Rubén Andrés
Rubén Andrés
Había dos cosas que tenía muchas ganas de probar en 2025: la experiencia de usar un monitor ultrapanorámico para trabajar y comprobar en primera persona cómo se estaba implementando la tecnología QD-OLED que ya he visto en televisores, en los monitores. Contra todo pronóstico, he cumplido ambos propósitos con un solo dispositivo: el monitor ultrapanorámico QD-OLED de 34 pulgadas MPG 341CQR QD-OLED X36 de MSI.
Con el MPG 341CQR, MSI amplía su apuesta por la tecnología QD-OLED más allá del gaming puro haciéndole un guiño a quienes no pueden permitirse un monitor para trabajar y otro para jugar. Este modelo tiene como objetivo que el usuario no tenga que elegir entre un monitor rápido para jugar o uno con la calidad de colores y nitidez necesarias para trabajar, sino ofrecer ambos mundos en un solo dispositivo.
La clave de todo está en el uso de un panel QD-OLED de última generación que combina una tasa de refresco extrema con la calidad de color propia de entornos profesionales, abriendo el abanico a perfiles que quieren trabajar y jugar con el mismo monitor.
MSI MPG 341CQR QD-OLED X36
panel
QD-OLED de 34 pulgadas
Resolución UWQHD (3.440 x 1.440 píxeles)
110 PPP
Formato 21:9 Ultrapanorámico
Tratamiento anti-glare
97,5% Adobe RGB
98,3% DCI-P3
99,7% sRGB
Ángulos de visión
178º
brillo
SDR: 300 nits
True Black 500: 500 nits
Peak 1300: 1300 nits
contraste
1.500.000:1
Tasa de refresco
360 Hz
G-Sync
Tiempo de respuesta
0,03 ms (GtG)
hdr
DisplayHDR True Black 500
puertos de vídeo
2x HDMI 2.1 (UWQHD@360Hz)
1x DisplayPort 2.1a (UHBR13.5)
1x Tipo-C con 98W PD
puertos usb
2x USB tipo A 5 Gbps Type-A
1x USB tipo B 5 Gbps Type-B
puertos de audio
1x Salida de audio
soporte vesa
100 x 100 mm
precio
1.099 dólares (precio de lanzamiento)
Aunque el enfoque del MPG 341CQR X36 hace un guiño a la productividad, el ADN gaming de MSI está muy presente en su diseño, que mantiene una estética que inmediatamente se asocia a MSI, aunque con un acabado más contenido de lo habitual.
En la trasera encontramos el característico dragón de MSI y un trabajo de acabados especialmente cuidado en la elección de los materiales, en el que se combinan dos acabados distintos entre la parte posterior del panel y la carcasa que aloja la electrónica y las conexiones del monitor.
En el frontal, se opta por un marco inferior fino en color gris que deja espacio para el logo de la marca y aporta cierta sobriedad al conjunto.
El primer punto criticable aparece en los marcos que rodean el panel: la trasera metálica mecanizada envuelve los laterales y la parte superior, lo que elimina la presencia de un marco físico visible.
Sin embargo, al encender la pantalla aparece un marco negro en la pantalla de aproximadamente 10 mm. Lo malo es que no es simétrico: 8 mm en la parte superior, 12 mm en el lateral derecho y 9 mm en el izquierdo. Es un detalle menor, pero en un producto de este nivel, la atención a estos detalles debería ser mayor.
La experiencia mejora notablemente al hablar de la peana. El montaje es rápido, sin herramientas, y pese al ancho de la pantalla, el conjunto se muestra estable. LA pantalla ofrece una ergonomía que no esperaba en un formato de estas características con ajuste en altura, inclinación y giro. Además, es compatible con soportes VESA 100 x 100, lo que facilita su montaje en soportes de escritorio de terceros.
La superficie del panel cuenta con un tratamiento antirreflejos que, aunque mantiene el acabado brillante para dar mayor intensidad a los colores, consigue dispersar bien los brillos externos, aunque no logra eliminarlos por completo en entornos con fuentes de luz directa (como la de una ventana, por ejemplo). Afortunadamente, la flexibilidad ergonómica de la que hace gala, permite trampearlo ajustando la posición para minimizar este efecto.
Antes de meternos en harina a analizar el panel, decir que acostumbro a jugar en un Samsung S95C de 55 pulgadas con panel QD-OLED, por lo que la tengo como referencia de cómo deberían verse los colores y el HDR de los juegos en un panel de estas características. Sin embargo, por mucho que compartan la misma tecnología QD-OLED, un monitor no es un televisor.
El MPG 341CQR monta un panel QD-OLED de quinta generación que, tal y como está sucediendo en el ámbito de los televisores, pone su énfasis en la mejora en la entrega de brillo. Tiene una diagonal de 34 pulgadas, con resolución UWQHD de 3.440 × 1.440 píxeles y formato ultrapanorámico 21:9.
La matriz de píxeles ha cambiado en esta nueva versión del panel, pasando de una configuración en subpíxeles en triángulo que tenían los anteriores paneles QD-OLED, a una configuración con tres subpíxeles de diferente tamaño, pero alineados, para mejorar la definición del texto y la gestión del brillo.
En este sentido, MSI ha cumplido con las expectativas con un monitor capaz de superar los 1.300 nits de brillo y un contraste infinito ya que, literalmente, el OLED permite apagar los píxeles. El resultado es un HDR con colores muy impactantes tanto en películas, como en juegos.
Personalmente, he preferido el ajuste Impulso de EOTF, aunque también permite establecer el pico de brillo por encima de los 1.300 nits con Peak 1.300 o controlar mejor la profundidad de negros con el modo True Black 500, pese a que con él se sacrifica parte del potencial entrega de brillo a 500 nits.
En el apartado de color, el monitor cuenta con una serie de perfiles preconfigurados en función del tipo de juego en el que se prioriza la velocidad de respuesta y la capacidad para revelar a los potenciales enemigos en la sombra. Sin embargo, estos perfiles son un desastre a nivel de colorimetría.
En cambio, otros van más orientados a cubrir espacios de color estándar (sRGB, Adobe RGB, Display P3) que sí son más adecuados para trabajar o diseñar teniendo la certeza de que lo que ves en tu pantalla se asemeja a la realidad. MSI ha puesto todo su empeño en calibrar el modo Color Premium, pero para mi gusto satura demasiado el color, especialmente los rojos, por lo que puede ser atractivo para juegos, pero prefiero personalizar ese ajuste de color desde el perfil Usuario con colores más naturales y realistas.
Habitualmente trabajo frente a dos monitores IPS de Dell de 27″ con soporte HDR400, el salto en la profundidad de los colores y el rango dinámico del HDR entre las tecnologías IPS y QD-OLED no deja margen de dudas. Como decía mi compañero Jose García en su análisis del MSI MPG 272URX: una vez pruebas el QD-OLED, ya no hay vuelta atrás.
Si te preocupa que un monitor de 82 cm de ancho como el MPG 341CQR X36 sea excesivo para usarlo a corta distancia, decirte que lo he usado a unos 65 cm y cubre perfectamente el espacio visual sin tener que girar la cabeza. Tal vez un tamaño superior (de 41 o 49 pulgadas) si ofrezca este tipo de problema, pero no en los ultrapanorámicos de 34″.
Además del cambio de generación de su panel OLED, una de las grandes novedades de este modelo con respecto al modelo presentado en 2025 es su tasa de refresco de 360 Hz, acompañada de un tiempo de respuesta GtG de 0,03 ms. Esta combinación se traduce en una nitidez de movimiento sobresaliente, tanto en juegos como en tareas de escritorio. En escenas de acción intensa, como en God of War, la fluidez es impecable, y en shooters como Battlefield V la sensación de respuesta inmediata se traduce en una mejora real de la precisión, sobre todo cuando estás rodeado de explosiones, disparos y debes moverte deprisa porque el tiempo para apuntar es reducido.
En términos de nitidez, el panel mantiene unos ángulos de visión muy amplios y no hay atisbo de ghosting en las transiciones, algo que contribuye en buena medida a mostrar el texto con nitidez. He notado especialmente este punto al desplazarme por los textos que estaba escribiendo o al leer y navegar en la web. Los 360 Hz del panel permiten que el texto se mantenga nítido al hacer scroll, evitando ese desenfoque (y halos blancos) que generan mis monitores IPS de 60 Hz al desplazarse.
En conectividad, el MPG 341CQR X36 de 2026 está a la altura de un monitor de su categoría. Incluye:
La inclusión de DisplayPort 2.1a permite aprovechar la especificación UHBR13.5 con DSC (Display Stream Compression), mejorando la calidad del HDR frente a HDMI al reducir la necesidad de compresión al enviar contenido en HDR. Por lo que usar esta conexión aporta mejora en la calidad de imagen. Es un detalle que MSI incluya algunos cables de conexión (DisplayPort, HDMI y USB para el HUB y KVM), pero no para la conexión USB C.
Me ha parecido muy práctica la conexión USB C con función de carga de 98 w para conectar el portátil y cargar la batería rápidamente mientras trabajaba. Todo desde un solo cable. Perfecto para los minimalistas que odian tener la mesa de llena de cables.
MSI se ha tomado muy en serio el concepto de monitor para trabajar y jugar, por lo que si como yo trabajas desde un Mac, pero juegas desde un PC. Basta con conectar ambos equipos al monitor y se puede cambiar de fuente de imagen con un solo clic desde el menú de opciones, mostrar ambos equipos en pantalla dividida o mostrar uno en pantalla completa y el segundo en una ventana más pequeña.
Además, para mejorar el uso de ambos, el MPG 341CQR X36 actúa como HUB de conexiones al que se le pueden conectar un teclado y un ratón por USB y utilizarlos en dos equipos distintos gracias a su modo KVM.
MSI no ha montado altavoces en este monitor, pero sí permite transmitir el audio a través de las conexiones de imagen, por lo que basta conectar los auriculares (o altavoces) al jack de audio del monitor para obtener sonido sin tener que conectarse directamente al equipo.
Uno de los grandes retos de la tecnología OLED es el riesgo de quemado. Si en los televisores es importante, imagina en los monitores que deben mostrar iconos y opciones de menús estáticas durante horas y horas.
MSI lo afronta con su sistema AI Care, que combina sensores de presencia y algoritmos de detección de contenido estático. El sistema atenúa iconos persistentes (como el dock de iconos de Mac o los iconos del Escritorio de Windows) y desplaza ligeramente los píxeles o difumina bordes de forma imperceptible para el ojo, pero con lo que se consigue reducir el estrés del panel al tener que sostener zonas con mucho brillo junto a otras más oscuras.
Por otro lado, el sistema realiza trabajos periódicos de mantenimiento del panel bien mostrando un mensaje cada 24 horas indicando que debe realizar el mantenimiento de la pantalla, o lo automatiza aprovechando tus tiempos de descanso. Tan pronto como deja de detectarte delante del monitor, inicia la “limpieza” de píxeles, pausándola tan pronto te vuelves a sentar frente a él. No obstante, esta función solo funciona con Windows 11, no con Mac o distros GNU/Linux. De todas formas, el monitor permite desvincularse del sistema operativo y hacer ese mantenimiento siguiendo sus propias pautas.
El menú de opciones OSD es funcional, pero poco pedagógico. MSI no explica para qué sirve cada elemento del menú e interpreta que el usuario debe conocer qué diferencia hay entre los distintos perfiles de HDR (True Black 500, Peak 1300 o Impulso EOTF, o que sabe para qué sirve MPRT (Moving Picture Response Time) o DSC (Display Stream Compression).
Además, activar algunas funciones (como PIP, PBR o Adaptative Sync) hacen que otras se deshabiliten (por ejemplo, el modo Optix Scope, que viene traducido como ámbito Optix), por lo que es muy probable que el usuario termine por no usarlo porque no ha dado con la tecla para activarlo. El resultado es que has pagado mucho dinero por unas funciones que probablemente termines por no usar porque no sabes cómo demonios se desbloquean.
Es el primer monitor curvo de este formato que he usado de forma habitual tanto para jugar como para trabajar, por lo que una de mis dudas antes de probarlo era si su curvatura iba a suponer un impedimento a la hora de seguir con la mirada las líneas de una hoja de cálculo o si iba a suponer una distorsión a la hora de alinear las fotos.
Basta pasar un par de horas delante para que la vista se acostumbre a la curvatura y esa sensación de estar ante una pantalla curva desaparece por completo. Solo vuelves a ser consciente de ella cuando miras el perfil del monitor y caes en la cuenta de que es curvo.
Por otro lado, trabajar con una pantalla ultrapanoramica no tiene más que ventajas: te olvidas de estar cerrando y abriendo ventanas o de tener que cambiar entre escritorios. Todo lo que necesites está a golpe de vista.
Como he mencionado, normalmente trabajo con dos monitores de 27″, por lo que estoy habituado a tener un espacio de trabajo mucho más amplio de lo habitual, pero, antes de comenzar la prueba tenía especial interés en quitarme de delante el (aunque reducido) permanente marco que separa ambos monitores.
Con el MPG 341CQR por fin he podido jugar con toda la superficie de la pantalla, se simplifican las conexiones y la configuración de color para evitar que cada pantalla lo interprete a su modo. En definitiva, todo lo bueno de usar dos monitores, pero sin ninguno de sus inconvenientes.
Como ya he mencionado, la experiencia en juegos es realmente espectacular no ya por el rendimiento del HDR o del color, sino por la amplitud del terreno de juego que te aporta el formato ultrapanorámico, sobre todo en shooters o en juegos en los que el escenario juega un papel protagonista como en God of War. De un vistazo tienes a todos los enemigos controlados en pantalla.
En shooters el uso de la mirilla te permite mejorar la eficiencia a la hora de apuntar, mientras que la función Optix Scope amplía una zona en el centro de la pantalla que, en la práctica, convierte cualquier arma en una con mira telescópica, lo cual te permite mejorar las estadísticas de acierto incluso a larga distancia o con enemigos parapetados. Eso sí, su uso requiere un cierto tiempo de aprendizaje.
Volviendo a parafresear a mi compañero Jose García, este es un monitor del que no hay vuelta atrás. El caso es que no todos los usuarios tienen porqué haber dado el paso adelante que te lleva a este monitor.
Personalmente, creo que me puedo identificar, aunque sea en parte, en el perfil de usuario al que va dirigido este monitor: uno que está habituado a trabajar con dos monitores de calidad, y quiere añadir el componente gaming a la ecuación.
Al menos en lo que respecto al trabajo, no considero un drama el hecho de que su resolución sea 1440p en lugar de 4K ya que la experiencia propia y de otros compañeros es sacrificar ese espacio extra que proporciona el 4K por obtener mayor nitidez reduciendo la configuración a 1440p. En juegos puede que ese extra de resolución sí tuviera sentido, aunque ese incremento no solo elevaría el precio del monitor, sino que también necesitaría una buena inversión en una GPU capaz de mover todos esos píxeles a 360 Hz y en HDR.
MSI ha anunciado un precio de lanzamiento de 1.099 dólares, a la espera de confirmación definitiva en euros y su precio definitivo en euros a su llegada a España (información que actualizaremos cuando se de a conocer). Para nada es un monitor barato, pero tampoco resulta descabellado si se compara con configuraciones de doble monitor IPS de gama alta.
A modo de referencia, mi pareja de monitores Dell IPS y HDR de 27″ costaron (hace algunos años ya) unos 450 euros cada uno, por lo que entre ambos se colocan en rango de precio cercano al de este MPG 341CQR QD-OLED X36, con una tecnología que no admite comparación ni en términos de calidad de color ni en prestaciones.
Es cierto que no todos los usuarios están dispuestos en invertir tanto dinero en un monitor, pero teniendo en cuenta el tipo de panel y el formato sin duda tiene su público entre los más entusiastas. A mí, al menos, me ha creado una nueva necesidad.
En Xataka | Qué monitor comprar para trabajar. Guía de compra y 11 monitores para productividad desde 100 hasta 600 euros
Imagen | Xataka
Este dispositivo ha sido cedido para prueba por parte de MSI. Puedes consultar cómo hacemos las reviews en Xataka y nuestra política de relaciones con empresas.
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