Título: Se buscan 200.000 barriles radiactivos abandonados frente a la costa de Galicia: solo hemos encontrado 1.000
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Pablo Martínez-Juarez
Pablo Martínez-Juarez
El océano Atlántico se considera uno de los mayores cementerios nucleares del mundo, con una estimación de más de 200.000 barriles de residuos nucleares que fueron depositados en el lecho marino entre los años 1946 y 1990. La misión para recuperar estos barriles ya ha comenzado.
Primeros días de trabajo. El buque oceanográfico francés L’Atalante ha iniciado la búsqueda de los bidones abandonados en aguas del Atlántico. Su objetivo es localizar algunos de estos barriles y evaluar el impacto que podrían haber tenido en los ecosistemas marinos de la región.
Desde el primer día de operaciones, el equipo ha mostrado resultados significativos. Según informa la prensa local, los investigadores lograron identificar los primeros 1.000 bidones y cartografiar su ubicación. Hasta el momento, no se han publicado imágenes de estos barriles. La misión, denominada NODSSUM-I, tiene una duración prevista de un mes.
El buque arribó hace una semana al área donde llevará a cabo su trabajo, ubicada en aguas internacionales a aproximadamente 650 kilómetros al noroeste de la costa de Galicia. Se estima que los más de 200.000 barriles dispersos en esta zona se encuentran a profundidades que oscilan entre 3.000 y 5.000 metros.
200.000 bidones. Según el equipo responsable del proyecto, los barriles contienen residuos nucleares de baja o media radioactividad, que incluyen lodos, partes metálicas contaminadas, resinas de intercambio catiónico e incluso equipamiento de oficina. Para soportar las altas presiones del fondo marino, estos materiales habrían sido encapsulados en bitumen o cemento, como señala la American Nuclear Society.
A lo largo de los años, la radioactividad de estos residuos ha disminuido considerablemente. Sin embargo, algunos elementos de larga duración podrían aún conservar una parte significativa de su radioactividad.
Además de identificar y ubicar los barriles, la misión tomará fotografías para evaluar su estado e integridad. Por el momento, no se contempla la posibilidad de recuperar estos barriles.
Evaluando el impacto. Localizar y estudiar los bidones es solo uno de los objetivos de la misión. El equipo recogerá muestras de agua, sedimentos y vida marina para analizar la presencia de isótopos radioactivos. De este modo, pretenden examinar las interacciones entre los ecosistemas marinos y estos radioisótopos, así como comprender el transporte de estos átomos en el fondo marino a través de procesos como la erosión, la sedimentación y las corrientes marinas.
Uly X. Para llevar a cabo esta labor, el equipo contará con los instrumentos a bordo del L’Atalante, incluyendo un submarino autónomo de 4,5 metros llamado Uly X. Este vehículo permitirá a los investigadores fotografiar y estudiar de cerca los bidones perdidos en el Atlántico.
NODSSUM-I y NODSSUM-II. La misión de un mes del L’Atalante será solo la primera fase de un proyecto que contempla dos expediciones, NODSSUM-I y NODSSUM-II. Actualmente, NODSSUM-II se encuentra en fase de planificación y se espera que sea una misión de seguimiento que realice muestreos detallados mediante un submarino operado remotamente, como el ROV Victor, o un minisubmarino como el Nautile.
En Xataka | Editado con FGJ CONTENT REWRITER