El subsuelo de ciudades históricas esconde una gran aspiradora de basura. El problema es que hay que meterla a puñetazos

Título: El subsuelo de ciudades históricas esconde una gran aspiradora de basura. El problema es que hay que meterla a puñetazos

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Alejandro Alcolea
La gestión de residuos se ha convertido en un tema central en los foros internacionales dedicados a la sostenibilidad. Un personaje que ilustra esta problemática es Tony Soprano, protagonista de la aclamada serie Los Soprano. Aunque su historia es fruto de la ficción, refleja un desafío real en la gestión de desechos, intensificado por la decisión de China de dejar de recibir basura proveniente de Europa. Esta medida ha propiciado un inquietante mercado de residuos y ha facilitado la actividad de organizaciones criminales que operan clandestinamente, trasladando desechos entre países.

Para abordar esta situación, una empresa en Suecia ha desarrollado un enfoque innovador: el transporte de residuos a través de tuberías subterráneas, transformando las ciudades medievales en modelos avanzados de recolección de basura. No obstante, la implementación de este sistema enfrenta varios desafíos para los habitantes de estas localidades.

Cambiando el enfoque. La idea se originó a finales de la década de 1950 en el Hospital Sollefte, donde se investigó un sistema de aspiración central destinado a la eliminación de polvo. En este contexto, Olof H. Hallstrom, director de Centralsug y actual responsable de la empresa de gestión de residuos Envac, propuso la creación de una aspiradora gigante para la recolección de residuos. Este sistema comenzó a operar en el hospital en 1961 y conserva aún muchas de sus piezas originales. A partir de este avance, surgió la pregunta: ¿por qué no extender este sistema a toda una ciudad?

Una aspiradora gigante. El método, conocido como ‘recogida de basura neumática’ o AVAC, consiste en una red de tubos subterráneos conectados a una aspiradora gigante. En la superficie, se instalan boquillas para residuos orgánicos y plásticos, donde los ciudadanos depositan sus bolsas de basura. Gracias a ventiladores que generan succión a velocidades superiores a 60 km/h, los residuos son transportados a un centro de recolección, donde son clasificados y cargados en camiones para su transporte final. Este sistema no solo reduce la necesidad de camiones recolectores y su impacto ambiental, sino que también elimina los cubos de basura de las calles. Las versiones más modernas incluyen mecanismos automáticos y tarjetas identificativas para los ciudadanos.

Modernizando ciudades históricas. La disminución de camiones en las vías públicas resulta especialmente beneficiosa en localidades de alto valor turístico o en cascos antiguos, como Bergen, una ciudad noruega fundada en 1070, que cuenta con un casco histórico compuesto por casas de madera. Debido a su vulnerabilidad a incendios, la seguridad y la estética del entorno llevaron a la ciudad a optar por un sistema AVAC. Actualmente, más de 200 ciudades en todo el mundo han adoptado esta tecnología. En el caso de Bergen, se ha logrado una reducción del 90% en las emisiones de diésel desde que los camiones de basura dejaron de circular por sus calles.

En España, ciudades como Leganés, Barcelona, Barakaldo y Torrent han comenzado a implementar este innovador sistema para mejorar la

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