Título: Islandia está tan cansada del turismo que ha decidido atajarlo de forma drástica: friendo a impuestos a sus visitantes
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Carlos Prego
Carlos Prego
Los principales destinos turísticos a nivel internacional enfrentan el desafío de gestionar el turismo de manera equilibrada. Este equilibrio se encuentra entre el impacto del turismo en el Producto Interno Bruto (PIB) y las molestias que puede ocasionar a los residentes, así como su relevancia en las economías locales frente a su costo medioambiental y social. En esta delicada situación se encuentran países como Japón, Ámsterdam, Hawái, Venecia, Barcelona, Canarias y Baleares. En este contexto, Islandia ha decidido ajustar su política fiscal para evitar que el creciente número de turistas sature el país insular.
Las autoridades de Islandia han optado por reintroducir un impuesto para turistas que estuvo vigente antes de la pandemia y están considerando cambios en su modelo de tasas. El objetivo es aprovechar las ventajas del turismo sin caer en el fenómeno del sobreturismo.
“Que pague el usuario”. Según informes recientes, las autoridades de Islandia están evaluando un nuevo modelo fiscal que busque lograr un equilibrio entre turismo y sostenibilidad. El ex primer ministro, Bjarni Benediktsson, ha señalado que “todavía estamos intentando moldear el sistema impositivo del sector turístico para el futuro”. Aunque no ha proporcionado detalles específicos sobre el nuevo enfoque, ha indicado que se busca un sistema en el que “pague el usuario”.
Un mayor control. Benediktsson ha expresado su interés en concentrar los esfuerzos en lo que denomina “imanes turísticos”. “Esto nos permitiría controlar el tráfico. En los momentos de mayor demanda, podríamos aplicar una tasa más alta, ajustando las tarifas según el día, el mes o la temporada”, afirmó el actual primer ministro de Islandia. Este plan se encuentra aún en una fase inicial de desarrollo.
Objetivo: el equilibrio. La prioridad para Benediktsson es asegurar que el sector turístico crezca en armonía con la sociedad y la naturaleza. Con este propósito, el Gobierno está trabajando en un “balance de sostenibilidad”, que considera indicadores como el estado del medio ambiente y la satisfacción de la comunidad local. “Si identificamos lugares que están siendo dañados por la afluencia turística, debemos tomar medidas”, afirmó.
Un indicador más. No es la primera vez que el Gobierno de Islandia sugiere utilizar impuestos como herramienta para mitigar los efectos del turismo masivo. En 2023, bajo el liderazgo de Katrín Jakobsdóttir, las autoridades ya habían indicado que estaban considerando la política impositiva como una forma de protegerse del exceso de visitantes. “El turismo ha crecido de forma exponencial en Islandia en la última década, y eso impacta, no solo en el clima, sino también en nuestra naturaleza”, advirtió Jakobsdóttir en una entrevista con Bloomberg Television.
Recuperando tasas. A principios de 2024, el Gobierno decidió reintroducir un impuesto turístico que ya estaba vigente en el sector de alojamientos antes de la crisis sanitaria. Este impuesto se implementó en enero y se extendió a los cruceristas, estableciendo un costo adicional de 4 euros por habitación en hoteles, pensiones y otros alojamientos. Además, los campistas y pasajeros de transatlánticos enfrentan tarifas adicionales de 6,63 euros.
De porcentajes… y erupciones. El turismo en Islandia se enfrenta a un panorama complicado, especialmente tras las recientes erupciones volcánicas que han afectado varias áreas turísticas del país. Un volcán en el suroeste de Islandia entró en erupción el año pasado, amenazando a la ciudad costera de Grindavik y obligando a evacuar el famoso spa geotérmico Blue Lagoon.
Los datos de la CNBC indican que se espera que Islandia reciba aproximadamente 2,3 millonesEditado con FGJ CONTENT REWRITER