Tres Cantos multa a dueños de perros mediante identificación por ADN canino

**Carlos Prego**

Puede variar el paisaje, las especies de árboles, las flores de los parterres, el diseño de los caminos o los juegos para niños, pero en los parques de España y otros muchos países hay ciertos “básicos” que no suelen faltar: hay bancos, hay fuentes… y hay cacas de perro, un molesto recordatorio de que los ciudadanos no siempre cumplimos con las obligaciones que acarrea tener mascotas.

En los últimos años algunos ayuntamientos han tratado de solucionarlo creando bases de ADN que les permiten localizar a los dueños de los perros y sancionarlos si no se hacen cargo de sus heces. Durante un tiempo recibir una de esas multas sonó a una amenaza lejana, pero en España ya hay consistorios pasando de la teoría a la práctica. El último ejemplo lo deja Tres Cantos, en Madrid.

**Multas mediante ADN**
El Ayuntamiento de Tres Cantos se despidió de 2025 activando su maquinaria para multar a quienes incumplen la normativa. Lo novedoso es el método empleado: el “servicio de detección de ADN canino” para identificar a los vecinos que no recogen los excrementos de sus mascotas en aceras, parques y jardines.

La ordenanza municipal establece la obligación de recoger “de forma inmediata” los excrementos y depositarlos en la basura. El incumplimiento constituye una infracción que, según TeleMadrid, conlleva multas de entre 300 y 600 euros, dependiendo de si el infractor es reincidente.

**Un censo genético en marcha**
Tres Cantos anunció hace un año y medio su intención de crear un “censo genético canino” para registrar a los perros del municipio. En 2024 lanzó la campaña ‘Soy de Tres Cantos, lo llevo en el ADN’, instando a los vecinos a registrar a sus mascotas en clínicas autorizadas mediante una sencilla prueba de saliva con un coste aproximado de 40 euros. Este registro es obligatorio y su omisión también está sujeta a sanción.

La medida se ha materializado en los últimos meses con jornadas de recogida de excrementos para su análisis. El pasado 30 de diciembre, el Gobierno local anunció que el sistema de ADN canino ya ha permitido identificar a “varios propietarios” infractores, advirtiendo que “se procederá a su sanción”.

**Más allá de las multas**
El registro genético canino no solo persigue sancionar. Como destacan desde el ayuntamiento, se obtiene de forma “sencilla e inofensiva” y tiene múltiples utilidades: localizar animales perdidos, aportar pruebas en casos de maltrato o abandono, y agilizar procesos judiciales y reclamaciones. De hecho, este tipo de censos ya ha ayudado a resolver casos de abandono de cachorros en otras localidades.

**Una tendencia en expansión**
La iniciativa no es exclusiva de Tres Cantos. Según datos de Pipper on Tour de diciembre de 2024, al menos 81 localidades españolas ya exigen censos genéticos caninos. Municipios como Málaga, Collado Villalba, Santa Eulària, Cornellà y Alcalá de Henares han implementado sistemas similares.

Alcalá de Henares, por ejemplo, cuenta con un “CSI canino” y multas que pueden alcanzar los 3.000 euros. En su primer año, el programa generó unos 200 expedientes sancionadores. Por su parte, Santa Eulària celebró en julio que el ADN canino redujo a la mitad los avisos por excrementos en la vía pública.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**

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