Hemos encontrado unas extrañas esferas prehistóricas en medio del Amazonas. En su interior, huesos humanos y animales

Título: Hemos encontrado unas extrañas esferas prehistóricas en medio del Amazonas. En su interior, huesos humanos y animales

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Pablo Martínez-Juarez
Las coincidencias a menudo son el motor detrás de descubrimientos significativos. Un árbol caído y la observación atenta de un habitante local pueden dar lugar a hallazgos inesperados.

Urnas esféricas. Un equipo de arqueólogos, en colaboración con comunidades locales, ha descubierto esferas cerámicas enterradas en una llanura aluvial en el corazón del Amazonas. Este hallazgo incluye un total de siete urnas funerarias, de las cuales dos son de considerable tamaño y fueron localizadas entre las raíces de un árbol caído.

El interior de estas urnas contenía fragmentos de huesos humanos, junto con restos de peces y tortugas, lo que sugiere la existencia de rituales funerarios vinculados a la alimentación. Estos artefactos pueden ofrecer información valiosa sobre las culturas indígenas que habitaron la región de la cuenca del Amazonas en tiempos pasados.

“Las urnas son de gran tamaño y carecen de tapas cerámicas visibles, lo que podría indicar que se utilizaron materiales orgánicos para sellarlas, que ya se habrían descompuesto. Estaban enterradas a una profundidad de 40 cm, probablemente bajo antiguas estructuras habitacionales”, declaró Geórgea Layla Holanda, miembro del equipo de investigación, en una nota de prensa emitida recientemente.

Lago do Cochila. El descubrimiento de estas inusuales urnas tuvo lugar en las cercanías del Lago do Cochila, en el municipio de Fonte Boa, en el estado brasileño de Amazonas. Este sitio arqueológico, situado en las llanuras aluviales de la cuenca, formó parte de un conjunto de islas artificiales construidas por los antiguos habitantes de la región hace siglos, posiblemente milenios atrás.

Los restos arqueológicos encontrados en este entorno sugieren que estas elevaciones en terreno inundable permitieron la construcción de hogares y el desarrollo de actividades sociales incluso durante las inundaciones. Según el equipo, las islas artificiales fueron creadas con material transportado desde otros lugares. “Es una técnica de ingeniería sofisticada que demuestra la capacidad de gestión del terreno y una densidad poblacional significativa en épocas pasadas”, afirmó el arqueólogo Márcio Amaral.

Una cooperación fundamental. La colaboración entre los arqueólogos del Grupo de Investigación en Arqueología y Gestión del Patrimonio Cultural de la Amazonia del Instituto Mamirauá y las comunidades locales fue crucial para el desarrollo de la prospección arqueológica.

El descubrimiento de estos artefactos no habría sido posible sin esta colaboración; según el equipo, fueron los habitantes locales quienes inicialmente identificaron la cerámica entre las raíces de un árbol caído. Aunque en un principio no le dieron importancia al hallazgo, sus fotografías llamaron la atención de los arqueólogos, quienes procedieron a la extracción y análisis de los objetos.

Excavación en altura. La excavación de estas urnas representó un desafío técnico. La posición horizontal del árbol que las cubría las dejó suspendidas en altura, lo que exigió un enfoque poco

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