La NOAA detectó metales en la atmósfera asociados principalmente a SpaceX. La Casa Blanca ha liquidado su investigación

Título: La NOAA detectó metales en la atmósfera asociados principalmente a SpaceX. La Casa Blanca ha liquidado su investigación

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Matías S. Zavia
El Gobierno de Estados Unidos ha decidido cerrar una de las investigaciones más significativas sobre la contaminación espacial, un movimiento que analistas interpretan como un respaldo a los intereses comerciales del empresario Elon Musk. La Casa Blanca ha propuesto eliminar la financiación de dos proyectos clave que se enfocaban en investigar la contaminación provocada por cohetes y satélites, a la espera de la aprobación de los nuevos presupuestos en el Congreso.

Este recorte se inscribe dentro de un plan más amplio que, en colaboración con la NASA, ha afectado negativamente a la Oficina Nacional de Investigación Oceánica y Atmosférica (NOAA), la entidad científica encargada de estudiar estos fenómenos.

A finales de 2023, investigadores de Estados Unidos registraron un notable aumento de metales en la estratosfera. Un equipo de la NOAA llevó a cabo un análisis de partículas de ácido sulfúrico recolectadas por el avión WB-57 de la NASA durante vuelos de alta altitud sobre Alaska y el Medio Oeste del país. El estudio reveló la presencia de más de 20 elementos distintos, que incluyen litio, aluminio, cobre, así como metales menos comunes como niobio y hafnio.

Estos materiales no forman parte de la composición natural de la atmósfera y están relacionados con la industria espacial, siendo atribuibles a las frecuentes reentradas de cohetes y satélites que se desintegran al regresar a la atmósfera. Las repercusiones de esta acumulación son inciertas, y los expertos advierten que un aumento significativo podría comprometer la capa de ozono, que protege a la Tierra de los rayos ultravioleta y podría alterar el clima global.

Los esfuerzos de la NOAA para abordar estas problemáticas estaban en marcha, incluyendo un estudio de continuidad para la recolección de nuevas muestras atmosféricas y un taller en colaboración con la industria privada para explorar posibles soluciones. Sin embargo, los recortes propuestos por la Casa Blanca podrían poner fin a estos proyectos si los presupuestos no son aprobados.

Aunque se han sugerido varios recortes en el ámbito científico, un portavoz de la organización Public Employees for Environmental Responsibility indicó a The Guardian que en este caso existe una “motivación política”, sugiriendo una conexión entre el trabajo de la NOAA y los intereses comerciales de Elon Musk.

La influencia de SpaceX es considerable, ya que la compañía aeroespacial de Elon Musk es responsable de más del 80% de la carga útil lanzada al espacio, en términos de masa, con la mayoría de estos lanzamientos destinados a la constelación Starlink, considerada un activo estratégico para Estados Unidos.

Hasta la fecha, SpaceX ha desplegado aproximadamente 8,400 satélites Starlink, de los cuales 1,080 ya han reentrado en la atmósfera. Otras empresas, incluidas varias startups chinas y el gigante tecnológico Amazon con su Project Kuiper, tienen planes de lanzar decenas de miles de satélites a la órbita baja terrestre, proyectando que el número total de satélites en órbita podría alcanzar los 100,000 en los próximos años, lo que también conllevaría un aumento en el número de reentradas atmosféricas.

Los satélites de SpaceX y la futura constelación Kuiper orbitan la Tierra a menos de 600 km de altitud. Gracias al frenado atmosférico, estos satélites disminuyen su altitud y se desintegran en la atmósfera aproximadamente cinco años después de su lanzamiento. Este mismo proceso se aplica a los cohetes.

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