Identifican el punto débil del hongo Candida auris, una amenaza crítica en hospitales

En el ámbito hospitalario, el hongo Candida auris representa una amenaza crítica para los sistemas sanitarios modernos, ya que puede comprometer una planta entera de hospital. Identificado por primera vez en 2009, se trata de un ‘superhongo’ resistente a la mayoría de los fármacos habituales, con capacidad de propagarse rápidamente y convertirse en una epidemia silenciosa que causa un número creciente de muertes.

Debido a su agresividad, el objetivo científico es claro: encontrar su punto débil para desarrollar un fármaco eficaz. Un grupo de investigadores ha publicado recientemente en Communications Biology un estudio que cambia las reglas del juego: han identificado el proceso genético exacto que el hongo utiliza para sobrevivir en el cuerpo humano. Conocer sus mecanismos internos abre nuevas posibilidades para combatirlo.

Como la mayoría de los organismos vivos, este hongo necesita hierro para crecer, replicarse y causar daño. En el cuerpo humano, el hierro no se encuentra ‘libre’; esta es una estrategia de defensa para evitar que los patógenos lo utilicen en su beneficio.

La ciencia ha descubierto ahora que Candida auris posee una estrategia para sortear esta barrera defensiva. El secreto reside en su genética, concretamente en unos genes específicos llamados XTC, que actúan como ‘bombas de succión’ permitiendo al hongo captar hierro incluso en condiciones hostiles.

Si el hierro es su fuente de energía y ya se conoce cómo lo obtiene de nuestro organismo, se tiene la clave para impedir que consuma nuestras reservas.

Uno de los mayores retos en su estudio es su capacidad para reproducirse a temperaturas elevadas, como los 37 °C. Esto dificulta el uso de modelos tradicionales, como el pez cebra, que prefiere aguas frías.

Para superar este obstáculo, el equipo de investigación empleó un modelo innovador: el pez killi. Este pequeño pez, capaz de vivir en ambientes desérticos y tolerar temperaturas de hasta 37 °C, se convierte en un ‘laboratorio viviente’ ideal para observar el comportamiento del hongo en tiempo real dentro de un organismo vertebrado.

Cabe destacar que se trata de un patógeno clasificado por la OMS como de ‘prioridad crítica’. Esta investigación sienta las bases para crear fármacos que ataquen el sistema de ‘succión’ del hongo. Además, ya existe una opción en nuestro arsenal farmacológico que podría emplearse: los quelantes de hierro. Esta alternativa, que podría ‘matar de hambre’ al hongo, aún debe ser probada.

Asimismo, el hallazgo permitirá identificar con mayor precisión los patógenos más agresivos, ya que algunas cepas fúngicas lo son precisamente por su mayor capacidad de captación de hierro.

Aunque la atención se centra a menudo en las superbacterias, la investigación debe seguir abordando también los hongos que desarrollan resistencias a los tratamientos. Encontrar una vía que el hongo ‘no puede esquivar’ proporciona, por primera vez, una ventaja estratégica que debe aprovecharse.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**

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