El pasado fin de semana, YouTube cerró definitivamente los canales Screen Culture y KH Studio, con sede en India y Georgia, que acumulaban más de 2 millones de suscriptores y mil millones de visualizaciones entre ambos. Llevaban meses fabricando trailers generados por inteligencia artificial tan convincentes que resultaban indistinguibles de los materiales promocionales oficiales. El fenómeno ha alcanzado proporciones epidémicas con ‘Vengadores: Doomsday’, donde la frontera entre lo auténtico y lo sintético se ha vuelto prácticamente indetectable.
La estrategia de Marvel de proyectar cuatro teasers exclusivos antes de ‘Avatar: Fuego y ceniza’ (uno cada semana, centrados en distintos personajes) creó el caldo de cultivo perfecto para la confusión. Al no distribuirse oficialmente en línea, los usuarios debían confiar en un ecosistema de filtraciones que, como afirma Kotaku, lleva años roto. En ese vacío informativo, la IA generativa hizo su agosto: surgieron imágenes que mostraban a Doctor Doom como “clon de Stark”, clips supuestamente filmados en cines y deepfakes tan refinados que engañaban al ojo más experto.
Un estudio publicado por Nature en 2024 reveló que más del 53% de las personas pueden ser engañadas por vídeos alterados digitalmente, mientras que investigaciones recientes indican que las herramientas de detección de deepfakes tienen dificultades para identificar manipulaciones fuera de sus datos de entrenamiento. En este contexto, es comprensible la proliferación de trailers e imágenes falsos. En redes sociales, el 71% de las imágenes están generadas por IA, y se estima que desde 2023 se han publicado más de 10.000 millones de páginas creadas con inteligencia artificial.
Lo paradójico es que Marvel no necesitaba la IA para convertirse en contenido sintético: ya lo era. Cuando Martin Scorsese declaró en 2019 que las películas de Marvel no eran cine sino “parques temáticos”, donde los actores hacían “lo mejor que podían bajo esas circunstancias”, señalaba que las franquicias habían reemplazado lo humano por lo algorítmico. Eran productos de ingeniería desprovistos del componente vivo que define al cine. Lo visionario es que lo dijo antes de que ChatGPT entrara en nuestras vidas.
Todos sabemos cómo se hacen las películas de Marvel, lo que ha llevado a una imagen de fábrica despersonalizada y a la famosa “fatiga superheroica”. Encajan perfectamente en la idea de “películas hechas por la IA antes de la IA”: artistas de efectos cambiando terceros actos completos dos meses antes del estreno, filmaciones en platós con pantallas verdes donde el 99% de lo que vemos es digital, y propuestas con decisiones narrativas (especialmente en sus tramos finales) completamente intercambiables.
Un precedente claro se encuentra en ‘Spider-Man: No Way Home’. Durante meses circularon imágenes supuestamente filtradas de Tobey Maguire y Andrew Garfield en trajes de Spider-Man. Garfield negó repetidamente su participación, afirmando que el material era Photoshop. Luego, un YouTuber publicó un vídeo diciendo que había creado un deepfake del metraje filtrado, para después admitir que su vídeo era falso y que el original era real.
En Corridor Crew determinaron que sería “el deepfake más sofisticado jamás creado” si fuera falso. Sony aplicó copyright strikes contra las filtraciones, una confirmación implícita de su autenticidad. El resultado: los fans pasaron seis meses sin saber qué era real, pero lo difundieron igual. Estudios revelan que la búsqueda de pertenencia impulsa la difusión de desinformación tanto como la de información legítima. Además, los algoritmos optimizan en base a la popularidad, no a la calidad, y las métricas de engagement pueden manipularse con bots, trolls organizados y redes de cuentas falsas.
El resultado es un mercado de la atención donde fabricar contenido sintético sobre ‘Vengadores: Doomsday’ genera más adhesión, difusión y popularidad que verificar su autenticidad. La IA no creó este problema: solo lo aceleró hasta volverlo insostenible. Y esto sin hablar de temas “serios” vinculados a la política o la sociedad, donde los intereses para falsear contenido son aún mayores.
El cierre de Screen Culture y KH Studio se produce tras un conflicto que comenzó en marzo, cuando ambos canales fueron desmonetizados. Para evitarlo, añadieron etiquetas como “fan trailer”, “parodia” o “trailer conceptual” a sus títulos y recuperaron la monetización. Pero esas advertencias desaparecieron de nuevo, y llegaron a crear 23 versiones de trailers falsos de ‘Los Cuatro Fantásticos’, algunos superando a los vídeos oficiales en resultados de búsqueda.
Hubo una polémica adicional: según una investigación de Deadline, varios estudios, como Warner y Sony, habían solicitado secretamente a YouTube que los ingresos publicitarios de estos vídeos con IA se redirigieran a ellos, trasladando el asunto del terreno ético al económico. YouTube toleró durante años la proliferación de contenido sintético, permitiendo incluso que los estudios monetizaran material que engañaba a su público, y solo actuó cuando Disney, propietaria de Marvel, envió una carta de cese y desistimiento a Google, propietaria de YouTube.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**