La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos ha prohibido la autorización de todos los drones y sus componentes críticos fabricados en países extranjeros. Además, ha vetado cualquier equipo de comunicación y videovigilancia de los principales fabricantes chinos, destacando especialmente a DJI.
Hace casi una década que algunos responsables gubernamentales en Estados Unidos pedían un veto a los drones fabricados por empresas chinas, y ese veto se hace oficial ahora. La decisión de la FCC impedirá que este organismo autorice drones o componentes críticos, lo que es esencial para su importación al país. La medida afecta claramente a DJI, que se convierte en la nueva Huawei, aunque otra firma, Autel, también se verá muy impactada. Ambas entran a formar parte de la llamada ‘covered list’. El motivo es el habitual: proteger la seguridad nacional.
Los drones existentes no se verán afectados de momento por el veto, y sus usuarios podrán seguir usándolos. Las tiendas con modelos en inventario podrán venderlos normalmente, ya que la medida se centra específicamente en futuros modelos. Así pues, la decisión no tiene carácter retroactivo, pero eso podría cambiar en el futuro y afectar a muchos modelos.
Los responsables de DJI indican en The Wall Street Journal que la empresa está preparada para ser auditada y destacan que análisis independientes han confirmado que sus productos son totalmente seguros. ‘Las preocupaciones por la seguridad de los datos de DJI no están basadas en evidencias y, en lugar de eso, reflejan proteccionismo, algo contrario a los principios de un mercado abierto’.
Hay cerca de medio millón de pilotos certificados de drones en Estados Unidos, y en este segmento entre el 70% y el 90% de los drones comerciales, usados por gobiernos locales y aficionados, proceden de DJI. La medida tiene, por tanto, un impacto enorme en toda esta industria. Muchos de esos pilotos están acumulando drones y componentes para mitigar el impacto.
Greg Reverdiau, cofundador del Pilot Institute en Arizona, realizó una encuesta con 8.000 pilotos. El 43% indicó que el veto sería ‘extremadamente negativo’ y ‘potencialmente causa de cierre de negocios’, y cerca del 85% dijo que podría mantenerse en el negocio durante un máximo de dos años ante la perspectiva de no poder acceder a futuros equipos y componentes de DJI. Como señaló este experto, ‘la gente no compra drones de DJI porque sea chino, lo compran porque está disponible, es muy asequible y es capaz’.
Eric Ebert, propietario de una firma de construcción y usuario de estos drones, explicaba el problema: ‘Soy americano de pies a cabeza. Conduzco una camioneta de Chevrolet. Pero los drones americanos no pueden competir’. Ebert cuenta con un equipo de siete pilotos que monitorizan instalaciones de turbinas eólicas y paneles solares. Estas semanas no han parado de acumular drones y componentes de DJI ‘sabiendo lo que se nos iba a venir encima en 2026’.
Una de las empresas que se verá beneficiada por la medida es Brinc Drones, una firma de Seattle que los vende a más de 700 agencias estatales. Blake Resnick, su fundador, explicaba que ‘es imposible competir con DJI a no ser que estés subvencionado por el estado’.
En noviembre, XTI Aerospace, que fabrica helicópteros, adquirió a un distribuidor de DJI llamado Drone Nerds y también a Anzu Robotics, que fabrica drones licenciando tecnología de DJI. Como parte del acuerdo, la firma de fabricación de componentes para drones Unusual Machines invirtió 25 millones. Adivinad quién es accionista y miembro de la junta directiva de Unusual Machines: Donald Trump Jr, el hijo del expresidente Trump.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**