Reducir los carbohidratos para perder peso parecía un plan perfecto. Acabamos de descubrir que viene con riesgos imprevistos

Título: Reducir los carbohidratos para perder peso parecía un plan perfecto. Acabamos de descubrir que viene con riesgos imprevistos

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Pablo Martínez-Juarez
Pablo Martínez-Juarez
Los hidratos de carbono, comúnmente conocidos como carbohidratos, son un macronutriente esencial en nuestra alimentación. Junto con las grasas, constituyen la principal fuente de energía para el organismo. Estos nutrientes son protagonistas en diversas dietas orientadas a la pérdida de peso, basándose en la premisa de que, ante la ausencia de carbohidratos, el cuerpo utilizará la energía almacenada en sus reservas de grasa.
Sin embargo, este enfoque no es infalible.
Daños en el ADN. Un reciente estudio ha identificado un mecanismo que podría asociar las dietas bajas en carbohidratos con un incremento del riesgo de desarrollar cáncer colorrectal. El vínculo parece estar relacionado con los microorganismos que habitan en nuestro sistema digestivo, conocido como microbioma intestinal.
En una investigación realizada con ratones, el equipo de investigación observó que estos regímenes alimenticios podrían agravar el daño en el ADN causado por ciertos microbios presentes en el tracto digestivo. Este deterioro facilita la formación de pólipos, los cuales aumentan la probabilidad de aparición de tumores malignos.
“El cáncer colorrectal ha sido históricamente considerado como el resultado de múltiples factores, que incluyen la dieta, el microbioma intestinal, el entorno y la genética”, explicaba en un comunicado Alberto Martin, coautor del estudio. “Nuestra pregunta fue: ¿afecta la dieta la capacidad de ciertas bacterias para inducir cáncer?”
Tres dietas a estudio. El equipo evaluó tres tipos de dieta: una “normal”, una baja en carbohidratos y una “occidental”, rica en grasas y azúcares. Los investigadores combinaron estas dietas con diferentes tipos de bacterias comunes en nuestra microbiota intestinal que se sospecha podrían estar relacionadas con el riesgo de cáncer colorrectal.
Así, identificaron una combinación de dieta y microorganismo que podría desencadenar efectos adversos: la dieta baja en carbohidratos junto con una variedad de bacterias de la especie Escherichia coli (E. coli). Se observó que esta dieta promovía la producción de colibactina por parte de la bacteria, un compuesto que puede causar daño en el ADN y, por ende, contribuir al desarrollo de cáncer.
La clave podría estar en la fibra, según indica el equipo. Este tipo de dietas favorece la inflamación y altera la comunidad microbiana intestinal, creando un entorno propicio para la proliferación de E. coli.
Una barrera caída. Además, el equipo observó que la barrera mucosa que separa las células epiteliales (las células más externas del intestino) de las bacterias se debilitaba, lo que podría facilitar que la colibactina llegue a las células intestinales, aumentando así su potencial tóxico.
Los detalles del estudio han sido publicados en un artículo en la revista Nature Microbiology.
¿Y qué hay de los humanos? Las investigaciones en ratones presentan una limitación evidente, ya que extrapolar los hallazgos de estos roedores a los humanos no siempre es viable. El equipo Editado con FGJ CONTENT REWRITER

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