Estamos en 2025 y el WiFi de los aviones sigue siendo terrible. Starlink está demostrando que estamos en el punto de inflexión

Título: Estamos en 2025 y el WiFi de los aviones sigue siendo terrible. Starlink está demostrando que estamos en el punto de inflexión

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Alberto de la Torre
Alberto de la Torre
30 de junio de 2016. La BBC publicó un artículo titulado: ¿Cómo funciona el WiFi en los aviones y por qué es tan malo? Casi diez años después, el estado de la conectividad a Internet en el aire parece no haber cambiado. A pesar de que la Tierra ha girado durante casi una década, el avance en la conexión a redes desde vuelos comerciales se siente estancado.
O eso parecía.
2016. En ese año, **Yolanda Valery** resumía en un artículo para la BBC que “algunos comparan su velocidad con la de los inicios de Internet, cuando, con la banda sonora del atroz pitido del módem, había que armarse de paciencia mientras una página cualquiera se cargaba”. Aquel texto indicaba que, aunque era posible conectarse durante un vuelo para realizar tareas simples como enviar un correo electrónico, ver contenido en streaming era una experiencia tediosa.
Seguimos igual. En 2016, la oferta de WiFi a bordo era relativamente reciente. En 2013, se reportó que Iberia ofrecía este servicio a un costo de cinco euros por cinco megas. Posteriormente, **Enrique Dans** compartió su experiencia en un vuelo de Iberia, describiendo el servicio como interesante pero decepcionante en términos de rendimiento. Esta problemática ha persistido, y hoy en día, aún hay numerosos aviones que no brindan conectividad o lo hacen de manera deficiente.
Si revisamos la página oficial de Iberia, encontramos que su oferta de paquetes de conexión incluye “navegación por Internet, mensajería, correo electrónico, descarga y envío de documentos”, lo que implica que se limitan a tareas que requieren poca velocidad de descarga. Además, advierten que la señal puede debilitarse en ciertos momentos del viaje y que utilizan “tres proveedores diferentes, lo que puede resultar en variaciones en la calidad del servicio entre un vuelo y otro”.
¿Por qué es tan malo? La principal razón de la mala calidad del WiFi en aviones radica en la forma en que se obtiene la conexión. Dependiendo del vuelo, la conexión puede ser “global, satelital o terrestre”, según se detalla en la web de Iberia. Esto implica que durante un vuelo transatlántico, donde las antenas terrestres están lejos, la conexión se realiza exclusivamente a través de satélites, lo que complica el envío y la recepción de datos. Esta situación se ve agravada por la velocidad de desplazamiento del avión, que puede alcanzar cientos de kilómetros por hora.
El problema radica en que, aunque los anchos de banda disponibles para los usuarios han aumentado, también lo han hecho las demandas de las aplicaciones. Por ejemplo, la calidad de las imágenes que se cargan en plataformas como Instagram y la gran cantidad de datos que requieren aplicaciones como Netflix para reproducir videos en streaming son factores que complican aún más la situación. Se estima que, en 2020, una hora de navegación en Netflix consume entre uno y siete GB, dependiendo de la calidad seleccionada.
¿Un punto de inflexión? En un artículo de Andrew J. Hawkins para The Verge, se sugiere que podría estar llegando el momento de despedirse de las conexiones WiFi deficientes en los aviones. Hawkins relató su experiencia a bordo de un Embraer E-175, un avión de fuselaje estrecho de 88 plazas que United Airlines utiliza para vuelos cortos. Este vuelo en particular duró 90 minutos y fue uno de los primeros en estar equipado con tecnología de Starlink, que comenzará a ofrecerse a partir del 15 de mayo. Las cifras obtenidas fueron prometedoras: mientras estaba

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