Corea del Sur enfrenta una crisis demográfica extrema: solo seis bisnietos por cada 100 surcoreanos actuales

Aunque sus últimos datos sobre natalidad y matrimonios parecen haber dado cierto respiro al país, hablar de demografía en Corea del Sur suele obligar a adoptar un tono funesto. La nación lleva años viendo cómo su fertilidad se desploma, alejándose cada vez más de la conocida ‘tasa de reemplazo’ generacional. Tan crítica es la situación que ya se maneja una proyección demoledora: si nada cambia, por cada 100 surcoreanos actuales habrá solo seis bisnietos. Y eso suponiendo que la natalidad no siga desplomándose. Es una advertencia muy útil para Europa.

**Una cifra demoledora: 0,7.** Esa es la tasa de fertilidad que registraba Corea del Sur en 2023, según datos del Banco Mundial. La cifra queda lejos del 1,5 que manejaba a comienzos del siglo XXI y muy por debajo del 4,5 de la década de 1970. Aunque en 2024 la nación logró remontar ligeramente ese indicador (hasta situarlo en 0,74), Seúl tiene pocos motivos para la celebración. Sus indicadores de natalidad están aún a años luz del nivel que evitaría que el padrón empiece a menguar (2,1 hijos por mujer), y a poco que se busque se encuentran estudios que advierten del impacto que esa sangría demográfica tendrá en su sociedad, economía e incluso en la defensa nacional.

Quizás suene exagerado, pero Corea del Sur ya muestra las características de una sociedad “superenvejecida”, y el expresidente Yoon Suk Yeol llegó a declarar oficialmente en 2024 la “emergencia demográfica nacional”.

**100 surcoreanos, 6 bisnietos.** La realidad demográfica de Corea es la que es (mala), pero hay diferentes formas de abordarla. Algunas son tan rotundas que ayudan a entender mejor el fenómeno. Tal vez la más impactante la presentaba hace unos días Phoebe Arslanagić-Little en un amplio análisis publicado en *Works in Progress*. Entre otras cuestiones, Arslanagić-Little recuerda que, con las tasas de fertilidad actuales, por cada 100 surcoreanos de hoy en día se contarán solo seis bisnietos. Y eso partiendo de la base de que la natalidad del país se estabilice y no siga ahondando en la senda descendente que lleva décadas encadenando.

La estimación resulta demoledora, aunque no es del todo nueva. En 2023, el célebre pronatalista Malcolm Collins ya lanzaba una advertencia similar en *The Telegraph*: “A este ritmo, solo habrá seis bisnietos por cada 100 coreanos actuales. Y eso suponiendo que la tasa de fertilidad no siga cayendo como lo ha hecho casi todos los años en las últimas dos décadas. Eso representa una reducción del 94% en el tamaño de la generación el próximo siglo”. Un vaticinio similar se encuentra en medios como la BBC.

**¿Por qué es un problema?** Por varias razones. La primera (y más obvia) es que un país en el que el motor demográfico se ha gripado tiene tres opciones, no excluyentes: buscar formas de incentivar su natalidad, apostar por la inmigración o resignarse a ver cómo su censo mengua año tras año. Por lo pronto, en Seúl ya manejan estudios que muestran las consecuencias de ese último escenario.

Hace no mucho, el Korean Peninsula Population Institute for Future (KPPIF) publicó un informe en el que señala que, incluso ante un escenario optimista, la población surcoreana se arriesga a sufrir un tijeretazo drástico a largo plazo. De los 51,68 millones de habitantes actuales pasaría a apenas 15,73 millones en 2125. Es decir, en un siglo se quedaría con menos de un tercio de su tamaño actual.

**Mucho más que demografía.** Las implicaciones sociales y económicas de semejante escenario son evidentes. En 2024, el país ya se convirtió oficialmente en una sociedad “superenvejecida”, una etiqueta que revela que al menos el 20% de su población tiene más de 65 años. Hay cálculos que apuntan a que en 50 años el número de personas en edad de trabajar habrá bajado a la mitad, y el grupo de población en edad de prestar servicio militar se habrá reducido un 58%.

Incluso el Banco de Corea ha alzado la voz para recordar que, si la nación no cambia su panorama y sigue con su natalidad desplomada, podrá verse arrastrada —junto a otros factores— a una recesión prolongada a medio plazo, hacia 2040.

**Buscando las causas.** La crisis demográfica de Corea del Sur no es nueva. Igual que no lo son los factores que la motivan: un cúmulo de condicionantes bien identificados que Arslanagić-Little cita en su artículo. Entre ellos, los costes laborales y profesionales de la maternidad para las mujeres, las dificultades para conciliar, la carga económica que representa la crianza en una sociedad tan competitiva, y cambios culturales en las relaciones entre hombres y mujeres.

El análisis es interesante porque la mayoría de esos factores son perfectamente trasladables a Occidente. Hay otros específicos de la realidad surcoreana, como el efecto heredado de las campañas antinatalistas impulsadas el siglo pasado.

**¿Cómo solucionarlo?** Esa es la pregunta que debe afrontar Corea si quiere cambiar su rumbo. Sobre todo porque el país destaca por otro factor: sus bajos niveles de inmigración. Se calcula que los extranjeros representan apenas el 5,1% de la población total, lejos del dato que maneja, por ejemplo, España, donde el INE calcula que el 13,4% de los residentes tienen nacionalidad foránea.

Lo cierto es que Corea del Sur lleva tiempo aplicando políticas para incentivar la natalidad, un esfuerzo que parece estar teniendo resultados, aunque muy tímidos aún. Queda la incógnita de si el país logrará o no dar un volantazo demográfico.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**

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