Al elegir un Samsung de gama alta, la disyuntiva entre la versión Exynos o la Qualcomm siempre ha estado clara. Hasta hace una generación, Samsung reservaba sus chips Exynos para los modelos “no Ultra”, y dotaba a su buque insignia del Snapdragon Elite de turno.
La división de chips de Samsung lleva cerca de un año en crisis, pero las últimas filtraciones apuntan a que la remontada está cerca. Mientras tanto, la compañía tiene un plan para revitalizar los ingresos de este área de negocio: apostar por la automoción.
Según fuentes coreanas, BMW ha escogido el Samsung Exynos Auto V720 para dar vida a un vehículo muy importante para la marca alemana: el próximo iX3. Será el primer coche eléctrico en utilizar esta plataforma.
Una de las actuales guerras en el sector de la automoción está, precisamente, en liderar en sistemas de infoentretenimiento, y ahí el procesador juega un papel fundamental.
Este procesador estará fabricado en un proceso de cinco nanómetros, y su anuncio será inminente según la fuente. No es la primera vez que BMW apuesta por la compañía coreana, ya que vehículos insignia como los de la Serie 7 llevan apostando desde 2023 por plataformas como la Exynos Auto V920.
La división Samsung LSI (Large Scale Integration) es la encargada del diseño y desarrollo de chips y soluciones para semiconductores. No solo se encarga de la fabricación de procesadores Exynos, sino también de los sensores de imagen ISOCELL o los propios módem 5G.
Sin un plan de choque detallado, los datos sobre la mesa hablan de pérdidas estimadas en 1 billón de wones en 2024, resultado que en parte se debió a la incapacidad de integrar el procesador Exynos 2500 en la serie Galaxy S25.
Más allá de los smartphones, una división crucial para Samsung, entrar de lleno en el mundo de la automoción es un paso importante para sanear sus cuentas. De hecho, el movimiento de Samsung va más allá del simple suministro del Exynos Auto. Recientemente, Harman (subsidiaria de Samsung) acordó la compra de la unidad de ADAS de ZF Friedrichshafen para reforzar su presencia en sistemas de asistencia avanzados (cámaras, radares, computación crítica, etc.).
La guerra actual en el mundo de la automoción no está en el motor, está en el software y las pantallas. A tal punto está llegando, que fabricantes como Volkswagen han llegado a pronunciarse afirmando que “no son teléfonos, son coches”, como argumento para reintroducir los botones hápticos que tanto echaban de menos sus clientes.
La propia Unión Europea ha tenido que poner cartas en el asunto, y la nueva Euro NCAP valorará muy positivamente el regreso de los botones físicos. Pese a ello, las pantallas han llegado para quedarse.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**