Rusia ha recordado una amenaza que asoma en la guerra entre Irán e Israel: la posibilidad de un desastre nuclear

Título: Rusia ha recordado una amenaza que asoma en la guerra entre Irán e Israel: la posibilidad de un desastre nuclear

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Miguel Jorge
En un contexto de creciente tensión, el presidente de Estados Unidos ha afirmado que la próxima semana será “muy importante” para determinar el rumbo del conflicto entre Israel y la República Islámica de Irán. En este escenario, la amenaza de un desastre nuclear ha cobrado protagonismo, siendo incluso planteada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, que advirtió que “el mundo está a milímetros de una catástrofe” tras el reciente ataque a Chernóbil.

La posibilidad de una catástrofe nuclear ha resurgido en el debate internacional.

Impacto potencial sobre lo nuclear. Según un informe del Financial Times, los ataques aéreos de Israel contra las instalaciones nucleares de Irán han suscitado temores sobre una potencial catástrofe radiológica en la región. El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, calificó la situación de “profundamente preocupante”, advirtiendo que la escalada militar podría incrementar el riesgo de una liberación radiactiva con graves consecuencias para la población y el medio ambiente.

A pesar de que hasta el momento no se ha registrado una emergencia radiológica de gran escala, incidentes como el ataque al complejo de enriquecimiento de uranio de Natanz han ocasionado contaminación localizada dentro de las instalaciones, aunque sin afectar el entorno exterior, según las mediciones del OIEA.

Contaminación radiológica. Los datos actuales indican que la contaminación radiactiva se limita al interior del complejo de Natanz y consiste principalmente en partículas alfa, que presentan un riesgo sanitario manejable si no son inhaladas o ingeridas. Dos salas subterráneas de enriquecimiento y varios edificios de superficie resultaron dañados en Natanz, pero el nivel de radiación en los alrededores no mostró cambios significativos, lo que sugiere que no ha habido fuga externa. En otras instalaciones clave como Fordow y el reactor de agua pesada en construcción en Khondab, no se han reportado daños ni aumentos de radiación tras los recientes ataques.

La dificultad de una catástrofe. Según el Financial Times, una explosión que libere contaminantes radiactivos masivamente requeriría acceder a materiales sometidos a fisión, tales como los que se encuentran en un reactor operativo o en una bomba atómica. Sin embargo, ni la central nuclear de Bushehr ni el reactor de investigación de Teherán han sido atacados hasta el momento. El uranio enriquecido que posee Irán es débilmente radiactivo y solamente presenta riesgos mayores en condiciones muy específicas. La liberación de productos de fisión, como el yodo radiactivo o el cesio-137, que son responsables de los peores efectos sanitarios tras el desastre de Chernóbil en 1986, no parece probable en el escenario actual. Además, las principales instalaciones nucleares de Irán están diseñadas para minimizar riesgos externos, con zonas críticas enterradas bajo toneladas de hormigón y tierra.

Riesgos químicos. Más allá de la radiación, expertos advierten que el verdadero peligro podría surgir de la dispersión de productos químicos tóxicos. En las instalaciones atacadas, como Natanz e Isfahán, se almacena y manipula hexafluoruro de uranio, un compuesto utilizado en el enriquecimiento. Su contacto con agua puede producir gas fluorhídrico, altamente corrosivo y letal si se inhala. El OIEA ha confirmado que en el ataque a Natanz es posible que se hayan liberado compuestos químicos, aunque de manera contenida dentro del recinto.

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