Título: Stella Li, vicepresidenta de BYD: “En cinco años seremos uno de los tres principales fabricantes del mundo, estoy convencida”
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Alberto de la Torre
La visita a la sede central de BYD en Shenzhen, China, da inicio con un recorrido en autobús que atraviesa calles que desembocan en un imponente edificio de diseño industrial. Al arribar, somos recibidos por una monumental escalinata flanqueada por dos leones de piedra y una vasta explanada que resalta la grandeza de la estructura.
A la derecha, una entrada nos lleva a un amplio vestíbulo donde se exhiben algunas de las tecnologías más avanzadas del sector automotriz chino, un mercado que busca consolidarse en Europa como un referente global. En este contexto, Stella Li, vicepresidenta de BYD, comparte su visión sobre el futuro de la compañía: “En cinco años seremos uno de los tres principales fabricantes del mundo. Estoy convencida”.
La imagen que proyecta la sede de BYD refleja la dualidad de Shenzhen, una ciudad que combina la estética de plazas de inspiración soviética con rascacielos que, aunque pueden parecer algo deteriorados, albergan la vanguardia de la tecnología china. Con más de 17 millones de habitantes, Shenzhen ha evolucionado de un pasado comunista hacia un capitalismo feroz que se manifiesta en sus numerosos centros comerciales y edificios iluminados con luces LED.
Al ingresar a la sede de BYD, nos sorprende la mezcla de mármol y columnas que parecen no tener fin. En el vestíbulo, dos vehículos cortados a la mitad exhiben la plataforma y los componentes que la empresa produce mediante un modelo de integración vertical, clave en su éxito. Desde su fundación en 1994, BYD ha fabricado más de 10 millones de vehículos y, solo en 2024, superó la producción de cuatro millones de automóviles.
“Gracias a nuestro enfoque integral en la producción y las baterías, tenemos una ventaja competitiva única. Aspiramos a tener una presencia sólida en todos los continentes, siendo Europa uno de nuestros mercados prioritarios”, señala Stella Li al ser consultada sobre las proyecciones de la compañía para el futuro.
La visita a la sede de BYD se convierte en una lección sobre la importancia de la integración vertical en su modelo de negocio. A lo largo del recorrido, observamos un sistema de transporte automatizado que desplaza las partes del chasis, un indicativo de la eficiencia en su proceso de manufactura.
Entre los modelos destacados, se encuentra el YangWang U8, un SUV de más de cinco metros de longitud que, sorprendentemente, es capaz de flotar en el agua. Al final de la visita, los asistentes tienen la oportunidad de experimentar el lujo de los vehículos de BYD, que se caracterizan por su diseño meticuloso y tecnología avanzada, incluyendo un sistema de carga de 1 MW para vehículos eléctricos.
Este sistema, que puede cargar dos coches simultáneamente a una potencia de 500 kW cada uno, representa una innovación significativa en la infraestructura de carga eléctrica. BYD planea establecer más de 4.000 puntos de carga en las calles, un paso hacia la sostenibilidad y la transición energética.
La compañía se distingue por su amplio portafolio de productos, que abarca desde vehículos de lujo hasta componentes como baterías y semiconductores. Actualmente, BYD cuenta con más de 60.000 patentes y más de 100.000 ingenieros entre su fuerza laboral de un millón de empleados.
“Queremos ser uno de los tres principales fabricantes del mundo”, reitera Stella Li, mientras la compañía aspira a producir 5,5 millones de vehículos en el presente año.
A través de un enfoque que combina conservadurismo y progreso, BYD se posiciona como un líder en la producción de vehículos de nueva energía, con la ambición de consolidar su lugar en el mercado.
Editado con FGJ CONTENT REWRITER