Dos naves europeas se sincronizaron en el espacio para crear un eclipse artificial. Es un antes y un después en la ciencia solar

Título: Dos naves europeas se sincronizaron en el espacio para crear un eclipse artificial. Es un antes y un después en la ciencia solar

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Matías S. Zavia
En un hito histórico, dos satélites han logrado volar en formación precisa para crear un eclipse solar artificial en la órbita terrestre. Esta innovadora técnica ha permitido la captura de imágenes de la corona solar con un nivel de detalle sin precedentes, superando las observaciones realizadas durante eclipses naturales.
Las imágenes de un eclipse artificial. La Agencia Espacial Europea (ESA) ha presentado las primeras fotografías de la misión Proba-3, resultado de más de una década de esfuerzos para validar nuevas tecnologías de vuelo de precisión.
Una de las características más destacadas de la misión Proba-3 es su capacidad para generar eclipses artificiales que pueden durar hasta seis horas en cada órbita de 19,6 horas. En contraste, un eclipse solar natural ocurre solo un par de veces al año y dura apenas unos minutos. Esta capacidad de observación continua abre nuevas vías para desentrañar algunos de los misterios que rodean a nuestra estrella.
El papel de España en Proba-3. La misión, que cuenta con un presupuesto de 200 millones de euros, involucra a 29 empresas de 14 países, destacando el papel crucial de España. El país ibérico ha financiado el 40% del proyecto y ha desarrollado tecnologías clave a través de compañías como Sener, y GMV, encargada del software y algoritmos necesarios para el vuelo en formación, además de Airbus Defence and Space en España.
Dos satélites sincronizados. La misión está conformada por dos naves espaciales: el Ocultador y el Coronógrafo. En marzo pasado, ambas lograron un hito sin precedentes al volar de manera autónoma a una distancia exacta de 150 metros entre sí, manteniendo esta formación con una precisión milimétrica durante varias horas.
Para contextualizar, esto equivale a que dos vehículos en una autopista mantengan una separación fija con la misma exactitud que el grosor de una uña, pero en una órbita elíptica que se extiende hasta 60.000 km de la Tierra. En esta formación ideal, los satélites se alinean con el Sol.
Qué estamos viendo en estas fotos. Para la obtención de estas imágenes, el Ocultador, que tiene un disco de 1,4 metros de diámetro, bloquea la luz solar directa, proyectando una sombra de apenas 8 centímetros sobre el instrumento óptico del segundo satélite, el Coronógrafo.
Cuando la apertura de 5 cm de su telescopio, denominado ASPIICS, queda cubierta por esa pequeña sombra, se pueden capturar fotografías de la corona solar.

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