Nuevo enfoque criptográfico acerca el descifrado del manuscrito Voynich tras 600 años

El manuscrito Voynich es un viejo conocido: durante décadas, se han rastreado y analizado innumerables intentos por descifrar el ‘manuscrito más misterioso del mundo’. Todos han resultado infructuosos, incluidos los de algunas de las mentes más brillantes de la historia. Sin embargo, ahora surge una nueva aproximación que, aunque no resuelve el enigma, abre una perspectiva prometedora.

¿Qué es el manuscrito Voynich? Entre 1404 y 1438, alguien en algún lugar redactó un libro utilizando un idioma o código que hasta hoy nadie ha logrado descifrar. Desde su redescubrimiento en 1912, esta obra ha desconcertado al mundo, especialmente a criptógrafos y lingüistas.

Se trata de una pieza extraordinariamente rara, repleta de ilustraciones de plantas desconocidas, símbolos astrológicos, criaturas fantásticas y figuras femeninas, de la cual conocemos apenas unos pocos datos fundamentales.

Sabemos, por ejemplo, que probablemente se basa en una lengua natural o en un código derivado de ella, ya que cumple la Ley de Zipf. Esta regularidad estadística, que describe la frecuencia de aparición de las palabras, es característica de los idiomas naturales y no de lenguajes inventados, especialmente en el contexto del siglo XV. Este hallazgo data de los años 60, pero el avance ha sido limitado desde entonces.

¿Sigue intentándose descifrarlo? Absolutamente. La comunidad de ‘voynichianos’ es un grupo apasionado y perseverante, con representantes en prácticamente todos los ámbitos y rincones del mundo.

Un ejemplo reciente es el protagonista de este artículo. Hace unas semanas, la revista especializada Cryptologia publicó un trabajo de Michael A. Greshko que presenta una idea novedosa y sugerente. Greshko, reputado periodista científico y editor en Science, con una trayectoria en medios como The New York Times, The Washington Post, Nature, Scientific American y National Geographic, aporta credibilidad al enfoque.

¿En qué consiste su propuesta? Greshko introduce el concepto de ‘cifrado Naibbe’, un sistema de encriptado que permitiría transformar lenguas como el italiano o el latín en una pseudo-escritura que replica propiedades del llamado ‘voynichés’. Este método conserva características como las frecuencias de glifos y la longitud de las palabras.

Lo más relevante es que utiliza herramientas criptográficas plausibles para el siglo XV. Greshko no pretende ‘leer’ el manuscrito, sino demostrar que, con los recursos de la época y partiendo de una lengua conocida, era posible generar un texto con características similares.

El método Naibbe opera dividiendo palabras en bloques (por ejemplo, ‘gatto’ en ‘g’, ‘at’ y ‘to’), emplea sistemas aleatorios como tiradas de dados o cartas, y genera un cifrado homofónico, diseñado específicamente para neutralizar el análisis de frecuencias, la principal técnica para descifrar sustituciones monoalfabéticas.

¿Significa esto que el problema está resuelto? En absoluto. Greshko no ha descifrado el manuscrito; ha explorado mecanismos mediante los cuales pudo haberse creado. Durante años, los algoritmos de inteligencia artificial han fracasado en traducir el Voynich, posiblemente porque no sabían qué patrones buscar. Enfoques como el Naibbe amplían el horizonte de posibilidades constructivas y ofrecen nuevas direcciones para la investigación.

Por ahora, el manuscrito Voynich sigue siendo más astuto que nosotros. Pero quizás no por mucho tiempo.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**

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