Título: Si Midjourney sobrevive a la demanda de Disney estaremos ante la transformación más radical de la historia de Hollywood
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John Tones
John Tones
¿Herramienta o enemiga? La relación entre las IAs generativas y Hollywood está destinada a ser conflictiva. Este tema emergió como uno de los puntos centrales en las demandas de actores y guionistas durante las huelgas que paralizaron Hollywood hace unos meses. Sin embargo, lejos de formar una alianza, las productoras y las inteligencias artificiales parecen estar en lados opuestos. Por primera vez, dos grandes compañías del cine han demandado a una empresa de IA.
Qué pide la demanda. Este caso es notable, ya que marca un precedente que probablemente no sea el último. La demanda acusa a Midjourney de infringir el copyright de las demandantes, Disney y NBCUniversal, tanto de manera directa como secundaria. Esto implica que Midjourney está siendo acusada de realizar acciones reservadas al titular de los derechos sin autorización, así como de proporcionar herramientas que permiten a otros hacerlo. Tal infracción se habría producido durante el proceso de entrenamiento de su modelo de IA y al mostrar imágenes generadas por inteligencia artificial de personajes protegidos por derechos de autor.
El precedente de las huelgas. Curiosamente, estas grandes compañías se enfrentan ahora a las empresas de IA en representación de la industria, aunque la IA fue también la causante de la fractura en la misma hace dos años. El sindicato de guionistas se enfrentó a la Alianza de Productores de Cine y Televisión en mayo de 2023 (los actores se unieron al conflicto en julio), lo que resultó en la paralización de Hollywood por seis meses. El acuerdo alcanzado en ese momento limitaba significativamente el uso de la IA generativa: se prohíbe que las productoras generen un guion sin guionista o repliquen la imagen de un actor sin permiso, aunque se permite su uso como herramienta para los técnicos.
Lo que se puede y lo que no. Las productoras tienen claro qué desean de las compañías de IA: “la piratería es piratería, y el hecho de que la cometa una empresa de IA no la exime de responsabilidad”, afirma el departamento legal de Disney. Esto contrasta con una interpretación de la tecnología que sostiene que es legal entrenar a las máquinas con material protegido, bajo las reglas del fair use que en EE. UU. ampara, por ejemplo, a las parodias. Este conflicto se sitúa en un ámbito legal incierto, y el resultado de esta demanda será
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