EEUU temía que una bomba nuclear inutilizara sus bombarderos: respondió con una plataforma de madera sin precedentes

Título: EEUU temía que una bomba nuclear inutilizara sus bombarderos: respondió con una plataforma de madera sin precedentes

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Javier Marquez
Javier Marquez
Durante la Guerra Fría, la posibilidad de un ataque nuclear no era una hipótesis remota. Era un escenario contemplado, calculado y ensayado. Se estimaba que una explosión atómica en la atmósfera podría generar un pulso electromagnético capaz de inutilizar radares, comunicaciones, redes eléctricas y sistemas de mando. En ese contexto, Estados Unidos puso en marcha un ambicioso programa de pruebas para garantizar que sus aviones estratégicos pudieran resistir ese tipo de amenaza. No podían permitirse que un fallo electrónico dejara fuera de combate a un bombardero como el B-52. Así nació TRESTLE (Atlas-I), una colosal instalación levantada cerca de la base aérea de Kirtland, en Nuevo México. Su propósito era tan singular como su diseño: simular, sin necesidad de explosivos, los efectos de una detonación nuclear sobre aeronaves reales.
Como señalan en Motorpasión, para crear un entorno de prueba fiable, era imprescindible eliminar cualquier interferencia. Incluso la propia plataforma debía volverse “invisible” ante el fenómeno que se intentaba reproducir. La solución fue tan radical como ingeniosa: construir la estructura principal casi sin metal, utilizando madera laminada, pernos de fibra de vidrio y técnicas propias de la ingeniería civil más avanzada. El resultado recordaba a un puente ferroviario suspendido sobre un barranco en pleno desierto. A más de 35 metros del suelo, los aviones eran remolcados sobre una pista de madera y expuestos a ráfagas de energía controlada que imitaban el comportamiento de un pulso electromagnético. Era una forma de recrear, con precisión extrema y sin una sola explosión nuclear, los efectos invisibles de una guerra que jamás debía llegar a producirse.
La mente detrás del proyecto fue Carl E. Baum, un ingeniero eléctrico de pensamiento meticuloso que dedicó más de cuatro décadas a la Fuerza Aérea. Fue él quien propuso construir una plataforma elevada y no conductora para simular un entorno de vuelo realista, libre de interferencias. Su propuesta no fue una corazonada, sino el fruto de años de estudio sobre los efectos de los pulsos electromagnéticos. En una época en la que los ordenadores apenas podían modelar con detalle fenómenos complejos, Baum defendía que solo había una forma fiable de entender el impacto de un EMP sobre un avión: aplicarlo directamente sobre una aeronave real, sin atajos informáticos ni recreaciones sintéticas. Él mismo evitaba el uso de ordenadores, aunque su equipo sí los utilizaba.
Décadas después, superordenadores como Editado con FGJ CONTENT REWRITER

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