EEUU se ha puesto a evaluar los riesgos que corre si ataca a Irán. Lo que más le preocupa es una bomba temible: la suya

Título: EEUU se ha puesto a evaluar los riesgos que corre si ataca a Irán. Lo que más le preocupa es una bomba temible: la suya

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Miguel Jorge
El gobierno de Estados Unidos, bajo la administración del presidente Donald Trump, ha iniciado un análisis exhaustivo sobre los riesgos inherentes a una posible intervención militar contra Irán. Esta situación plantea múltiples incertidumbres y desafíos, tanto técnicos como estratégicos, especialmente en lo que se refiere a la neutralización de la instalación de enriquecimiento de uranio en Fordow, ubicada en una montaña. Irónicamente, la principal preocupación de la administración se centra en una bomba… la suya.

Sopesar los riesgos. Informes recientes de medios reconocidos, como el Financial Times y el Washington Post, han destacado el estado de impasse que enfrenta la administración. Mientras Trump se reúne en la sala de crisis de la Casa Blanca para deliberar sobre la posible participación de Estados Unidos en la ofensiva israelí contra Irán, los servicios de inteligencia y defensa llevan a cabo un análisis profundo de las posibles represalias que Teherán podría emprender.

Las advertencias explícitas del líder supremo iraní, Alí Jamenei, quien ha amenazado con infligir “daños irreparables” en caso de que Washington decida intervenir, junto con el recuerdo de conflictos previos, colocan a la Casa Blanca ante una decisión crucial que podría determinar el futuro del conflicto. Las posibles respuestas de Irán abarcan un amplio rango de acciones, que incluyen ataques directos a tropas o embajadas estadounidenses en Oriente Medio, ciberataques, atentados terroristas y operaciones encubiertas a través de milicias aliadas como Hezbollah y los hutíes. Desde una perspectiva económica, el potencial cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente un tercio del petróleo marítimo mundial, podría representar uno de los escenarios más críticos.

El dilema de la disuasión. Actualmente, Estados Unidos cuenta con cerca de 40,000 efectivos militares en la región, distribuidos en ocho bases permanentes en países como Bahréin, Kuwait, Catar y Emiratos Árabes Unidos. Otras instalaciones operativas en Irak, Siria, Jordania y Omán también albergan tropas. La base aérea de Al Udeid en Catar, que acoge a 10,000 soldados, junto con las instalaciones en Bahréin y Kuwait, representa una considerable presencia militar en la región.

A pesar de contar con defensas aéreas, la proximidad de estas bases a Irán las convierte en objetivos vulnerables ante ataques con misiles balísticos, drones o incursiones de comandos irregulares. Irán posee un extenso arsenal de proyectiles y vehículos aéreos no tripulados, muchos de ellos de fabricación propia o adaptaciones de modelos rusos y norcoreanos. Aunque su respuesta no sería inmediata, el debate interno en Teherán sobre cuándo y cómo responder podría intensificarse si Washington decide involucrarse activamente en la campaña.

La amenaza del estrecho. El estrecho de Ormuz, un punto neurálgico del comercio global de hidrocarburos, constituye un riesgo estratégico significativo. Irán ha demostrado en el pasado, como en 2019, cuando interrumpió temporalmente el 50% de la producción saudí mediante un ataque combinado de misiles y drones, que tiene la capacidad de afectar gravemente el mercado energético mundial. Si Teherán decidiera minar el estrecho, las repercusiones podrían ser devastadoras para la economía global.

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