ChatGPT ha conseguido ser uno de los mayores captadores de atención de la historia, y ahora ChatGPT Health va a llevar eso más allá. No compite con el médico de cabecera, pero sí ocupa el espacio que hemos llenado con búsquedas nocturnas en Google, visitas a foros o consultas a conocidos.
Llevamos años delegando nuestros miedos en espacios poco rigurosos, y ahora OpenAI ofrece uno un poco menos informal.
Lo interesante no es que la inteligencia artificial sepa medicina. Los LLMs llevan años aprobando exámenes clínicos y han resuelto, mejor o peor, varias dudas.
Lo interesante es que confiemos más en ella que en instituciones o personas reales.
Doscientos treinta millones de personas preguntándole cada semana a ChatGPT sobre su salud es un dato que dice mucho sobre nuestra psicología.
Preferimos preguntarle a un chatbot que esperar tres semanas para una cita o molestar a un amigo a las once de la noche.
Todo antes que admitir en voz alta que un dolor nos asusta.
ChatGPT Health se presenta como una suerte de “médico de bolsillo”, pero funciona como confesor.
Porque “¿debería preocuparme por esto?” nunca es solo una pregunta médica. Es existencial.
Y la aplicación nunca te juzga, nunca se cansa, nunca te hace sentir que exageras.
Responde al instante, con un tono tranquilizador, citando estudios que jamás leerás pero que te hacen sentir informado.
En el fondo, sabemos que puede equivocarse e inventar cosas, pero eso no nos importa tanto como ganar tranquilidad por un rato, y esa sensación sí consigue transmitirla. Pese a que ha habido casos turbios que han terminado mal.
OpenAI dice que esto no reemplaza al médico.
Por supuesto que no.
Pero funcionalmente ya lo está haciendo.
No en un diagnóstico grave, que ahí seguimos yendo al hospital, pero sí en quién decide cuándo algo merece que nos preocupemos. En quién interpreta de inmediato esos números del análisis de sangre, o en quién nos dice si deberíamos cambiar la dieta o la rutina de ejercicio.
En la práctica cotidiana de gestionar un cuerpo, el médico ha pasado a ser la segunda opción, ChatGPT ya es la primera línea.
Puede incomodar, puede desagradar, pero es lo que ya está ocurriendo.
Ese es, de hecho, el giro incómodo: la competencia de ChatGPT no es tanto con los médicos como con la red de apoyo emocional que solíamos tener. Preguntábamos a nuestra madre, a nuestra pareja, al amigo que estudió enfermería.
Ahora directamente a ChatGPT.
Y con Health, esto irá aún más allá.
Porque es inmediato, es rápido, no te hace sentir vulnerable y puedes borrar la conversación si la respuesta te empieza a inquietar.
ChatGPT Health es la consolidación del síntoma de una soledad estructural que ni siquiera hemos elegido de forma consciente. Molestar a alguien se ha vuelto costoso emocionalmente, mientras que preguntar a una máquina que simula empatía es fluido y simple.
OpenAI no ha inventado esta dinámica, simplemente le vino de forma natural cuando la gente hizo de ChatGPT un hábito y ahora la ha optimizado para monetizarla mejor.
REDACCIÓN FV MEDIOS