solo lo acepté como un trabajo de fin de semana porque pensábamos que el oficio desaparecería con la ley de 1956, cuando el Gobierno otorgó a las autoridades locales la facultad de controlar la quema de carbón y los humos de las calderas”, relata Pearce. “Pero eso no ocurrió, de hecho los últimos cinco años han ido mejor que nunca en el negocio. Es la época de mayor actividad que he visto en 45 años”. No es el único que constata el renacer de la profesión.¿Cuál es la razón? En 2026 los hogares ingleses quizás no dependan del carbón y la leña para calentarse, pero siguen encendiendo sus chimeneas. Y no solo por la popularización de las estufas. La propia NACS admite que la demanda de sus servicios se ha visto impulsada por dos factores: el encarecimiento de la energía de los últimos años y un contexto internacional convulso, en el que el suministro eléctrico parece un flanco vulnerable a ataques de enemigos. Desde el colectivo recuerdan también que a la gente sencillamente “le gusta sentarse frente a una chimenea” para leer, tomarse una copa de vino, ver una película y desconectar. Por si eso no fuera suficiente, un buen fuego ayuda también a reducir la dependencia y el gasto de las calefacciones centrales.¿Qué dice la normativa? Por supuesto hay restricciones sobre el uso doméstico de carbón, pero The New York Times recuerda que incluso en zonas como Londres se permite la quema de combustibles autorizados que emiten muy poco humo visible. Lo que sí generan es hollín, lo que explica que el Gobierno aconseje que las chimeneas se limpien cada año con ayuda profesional.“La gente piensa: ‘Vamos a tener un plan B, una chimenea, una estufa por si se va la luz’”, añade Glynn, presidente de NACS. “Si tienes la opción de quemar leña o combustible sin humo puedes seguir cocinando y tener algo de calefacción. Hay un gran aumento de demanda, la gente está volviendo a encender chimeneas”. ¿Cómo pinta el futuro? Steven Pearce asegura que sus clientes siguen comprando estufas y reconoce que le cuesta creer que la gente vaya a prescindir de las instalaciones, aunque se prohíban. “No me imagino a quienes han gastado de 3.000 a 5.000 libras en instalarlas dejando de usarlas”. De hecho sostiene que en los últimos años ha visto “un gran resurgimiento en la compra de chimeneas y estufas multicombustible, que queman leña, carbón y materiales sin humo”.No todo son ventajas: su ‘factura’ es la emisión de PM2.5, partículas invisibles a simple vista pero que sí suponen un “contaminante atmosférico” dañino. Imágenes | Wikipedia, Jorbasa Fotografie (Flickr) y NACSEn Xataka | Mientras todo el mundo mira al petróleo, el verdadero tesoro de Venezuela se esconde en los sótanos de Londres: su oroLos mejores comentarios:Ver 0 comentariosEn Xataka hablamos de…Ver más temas Webedia Tecnología Videojuegos Entretenimiento Gastronomía Motor Estilo de vida Economía Ediciones Internacionales Destacamos Ver más temas SuscribirMás sitios que te gustaránRecienteVer más artículos Xataka TV Ver más vídeos source
China necesita chips y Estados Unidos necesita energía: en la carrera de la IA las dos grandes potencias tienen caminos divergentes

Eva R. de LuisEva R. de LuisBajo un acto tan reflejo (y común, en mi caso) de sacar el móvil y abrir Gemini o tener una pestaña en el navegador abierta con ChatGPT hay una enorme infraestructura detrás. Soy usuaria gratis de ambos modelos, pero la de la IA es una carrera de fondo que vale mucho dinero. De ahí que empresas con un ecosistema sólido como Google o Meta aguanten mejor esta fase inicial de expansión y que OpenAI ya tenga en su hoja de ruta poner publicidad. He mencionado dos productos que uso a diario y que son competencia, pero que en un escenario global están en el mismo equipo: el de Estados Unidos.Al otro lado del ring, China. Porque la otra potencia que se ha presentado a la carrera es China (Europa todavía se está calzando). De hecho, su gobierno ha trazado un minucioso plan para dominarla en 2027. Mientras que en China el impulso de la inteligencia artificial está liderado por el gobierno, en Estados Unidos es el sector privado. Dos formas de entender el negocio diferente que constituyen la punta del iceberg de dos rutas que, pese a tener una meta común, cada vez se bifurcan más.Diferentes enfoques de inversión. Si hablamos de inversión, la diferencia es abismal: en Estados Unidos se hizo una inversión de capital riesgo de 175.000 millones de dólares, según datos de China International Capital Corp. Si buscamos una cifra de una entidad de referencia dentro de EEUU, firmas como PitchBook suben la apuesta hasta los 222.000 millones (brutal: de cada 3 dólares invertidos en startups en EEUU, 2 van directos a la IA) y Crunchbase lo estima en 168.000 millones de dólares. En cualquier caso, a años luz frente a China, que ronda los 6.000 millones de dólares, según el Stanford AI Index Report. Centrándonos en lo empresarial la horquilla se reduce: las big tech estadounidenses invirtieron seis veces más que sus homólogas chinas, de acuerdo con datos de Pitchbook y FactSet. Y si combinamos público y privado, también: en China la suma asciende a 165.000 millones de dólares en los últimos años, bastante por detrás de los 563.000 millones procedentes de empresas y del gobierno de EEUU. Una obviedad: el capital estatal y privado tienen expectativas diferentes en cuanto a rentabilidad, horizontes de inversión y sectores objetivo. Un ejemplo concreto: China acaba de lanzar su primer LLM dirigido a la agricultura, un sector estratégico para el estado que seguramente no esté entre los primeros intereses del sector privado de EEUU. Y esto es clave para entender sus trayectorias divergentes de crecimiento.Dónde invierte cada uno. En China el dinero se dirige hacia las tecnologías subyacentes, con los semiconductores avanzados a la cabeza, según explica CICC. En Estados Unidos por el contrario la prioridad absoluta es la construcción de centros de datos, un proceso lento y repleto de tantas trabas que hasta se plantean el espacio, e infraestructuras energéticas capaces de cubrir la demanda.Y tiene sentido, en tanto en cuanto la casuística de cada uno es particular: China se enfrenta a un bloqueo en tecnología que le ha hecho tener que buscarse las castañas y pisar el acelerador para lograr la autosuficiencia y abordar así la escasez de recursos derivada de su acceso restringido a chips de última generación. En el caso de Estados Unidos, la combinación de infraestructuras energéticas envejecidas y un fuerte crecimiento de la demanda eléctrica ha reactivado su búsqueda de nuevas fuentes energéticas, con efectos geopolíticos significativos, y ha devuelto protagonismo a industrias como la nuclear.¿Y si es una burbuja? En plena fase de crecimiento del sector y con países poniendo toda la carne en el asador, resulta inevitable pensar en que tarde o temprano la burbuja podría explotar. Para el premio Nobel de Economía Michael Spence, estamos ante una “burbuja racional, justificando así las inversiones: “El coste de quedar en tercer lugar en la competición es mucho mayor que las pérdidas derivadas de la sobreinversión o la ineficiencia” explicaba en el foro Taihu World Cultural.En el foro FII Priority Asia del mes pasado celebrado en Tokio, el fundador y consejero delegado de SoftBank Group, Masayoshi Son, intentó alejar los temores explicando que “si la IA lograra generar a largo plazo el 10 % del producto interior bruto mundial, compensaría con creces billones de dólares en gasto en IA”. En cualquier caso, hay encuestas que dan que pensar. En Xataka | La carrera por la IA ha colocado a China en un escenario impensable: obligar a Estados Unidos a salir de su zona de confortEn Xataka | Europa está descubriendo ahora mismo que EEUU no es el socio que pensaba. Y eso es un problema en materia IAPortada | Gemini Los mejores comentarios:Ver 1 comentariosEn Xataka hablamos de…Ver más temas Webedia Tecnología Videojuegos Entretenimiento Gastronomía Motor Estilo de vida Economía Ediciones Internacionales Destacamos Ver más temas SuscribirMás sitios que te gustaránRecienteVer más artículos Xataka TV Ver más vídeos source
La NASA acaba de compartir unas impresionantes imágenes de la nebulosa de la Hélice como nunca la habíamos visto

Eva R. de LuisEva R. de LuisSi hubiera un concurso de popularidad de nebulosas, la de la Hélice estaría en el top: es una de las más brillantes y cercanas a la Tierra, situada a unos 650 años luz del Sistema Solar, en la constelación de Acuario. No obstante, que fuera descubierta hace más de dos siglos y su parecido al “Ojo de Sauron” la han convertido en una de las más fotografiadas de la historia.A lo largo de los años el telescopio espacial Hubble ha captado algunas de las imágenes más icónicas de la nebulosa de la Hélice, como la que puedes ver justo debajo de estas líneas, pero las nuevas imágenes que acaba de publicar la NASA del James Webb están sencillamente a otro nivel. Si te gusta la astronomía y quieres renovar tu fondo de escritorio, aquí tienes algunas magníficas candidatas.La razón no es tanto por la nebulosa en sí, es que la diferencia de sensibilidad y nitidez es abismal frente al veterano Hubble y el jubilado Spitzer, como puedes comprobar en este vídeo. La clave está en el tamaño de su “ojo” (el espejo) y en el tipo de luz que detectan.Así, mientras que el Hubble observa principalmente en el visible y el ultravioleta, con un espejo de 2,4 metros, Spitzer fue un pionero del infrarrojo con un espejo mucho más pequeño, de 0,85 metros, lo que limitaba su resolución. El James Webb combina lo mejor de ambos enfoques: con un espejo de 6,5 metros y una sensibilidad infrarroja extraordinaria, logra una resolución sin precedentes en ese rango del espectro y es capaz de atravesar el polvo interestelar. En calidad de imagen juega en otra liga.El término correcto para referirnos a esta nebulosa es “nebulosa planetaria”, lo que no aclara demasiado bien qué tenemos delante: no se forman a partir de planetas, sino de estrellas como el Sol. Cuando su vida se está agotando esas estrellas emiten grandes cantidades de gas en una envoltura que se expande en un fenómeno grandioso pero “breve” (en unidades del cosmo, no terráqueas). Es, en pocas palabras, como vislumbrar el posible destino final del Sol y nuestro sistema planetario.En la imagen obtenida con la NIRCam (Cámara de Infrarrojo Cercano) del Webb que ves justo encima muestra una especie de pilares que parecen cometas con colas alargadas, trazando la circunferencia de la región interna de una envoltura de gas en expansión, explica la NASA. La imagen muestra “vientos abrasadores de gas caliente que se mueve a gran velocidad desde la estrella moribunda y que chocan contra capas más lentas y frías de polvo y gas expulsadas anteriormente en su vida, esculpiendo la extraordinaria estructura de la nebulosa.” La visión en infrarrojo cercano del Webb resalta estos nudos frente a la imagen etérea del Telescopio Espacial Hubble de la NASA y gracias a la mayor resolución, el enfoque está bastante más afinado que nunca. Además, esta visión en infrarrojo permite visualizar claramente la transición entre el gas más caliente y el más frío a medida conforme la envoltura se expande.Fuera del encuadre del Webb se ve la enana blanca en el centro de la nebulosa (su núcleo) que emite una radiación muy fuerte. Esta energía funciona como una especie de linterna que ilumina el gas de alrededor en diferentes capas cromáticas en función de la temperatura: la zona azul es la más próxima y caliente, la más fría está en color rojo en el borde, donde el gas se mezcla con polvo. En medio, la zona intermedia en amarillo, donde los átomos comienzan a unirse para formar moléculas.Lo más llamativo a nivel técnico es que hasta la fecha, las imágenes del Spitzer solo insinuaban la formación de estas moléculas, pero la resolución del Webb permite ver precisamente esas “bolsas” oscuras y protegidas entre los brillantes tonos naranjas y rojos: es donde se están fabricando moléculas complejas. Esta interacción es esencial en tanto en cuanto constituye la materia prima a partir de la cual algún día podrían formarse nuevos planetas en otros sistemas estelares. En Xataka | La NASA ha publicado 96 pósters fantásticos del universo que puedes descargar gratis en HDEn Xataka | Las primeras imágenes del nuevo satélite de la NASA nos ofrecen una vista de los océanos completamente distintaImágenes | NASALos mejores comentarios:Ver 3 comentariosEn Xataka hablamos de…Ver más temas Webedia Tecnología Videojuegos Entretenimiento Gastronomía Motor Estilo de vida Economía Ediciones Internacionales Destacamos Ver más temas SuscribirMás sitios que te gustaránRecienteVer más artículos Xataka TV Ver más vídeos source
Barbour, club de campo y estética del heredero: los hombres de la Gen Z están abrazando vestirse de "old money"

Alba OteroAlba OteroÚltimamente, el algoritmo de Instagram ha cambiado de registro. Donde antes dominaban las zapatillas de suela infinita y las sudaderas con logos que gritaban a kilómetros, ahora aparecen vídeos cinematográficos, martinis servidos en copas de cristal tallado y chicos de veinte años que parecen haber salido de un rodaje de finales de los años 50. Han dejado atrás el uniforme del hypebeast para vestir como Paul Newman en un yate por la Riviera o como un joven JFK Jr. en Martha’s Vineyard.No es solo una elección de armario, es un síntoma. Como explica el medio CNN, estamos ante un cambio “intencional, definido por la moderación”, donde los jóvenes alinean sus prendas con la forma en que quieren ser percibidos hoy: como hombres con un propósito y control. Pero tras esta fachada de pulcritud, se esconde una narrativa mucho más compleja sobre el miedo al futuro y una preocupante deriva ideológica que ha encontrado en la chaqueta Barbour su estandarte definitivo.El cambio es palpable en los datos. Según el informe de tendencias de Lyst, la demanda global de los suéteres de cuarto de cremallera (quarter-zips) aumentó un 31% a finales de 2025. Del mismo modo, las búsquedas de los icónicos mocasines Le Loafer de Saint Laurent subieron un 66%. Pero si miramos más allá, los datos de la consultora tecnológica Heuritech son reveladores de este giro conservador: las búsquedas de botas de estética ecuestre han subido un 39% y los estampados de cuadros vichy, típicos de la década de los 50, han crecido un 33%. El lenguaje del éxito ya no es el streetwear disruptivo; ahora es el “lujo silencioso”.Esta tendencia ha saltado de las pasarelas al estilo de vida. Según Business Insider, la Generación Z está “asaltando” los campos de golf, un deporte que históricamente ha sido el patio de recreo de la élite madura. El interés ha subido un 30% desde 2016, y en 2023 más de 3,4 millones de jóvenes jugaron por primera vez. Ya no se trata solo de la ropa, sino de habitar los espacios de la exclusividad para, como señalan algunos expertos, no quedar fuera de las “conversaciones de negocios” que ocurren en los greens.En este tablero de ajedrez estético, la pieza reina es la chaqueta Barbour. Nació 1894 para proteger a pescadores y marineros, pero ahora forma parte de una seña de identidad distinta. Margaret Barbour entendió en los 80 que el futuro de la marca pasaba por capitalizar su conexión con el Old Money, logrando que la reina Isabel II y el entonces príncipe Carlos la convirtieran en el símbolo de la aristocracia rural británica.En España, este regreso ha tomado una forma específica: se ha convertido en la fiebre estética de los chavales de derechas. Lo que antes era una prenda funcional para el campo, es hoy un símbolo de estatus en la ciudad que separa visualmente a quienes añoran un orden tradicional de quienes siguen las modas transitorias. El Barbour, con su olor a parafina y su forro de tartán, funciona como una armadura que proyecta estabilidad y pertenencia a una clase, incluso si el que la lleva no posee una hectárea de tierra.Este giro no ocurre en el vacío. Coincide con lo que académicos como Vivek Chibber definen como el ocaso del “wokismo”. Tras años en los que las marcas se volcaron en el activismo social (del Black Lives Matter a las campañas trans de Bud Light), el péndulo ha oscilado con fuerza hacia el lado conservador. Las corporaciones están desmantelando sus programas de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) para evitar boicots y alinearse con un electorado que rechaza la “corrección política”.Como analiza Nesrine Malik en su columna para The Guardian, la caída de lo woke se debe en gran medida a su “captura por parte de las élites”. Para Malik, la clase patricia secuestró las políticas de identidad, convirtiendo la justicia social en un ejercicio de gestos simbólicos y lenguaje elitista (como el uso de Latinx o los pronombres en las bios) que terminó alienando a la clase trabajadora. Esta “versión diluida y flácida” de la justicia social, creada a imagen y semejanza de los privilegiados, ha provocado un rechazo masivo. En este escenario, la juventud ya no busca “aliados”, sino figuras de autoridad y marcas que, como Barbour, representen una herencia tangible y sin ambigüedades morales. La colaboración de Barbour con Chloé es el certificado de defunción de la vanguardia progre: la estética del privilegio es ahora el único valor refugio.Lo que antes conocíamos simplemente como estilo preppy, para la Generación Z es ahora, según define GQ, “un personaje que puedes interpretar”. Inspirados por figuras como Dickie Greenleaf en El talento de Mr. Ripley, los jóvenes buscan prendas que “revelen que tienes, como mínimo, un yate aparcado en el puerto”.Sin embargo, esta interpretación tiene una “cara B” ideológica. En su investigación académica The Fascist Potential of the ‘Old Money’ Trend, la investigadora Veronica Bezold advierte que la estética no es solo nostalgia inocente. Bezold señala que el contenido Old Money en redes sociales a menudo retrata el “dinero nuevo” —fortunas tecnológicas o ligadas a minorías— como algo “vulgar”. Al glorificar la “pureza” del linaje y la riqueza heredada, Bezold argumenta que la tendencia estetiza el neoliberalismo y conecta con narrativas de exclusión de derecha radical. Se valida así una jerarquía social donde el valor de una persona depende de su origen y no de su esfuerzo, alimentando una amnesia histórica sobre un pasado que solo fue “dorado” para unos pocos.La pregunta que subyace de todo esto es: ¿por qué una generación que vive en desigualdad económica se viste como la clase que arruinó su futuro? La respuesta es sociológica. Un reportaje en Curation Edit describen este fenómeno como “cosplay de supervivencia”. En un mercado inmobiliario inaccesible y una economía de bolos (gig economy), vestir como un heredero es una forma de reclamar una estabilidad que no poseen. “Si no puedes comprar una casa, al menos puedes comprar unos pantalones color crema que digan que podrías hacerlo”, señalan.Pero hay
Hay una víctima inesperada de la escalada de precios de las memorias RAM: los modernísimos coches conectados

Javier PastorJavier PastorLo que está pasando con las memorias RAM está dejando clara una cosa: el mejor momento para comprar módulos de memoria es ayer. La subida de precios es tan extraordinaria que ya está afectando a otros componentes clásicos de nuestros PCs como las unidades SSD o las tarjetas gráficas. Sin embargo, la crisis que están generando estos componentes va más allá. Mucho más allá.Los centros de datos devoran memoria. La fiebre de la IA, lo sabemos ya de sobra, ha generado un hambre voraz no solo por chips de IA de última generación, sino también por memorias RAM y HBM que acompañen a esos chips. Según indican en The Wall Street Journal, los centros de datos (tanto los convencionales como los dedicados a la IA) consumirán más del 70% de los chips de memoria de alta gama que los fabricantes produzcan en 2026. Y si pudieran coger más, los cogerían.Esto no va (solo) de PCs o móviles. Es evidente que los primeros afectados por este problema son los ordenadores de sobremesa y portátiles convencionales, así como nuestros dispositivos móviles. Se venden cientos de millones de ellos todos los años y todos ellos cuentan con cierta cantidad de memoria RAM que ahora está más cara que nunca. La onda de choque ya está haciendo que otros componentes como unidades SSD o tarjetas gráficas se vean afectadas, pero en realidad los chips de memoria están por todas partes. Y sobre todo, en una.De la tele al coche. La frenética subida de los precios de la memoria va a afectar desde luego a otros segmentos en los que a bote pronto no habíamos pensado. Desde luego lo hará en otros dispositivos electrónicos de consumo, y aquí están desde luego incluidas las Smart TV, que cuentan con su propio procesador, memoria y almacenamiento para ofrecernos sus funciones. Pero aun más crítico puede ser el problema para los coches, que desde hace años ya eran computadores con ruedas y que ahora son computadores aún mejores y más potentes (y con más memoria) con ruedas.Memorias de todo tipo. Aunque tradicionalmente los sistemas electrónicos de los coches han usado memorias RAM, no se necesitaba lo último de lo último en la mayoría de los casos. Pero eso era en los coches de hace unos años, porque la llegada en especial del coche eléctrico y la fiebre por las pantallas en nuestros vehículos ha hecho que esas necesidades sean distintas. Ahora nuestros coches necesitan varios tipos de memoria, pero en algunos casos esos módulos son tan buenos (o mejores) que los que tenemos en nuestros móviles y ordenadores.Las ECUs. Un coche moderno hace uso de las llamadas ECUs (Electronic Control Units) para temas como el control de la transmisión, del sistema de airbag o del propio motor. Es normal que cuenten con entre 50 y 150 de estas centralitas o microcontroladores , y casi todos ellos contienen memoria RAM para datos temporales y una ROM para el firmware y el software. Sistemas de infoentretenimiento. El componente más evidente que seguramente se nos ocurre como ese “ordenador para el coche” es el sistema de infoentretenimiento que habitualmente consta de una pantalla táctil, funciones de navegación, soporte de sistemas CarPlay y Android Auto y asistentes de voz. Aunque en muchos coches estos sistemas usan 1 GB o 2 GB de memoria DRAM, hay coches más modernos que llegan a los 4 GB y e incluso a los 8 GB de memoria LPDDR4. Y si hablamos de algunos fabricantes como BYD o NIO, hay modelos en los que llegan a usar 16 GB de memoria LPDDR5. El sistema Ford SYNC 5, por ejemplo, se basa en un SoC de Qualcomm con 16 GB de RAM.La asistencia a la conducción pide memoria. Además de esos componentes, hay otros que también demandan el uso de memorias RAM. Los sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS por sus siglas en inglés) permiten activar funciones como el control de crucero adaptativo, el asistente de mantenimiento de carril, el frenado automático de emergencia o el asistente de aparcamiento. Y para lograrlo utilizan RAM con un gran ancho de banda, que permite trabajar con imágenes en tiempo real y procesamiento de las señales de los sensores. Samsung lo sabe bien y de hecho fabrica módulos específicamente orientados a este mercado. El conocido hardware de piloto automático de Tesla, Hardware 4 (el usado actualmente) hace uso de 16 GB de RAM, por ejemplo.Micron ya avisó. En diciembre de 2023 Micron ya indicó que “un coche necesita más memoria que un cohete [espacial]”. La firma, absoluta protagonista en el ámbito de la fabricación de módulos de memoria RAM, indicaba cómo en 2023 el vehículo medio usaba 90 GB entre RAM y NAND, pero en 2026 esa cifra se estimaba que sería de 278 GB y llegaría a los 2 TB en vehículos de alta gama. Eso eran buenas noticias para ella y otros fabricantes, e incluso entonces apuntaban a cómo “la IA generativa está transformando la automoción”. Lo que probablemente no intuyeron es que esa revolución iba a necesitar muchos centros de datos, y esos de datos iban a necesitar muchísima memoria. Y en estas estamos.En Xataka | “No un teléfono, es un coche”: Volkswagen cree que las pantallas en los coches están llegando demasiado lejosLos mejores comentarios:Ver 2 comentariosEn Xataka hablamos de…Ver más temas Webedia Tecnología Videojuegos Entretenimiento Gastronomía Motor Estilo de vida Economía Ediciones Internacionales Destacamos Ver más temas SuscribirMás sitios que te gustaránRecienteVer más artículos Xataka TV Ver más vídeos source
Lenguajes de programación 2026: cuáles son los cinco más populares y 46 cursos gratis para aprenderlos

Yúbal FernándezYúbal FernándezVamos a decirte los cinco lenguajes de programación más populares del momento, que son posiblemente los que más salida tengan en este 2026. Además de esto, también te daremos una pequeña colección de 46 cursos con los que vas a poder iniciarte en ellos y aprenderlos.Como siempre estos cursos suelen tener un formato similar. Son gratis para cursar y puedes hacerlos a tu ritmo, pero si tras terminarlos quieres una titulación es posible que muchos te pidan un pago a cambio. El índice TIOBE lleva años siendo un medio para medir la popularidad de los lenguajes de programación. Esta popularidad se mide en función de números de ingenieros, capacitados, cursos disponibles, y otros elementos como los proveedores externos o su utilización en páginas web de referencia.Esto nos da una noción de cuáles están ganando o perdiendo relevancia en la industria del software, algo que puede ser útil si estás ante la decisión de empezar a estudiar uno. Y como cada año, en este enero el índice TIOBE ha publicado su lista de enero de 2026. Recuerda que el índice no evalúa la calidad o cantidad del código escrito, sino el predominio de unos frente a otros. Vamos, que con este ranking no tenemos los mejores lenguajes, sino simplemente los más populares. Este es el top 5 de lenguajes de programación a día de hoy según el TIOBE, además del porcentaje de incremento o disminución de popularidad con respecto al año anterior:En Xataka Basics | 71 cursos gratis online 2026 para empezar el año aprendiendo algo nuevoLos mejores comentarios:Ver 0 comentariosEn Xataka hablamos de…Ver más temas Webedia Tecnología Videojuegos Entretenimiento Gastronomía Motor Estilo de vida Economía Ediciones Internacionales Destacamos Ver más temas SuscribirMás sitios que te gustaránRecienteVer más artículos Xataka TV Ver más vídeos source
China le está mostrando al mundo que si se quiere construir, se puede: un edificio de 10 plantas en 29 horas

Eva R. de LuisEva R. de LuisHay quien piensa que una solución al problema de la vivienda es construir más (aunque la Politécnica de Catalunya no opine lo mismo), pero eso inevitablemente requiere tiempo. Ante esa necesidad hay quien ha recurrido a las viviendas prefabricadas, cuya adquisición y montaje es más ágil frente a las construcciones tradicionales. De hecho, en Madrid ya han apostado por ellas para construir pisos públicos rápidamente. Pero lo de China está simplemente a otro nivel.Un rascacielos a contrarreloj. Porque si a mí la obra para quitar el gotelé, cambiar el suelo y montar la cocina me ha costado un mes largo en mi nuevo piso, en el país asiático están revolucionando la arquitectura con construcciones express bastante alejadas de los modestos módulos prefabricados a los que estamos acostumbradas. No obstante, en Changsha han construido un edificio residencial de 10 plantas en menos de 29 horas. Pero que no te engañe el resultado final: sigue siendo una construcción prefabricada.Un LEGO XXL. Este edificio de Broad no es nuevo, de hecho data de 2021, pero un lustro después sigue dejando con la boca abierta por la sincronización y la velocidad de ejecución. Además, este proyecto sí que le salió bien, a diferencia del Sky City que quiso construir en 90 días. Obviamente contar con más personal y las tres grúas ayuda, pero lo verdaderamente diferencial es que estamos ante una construcción off-site de tipo modular. Vamos, que gran parte de la obra viene de fábrica (la manufactura allí fue de 15 días) y luego toca ensamblar las piezas. Trasladar una obra de esta envergadura a una fábrica tiene sus ventajas en tanto en cuanto estamos en un entorno controlado y no a la intemperie. La empresa china lleva años trabajando en estructuras de acero prefabricadas del tamaño ISO de un contenedor de transporte estándar (12,19 metros x 2,44 metros x 3 metros), de modo que pueden llevarse hasta la instalación sin problema mediante camiones. Además, se pueden ensamblar a lo alto y ancho según convenga. El edificio al completo podría desmontarse para trasladarlo si fuera necesario.Su secreto: el acero B-core. Estos contenedores están fabricados en acero B-Core, que consiste en dos placas de acero inoxidable exteriores que envuelven un núcleo de tubos de acero como si fuera un sandwich. La estructura está unida mediante la fusión por brazing con una lámina de cobre. En este vídeo de Broad Group puedes ver el paso a paso de su fabricación. Más importante que los detalles técnicos es lo que se gana con este material.Para empezar, la huella de carbono baja considerablemente al reducir al mínimo el uso de cemento (uno de los mayores contaminantes del planeta), por lo que estamos ante una construcción más sostenible. Pero además ofrece una alta resistencia a la corrosión y como tiene alta ductilidad, soporta mejor los movimientos sísmicos. Según la corporación, es un material a prueba de terremotos y tifones. Finalmente, es diez veces más liviano que el hormigón y el ensamblado es más rápido, así que se reducen costes, tiempos y mano de obra.Viene de fábrica casi todo. Los módulos llegan en camiones hasta el lugar de construcción del edificio en camiones estándar los acabados y el montaje de fontanería y electricidad ya completados. Allí las grúas se encargan de elevarlos para situarlos justo donde se ha planificado previamente, las paredes y las losas se despliegan in situ y finalmente, se fijan con pernos de alta resistencia. Ya solo queda conectar los suministros. El vídeo está en timelapse. No lo necesita. El grupo Broad ha documentado el proyecto en un vídeo que parece un auténtico baile de coreografía sincronizada donde la industrialización del proceso por un lado y la cuidadosa planificación por otro muestran a cámara rápida un proceso que en tiempo real era igualmente vertiginoso: tres horas por piso.En Xataka | China abre un nuevo paradigma en la construcción de carreteras: 157 kilómetros, 10 máquinas y un total de cero humanosEn Xataka | La obsesión de España por el blanco y negro: todos los edificios de obra nueva se están convirtiendo en el mismo edificioPortada | Broad GroupLos mejores comentarios:Ver 6 comentariosEn Xataka hablamos de…Ver más temas Webedia Tecnología Videojuegos Entretenimiento Gastronomía Motor Estilo de vida Economía Ediciones Internacionales Destacamos Ver más temas SuscribirMás sitios que te gustaránRecienteVer más artículos Xataka TV Ver más vídeos source
Es ampliamente conocido que 'La guerra de los mundos' de Orson Wells causó un pánico social. Es menos conocido que es mentira

Esther Miguel TrulaEsther Miguel TrulaEn mis años de formación como periodista recuerdo cómo nos mandaron estudiar la retransmisión radiofónica de La Guerra de los Mundos. Mi profesor de Información de Radio y Televisión nos dijo que se trató de un acontecimiento ejemplar que podría servirnos en el futuro ejercicio de la profesión para sopesar la responsabilidad de los medios y para entender los mecanismos por los que el llamado “cuarto poder” podría influir en la realidad social a la que prestamos servicio.Lo que tal vez no pensaron los profesores que me trasmitieron aquella información es que tenían razón en lo que me habían contado, pero por un motivo doble y parcialmente equivocado.La historia es bien conocida: H. G. Wells, escritor de ciencia ficción ampliamente conocido en aquel momento, tenía un relato titulado La Guerra de los Mundos, por el que los extraterrestres llegarían a la tierra para conquistar a la humanidad. Un principiante pero ambicioso joven llamado Orson Welles decidió adaptar el guión al formato radiofónico, dándole una estructura de noticiario para su programa de Mercury Theatre on the Air en la CBS y que leería junto con otros compañeros la noche del 30 de octubre de 1938, en la víspera de Halloween.La retransmisión, la lectura de esta obra, duró una hora en la que se mantuvo el halo de veracidad salvo en tres instantes, uno al inicio del todo, otro a los 40 minutos de la grabación y otro en el 55. En ellos se indicó que se trataba de una dramatización. Por lo demás, se mantuvo en el directo la ficción de aquella invasión marciana que estaba teniendo lugar en Grovers Mill, Nueva Jersey.El mito, los documentales y reportajes sobre el caso y las clases de periodismo a las que yo asistí contaban que Welles, los actores contratados y los montajes sonoros fueron tan verosímiles (y las audiencias tan ingenuas) que a los minutos de que empezasen a simular un supuesto ataque alienígena las calles del país se llenaron de masas histéricas y conmocionadas. Ataques de pánico, gente haciendo acopio de provisiones, servicios de policía colapsados y a saber cuántas cosas más. Suponemos que la gente que no oyó esos avisos, que pudo conectar con el programa después de la advertencia y escuchó el programa sin saber que era falso.¿Y por qué no íbamos a pensar así? Los periódicos del 31 de octubre habían llevado la historia a primera plana: “Falso boletín de guerra difunde el terror por todo el país”, “Obra radiofónica aterroriza a la nación”, “Oyentes de radio entran en pánico, confunden un drama bélico como una crónica real”. Son algunos de los titulares que pudieron leerse de un suceso que, según se diría por ahí después, hizo que se corriesen ríos de tinta en forma de más de 12.000 artículos en periódicos de todo Estados Unidos.La realidad es que, tal y como han reflejado en distintas ocasiones una serie de expertos, esta interpretación entra en buena parte en el terreno de las fake news. Para sustentarlo aquí nos valemos, sobre todo, del estudio de profesionales y expertos de la Universidad de Princeton, del trabajo del académico David Miller en su ensayo Introduction to Collective Behaviour, del libro Getting it Wrong de W Joseph Campbell, de la obra del sociólogo Robert E. Bartholomew y de lo que han recogido los periodistas Jefferson Pooley y Michael J. Socolow para Slate.La retransmisión sí provocó algunos efectos. Sabemos que unos lugareños de Grover’s Mill, creyendo que la torre de agua de su ciudad se había transformado en una “máquina de guerra marciana gigante”, dispararon con armas de fuego al tanque de agua. Hubo al menos una mujer que denunció a Welles y a su equipo por haberle causado un ataque de pánico y un hombre recibió una indemnización directa del futuro director de cine que costeó los zapatos a los que un oyente dijo que había renunciado para costearse el billete de tren que necesitaba para huir de la hecatombe alienígena.También es cierto que incrementaron las llamadas a hospitales de personas diciendo dónde podían acercarse para donar sangre, y también se llamó a las comisarías del área de Nueva Jersey, pero la mayoría que hizo esto buscaba conocer si se trataba de una falsa alarma. Querían confirmación de que se trataba de una broma, pero también llamaban para protestar por ese programa que podía estar engañando a la gente o para felicitarles por ese gran especial de esa Noche de los Muertos. Pero nada más.Todas ellas se aglutinaron para servir al enfoque que la prensa escrita quiso dar: que el programa de la CBS había provocado la histeria masiva, que la radio estaba mintiendo y engañando a sus oyentes y que habían creado un problema de primer nivel.El rumor de que había gente siendo tratada por shock en hospitales de Nueva Jersey fue falso, tal y como desveló después la oficina de Radio de Princeton. La noticia de que un hombre había muerto por ataque al corazón a causa del programa, tal y como dijo Washington Post, tampoco fue cierta. La gente tampoco se tiró por las ventanas. En general, cientos de artículos, muchos con supuestos relatos de testigos, atestiguaron un caos que, en verdad, no había sido tal.Recordaba tiempo después en sus memorias Ben Gross, director de radio del New York Daily News, que en verdad las calles de Nueva York estaban medio vacías. Se conocería después también que CBS había desconectado en distintas filiales locales del país la retransmisión de Welles para poner boletines regionales que, suponían, interesarían más a su público que una obrita de marcianos.El mayor escándalo de todos, las cifras de audiencia. Se dijo que el programa lo habían escuchado más de un millón de personas, cuando no podían ser ciertas. En verdad, la mayoría de la gente estaba escuchando el programa rival, de la NBC, del popular show radiofónico del ventrílocuo Edgar Bergin. Y con la mayoría de la gente hablamos de una audiencia del 2% con respecto al programa de la NBC, como demostró una encuesta independiente que se hizo simultáneamente al tiempo de la emisión.Es indudable que en la cultura popular sigue fijada la idea de que La Guerra de los Mundos supuso un antes
La vía rápida de Europa hacia la soberanía en tierras raras pasa por Per Geijer, la mayor mina subterránea de hierro del mundo

Eva R. de LuisEva R. de LuisEn la geopolítica mundial, tener petróleo, gas o tierras raras (que recordemos que ni son tierras ni son raras) es el equivalente a empezar una partida de mus con varios reyes en la mano. Y si hablamos de tierras raras, este mapa de las reservas (conocidas) del mundo evidencia que China tiene la mejor mano posible. Encontrar tierras raras en tu territorio está muy bien, luego hay que saber extraerlo y crear una industria en torno ellas. Esto no es fácil ni rápido ni barato. La buena noticia es que la Unión Europea podría llegar a cubrir el 18% de sus necesidades de lantánidos. La no tan buena es que antes tiene que poner en marcha un megaproyecto: la supermina de Per Geijer, en Kiruna (Suecia).Per Geijer nunca ha sido una mina cualquiera. De hecho, es la mina de hierro subterránea más grande del mundo (el apellido subterránea es importante en tanto en cuanto el Complejo Carajás brasileño produce más pero a cielo abierto y la australiana Hamersley Ranges tiene un depósito mayor) y también el proyecto de minería metálica más ambicioso y complejo al que se ha enfrentado la Unión Europea en décadas. La mina está explotada de forma estatal a través de la empresa pública Luossavaara-Kiirunavaara Aktiebolag (LKAB).Que tenga tierras raras la hace especial, pero también es particular cómo están presentes: no es una mina de lantánidos pura, sino un depósito de hierro de alta ley con concentraciones significativas de fósforo y óxidos de tierras raras. ¿Cuánto? A principios de 2026 LKAB estima 2,2 millones de toneladas de óxidos de tierras raras, más del doble de lo que pensaba en 2023.Por qué es importante. Como se atisbaba en la intro, porque China procesa cerca del 90% de las tierras raras del mundo y teniendo en cuenta las estimaciones de la mina, de poder extraer esas tierras raras para utilizarlas, la Unión Europea podría cubrir el 18% de sus necesidades, según las estimaciones de LKAB. Tener recursos propios en lugar de tener que comprarlos, lo que lleva a dependencias de terceros, fluctuaciones del mercado y diplomacia. En minería, el tiempo que transcurre entre el descubrimiento y la primera tonelada de comercial ronda entre los 15 y los 20 años. Pero la Unión Europea lo ha considerado como un proyecto estratégico, así que va por la “vía rápida” gracias a la Ley de Materias Primas Críticas (CRMA).Bajo el microscopio. La presencia de estos óxidos en una mina de hierro de alta ley como Per Geijer esconde un par de ases en la manga: la sinergia de procesamiento y el fósforo, otro elemento estratégico (pero menos). Y es que el coste de extracción de las tierras raras es más rentable cuando ya hay una operativa para extraer hierro. Por otro lado, estos lantánidos vienen atrapados en apatita, que esencialmente es fosfato de calcio. A través de separaciones magnéticas para el hierro y químicas surgen dos productos de alto valor: uno es el concentrado de tierras raras y otro el ácido fosfórico, esencial para fertilizantes.El triángulo del norte. Aunque el yacimiento está situado en Kiruna, el proyecto es en realidad un ecosistema industrial conformado por tres puntos: Kiruna para extracción, Malmberget para concentración y Luleå se encarga de la separación.Así, el yacimiento de Kiruna proporciona el mineral desde un nuevo depósito de hierro, fósforo y tierras raras descubierto junto a la mina actual, a unos 700 metros. Malmberget aporta el volumen de tierras raras procedente de la mina de hierro ya operativa a partir de apatita de los residuos y también de lo que se va a extrayendo. Finalmente, Luleå pone la tecnología química con un centro de procesamiento encargado de separar las tierras raras del resto mediante hidrometalúrgica.El cronograma hasta que esté operativa. Aunque lo normal sería tener que esperar casi 20 años, ya hemos visto que la UE ha pisado el acelerador. En estos momentos se están construyendo túneles que conecten la actual mina de hierro de Kiruna con el nuevo depósito. En 2026, Malmberget tiene planificado contar con los permisos para abrir una nueva planta para tratar la apatita y a finales de este año se prevé que la planta de Luleå esté operativa. No obstante, para que la planta comercial a gran escala para su comercialización, las estimaciones apuntan a la década de 2030 por la serie de permisos y evaluaciones ambientales que tienen que superar exitosamente.No será fácil. Pese a la importancia de las tierras raras en los planes de la UE y la aparente rentabilidad del proceso, el megaproyecto se enfrenta a varios desafíos más allá de lo técnico y de los inherentes residuos generados. Sin ir más lejos, la propia ciudad de Kiruna se está hundiendo y su ciudadanía tiene moverse, literalmente, edificio por edificio, para permitir la expansión minera, como recoge CNBC. Además, hay conflicto con el pueblo indígena Sami, ya que el yacimiento se ubica en rutas de pastoreo de renos. En Xataka | España tiene un plan para convertirse en una potencia de las tierras raras y dejar de depender de China: reciclarasEn Xataka | Europa quiere ser competitiva en el mercado de tierras raras. Sus enemigos, son viejos conocidos: China y la propia Europa Portada | LKABLos mejores comentarios:Ver 0 comentariosEn Xataka hablamos de…Ver más temas Webedia Tecnología Videojuegos Entretenimiento Gastronomía Motor Estilo de vida Economía Ediciones Internacionales Destacamos Ver más temas SuscribirMás sitios que te gustaránRecienteVer más artículos Xataka TV Ver más vídeos source