Japón ha empezado a cancelar festivales pensados para atraer turistas. El motivo: atraen demasiados turistas

Carlos Prego
Carlos Prego
Hace unos años los habitantes de Fujiyoshida, una ciudad de la prefectura de Yamanashi, en Japón, se dieron cuenta de que estaban desaprovechando un filón turístico. La localidad queda a solo un par de horas en tren de la capital y goza de unas vistas privilegiadas de uno de los grandes iconos del país: el monte Fuji. Con esos mimbres y aprovechando sus propios paisajes, en 2016 las autoridades locales impulsaron un festival centrado en la floración de los cerezos.
Ahora Fujiyoshida tiene un problema: su plan para captar visitantes ha funcionado sorprendentemente bien. Tanto, que ha decidido cancelarlo.
¿Qué ha pasado? Que en Fujiyoshida se han encontrado con un problema curioso. En 2016 las autoridades impulsaron una iniciativa para captar visitantes del resto de Japón y otros países. Ahora, diez años después, el plan funciona tan bien que sus impulsores han dado marcha atrás. De hecho lo han cancelado.
El motivo es sencillo: Fujiyoshida se ha convertido en un destino muy popular entre los viajeros extranjeros, lo que se traduce a su vez en la llegada de millones de yenes. El problema es que sus vecinos han concluido que ni siquiera ese flujo de dinero compensa las molestias de verse invadidos por hordas de turistas.
Pero y eso… ¿por qué? Básicamente porque Fujiyoshida ha acabado convertido en un enorme photocall al aire libre. La ciudad queda muy cerca del Fuji y dispone además de amplias extensiones de cerezos que se convierten en un auténtico espectáculo durante la primavera, en la época de la floración.
En 2016 sus responsables decidieron sumar ambos ingredientes (las vistas del Fuji y el tradicional sakura, la floración del cerezo) y promocionar un festival en el parque Arakuyama Sengen. Allí los turistas se encuentran cerezos, una pagoda y sobre todo unas vistas impresionantes de Fujiyoshida con el Fuji de fondo. El sueño de cualquier instagramer que quiera presumir de su viaje a Japón.
¿Cuál es el problema? Que Fujiyoshida dio en el clavo. Su festival fue un éxitazo. Tremendo. Según precisa la agencia Kyodo News, durante la temporada de la floración del cerezo la ciudad llega a acoger a más de 10.000 visitantes al día. A lo largo del año el cómputo total ronda los 200.000 turistas. Nada mal para una población que en 2020 no pasaba de los 50.000 residentes
La avalancha de turistas es tan brutal que, pese a su enorme repercusión económica, la ciudad ha decidido cancelar este año el festival en aras de algo más importante: preservar “la vida tranquila” de sus residentes, ahora “amenazada”.
¿Tan grave es? Eso parece. Al menos si hacemos caso de la prensa local e internacional. La BBC habla de colapsos de tráfico, problemas con la basura y desafíos directamente relacionados con el mal comportamiento de los visitantes. 
Para ser más precisos, cita casos en los que los turistas se han colado en casas para usar los baños o incluso han defecado en jardines. “Tenemos una intensa sensación de crisis”, confiesa el alcalde de la ciudad. De buscar la forma de captar visitantes, Fujiyoshida ha pasado a verse “superada” y saturada por un “exceso de turismo” que “impacta gravemente” en el día a día de sus vecinos.
¿Y qué va a hacer? Las autoridades han decidido cancelar el festival de este año, aunque son conscientes de que tras una década de tradición es probable que los turistas sigan llegando durante los meses de abril y mayo para disfrutar de las vistas desde el parque Arakuyama Sengen. De ahí que hayan decidido reforzar la seguridad y desplegar medidas extra, como instalar baños portátiles, reforzar la seguridad y establecer un sistema de estacionamiento temporal
Lo que haga falta para controlar la congestión de turistas en el entorno del parque y evitar que la avalancha de visitas altere la vida de los vecinos.
¿Es un problema puntual? No. Y por eso el caso de Fujiyoshida es tan interesante. La recuperación general del turismo internacional tras la pandemia, la debilidad del yen y sobre todo la popularidad que ha ganado en las redes ha convertido a Japón en un destino codiciado por los turistas de medio planeta. 
En 2025 el país recibió 42,7 millones de visitantes extranjeros, casi un 16% más que en 2024 y muy por encima de los 31,9 millones de antes de la pandemia. Ese boom no siempre ha sido fácil de digerir en las zonas más concurridas, como en Kioto, donde ha habido problemas con turistas que atosigan a las geishas.
Probablemente el caso más popular sea el de Fujikawaguchiko, una localidad que llegó a instalar una gran pantalla que tapaba las vistas al monte Fuji. El objetivo era el mismo: quitar atractivo a un lugar que se había convertido en un hervidero de turistas. Más allá de Japón, otros países como Italia o incluso España han movido ficha para protegerse de la avalancha de turistas y su impacto.
Imágenes | Zhaoli JIN (Unsplash), Giuseppe Milo (Flickr) y Olivier Bruchez (Flickr)
En Xataka | Japón ha encontrado los tres problemas más graves de la llegada masiva de turistas. Y ninguno tiene que ver con los turistas
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