Hemos recorrido 2.500 kilómetros con un coche eléctrico y hemos aprendido algo: el diésel sigue siendo el rey

Alberto de la Torre
Alberto de la Torre
Cuando hace un año Tesla nos invitó a su Gigafactoría de Berlín, también nos ofreció regresar a España probando dos de sus coches. Así que una vez terminada nuestra visita a la fábrica, comenzó nuestra vuelta. Primero a bordo de un Tesla Model Y Long Range RWD y luego de un Tesla Model 3 Highland en su versión de Gran Autonomía. Un viaje de vuelta de 2.500 kilómetros con la ciudad de Berlín como origen y Madrid como destino.
Como ya contamos, y refleja mi compañero Mario Arroyo en el vídeo que acompaña este texto, las diferencias entre viajar con un coche eléctrico y uno de combustión fueron, sencillamente, mínimas. Por el camino aprovechamos las paradas de recarga para estirar las piernas y descansar cada 200 o 300 kilómetros. De hecho, la mayor parte de las veces el coche estaba listo para continuar antes de que termináramos de ir al baño y tomar un café o comer algo rápido.
Como comprobamos de primera mano, la experiencia de conducción no se resintió lo más mínimo pero, ¿qué coste supuso el viaje? ¿Qué diferencias hay entre un coche eléctrico y uno diésel o gasolina?
Una de las principales dudas que teníamos a la hora de ponernos al volante durante 2.500 kilómetros es si existiría alguna diferencia sustancial en lo económico en cuanto a viajar con un coche eléctrico o uno de combustión.
Antes de poner los números sobre la mesa, tenemos que explicar algunos puntos.
En primer lugar, durante todo el viaje hemos recargado las baterías en los supercargadores que tiene Tesla repartidos por Europa. En primer lugar porque queríamos experimentar cómo era la manera más cómoda de viajar con el coche de la firma estadounidense.
Hay que tener en cuenta que a la hora de planificar el viaje, Tesla da prioridad en la ruta a sus supercargadores, aunque también es posible que muestre el de la competencia. Entendiendo que es el tipo de conducción habitual que haría un cliente de este tipo de vehículo, dejamos que el planificador nos marcara el camino, siempre que cumpliera con algunos mínimos, como no llegar excesivamente apurados de batería al lugar de destino.
Los precios reflejados hacen referencia al coste que tendría un dueño de un Tesla o quien decida suscribirse mensualmente a los postes de la compañía. Además, los precios aquí recogidos son los que nos encontramos en cada momento y lugar.
Como se podrá observar, el precio más caro para la recarga lo tenemos en España y las recargas más baratas fueron en Francia. El precio de las mismas pueden variar en la práctica pues en las horas valle es más barato que en las pico o de mayor afluencia. Esto quiere decir que el precio reflejado puede variar entre cuatro y cinco céntimos por kWh recargado.
Para comparar los precios de la electricidad con los combustibles fósiles, hemos tomado como referencia el boletín oficial de la Unión Europea en el que se recoge el coste medio de la gasolina y el diésel por países.
Los precios reflejados son los que recogen los organismos europeos los días que estuvimos circulando por Europa. Hay que tener en cuenta que éstos son una media por lo que el precio final puede variar en la práctica. Teniendo en cuenta los kilómetros realizados en cada país, hemos podido realizar las cuentas correspondientes.
En cuanto al consumo, hemos simulado los precios con un coche de gasolina que consuma 7 litros/100 kilómetros y uno diésel con un consumo de 5,5 litros/100 km.
Aclarados todos estos puntos, a continuación dejamos cuál fue el coste total de nuestro viaje en coche eléctrico desde Berlín hasta Madrid.
En la imagen superior están reflejados todos los costes de las recargas. En ella se refleja lo siguiente:
A la hora de sacar nuestras propias conclusiones, cualquiera puede sacar su coste por kilómetro si tiene un coche diésel o gasolina. Las fórmulas son sencillas:
Si hablamos de un coche eléctrico:
A precios de 2024, 53,62 euros es la diferencia que hemos obtenido al final de nuestro viaje entre recargar un coche eléctrico de Tesla durante casi 2.500 kilómetros en postes de recarga rápida de la compañía y llenar nuestro depósito de diésel (tomando como referencia los precios medios reflejados por la Unión Europea) con un consumo de 5,5 litros/100 km.
Si tomamos como referencia un coche de gasolina con un consumo de 7 litros/100 kilómetros, la diferencia se dispara a 136,61 euros. De nuevo, tomamos como referencia los precios medios reflejados por los organismos europeos en cada país.
Esto nos dice que en la relación tiempo/dinero, lo que más rentable sale es, sin duda, el vehículo diésel cuando se trata de viajar por carretera durante largas distancias. Hay que tener en cuenta que aunque en todos los casos los descansos superaron el tiempo de las recargas, quien busque hacer el camino en el menor tiempo posible probablemente le compensará un coche diésel.
Pero a todos estos datos se les pueden añadir algunos asteriscos.
En primer lugar, siempre hemos recargado en los supercargadores de Tesla. De haber utilizado postes de recarga más lentos durante la noche, el ahorro habría sido mayor aunque seguramente seguiría compensando el sobrecoste del diésel si se quiere realizar el mayor número de kilómetros en el menor tiempo posible.
Lo segundo es que a pesar de recargar en enchufes rápidos, el coste sigue compensando a los vehículos de combustión. El mayor ahorro en las recargas de un coche eléctrico se consigue utilizando enchufes lentos. Lo bueno es que en un viaje así podemos combinar enchufes, priorizando los menos potentes (y caros) si planeamos detenernos a comer, descansar o dormir.
Pero, en el peor escenario (cargar siempre en enchufes rápidos) el coche eléctrico sigue compensando económicamente. La diferencia, evidentemente, se estrecha, pero sigue siendo más barato. Cada uno tiene que valorar el tiempo que utiliza en cargar y eso, lamentablemente, no se puede cuantificar para esta prueba.
Por último, añadir que si bien la diferencia de precio de un diésel y un eléctrico puede ser pequeña, el coste de mantenimiento del primero sobre el segundo es mucho mayor y, por tanto, puede acabar compensando a largo plazo. Como todo, es cuestión de echar números y comprobarlo por nosotros mismos. Con esta calculadora puedes hacerlo tú mismo para saber si compensa comprar un coche eléctrico o cuántos kilómetros se necesitan para compensar el sobrecoste frente a otra tecnología.
En definitiva, cada conductor es un mundo y tiene sus propias circunstancias. Por suerte, el mercado del automóvil no es blanco ni negro, al menos de momento, y nunca hemos tenido más tecnologías para elegir. Elegir la que mejor se adapta a nuestras necesidades nos permite ahorrar lo máximo posible al final de la vida útil de nuestro vehículo.
Imágenes | Xataka
En Xataka | Llevo años probando coches eléctricos. Me he comprado uno de combustión por una sola razón
*Una versión anterior de este artículo se publicó en mayo de 2024
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