Javier Lacort
Javier Lacort
China acaba de conseguir algo histórico: que una farmacéutica estadounidense pague 5.000 millones de dólares por un fármaco chino contra el cáncer. Es la cifra más alta jamás pagada por una innovación médica china.
Por qué es importante. Esta noticia es el ejemplo perfecto de cómo, en mitad de una guerra por los semiconductores, los chips y las tierras raras, China está empezando a liderar una industria aún más estratégica: la biotecnológica. Los medicamentos no conocen fronteras ni aranceles.
El contexto. En 2011, China aprobó el primer fármaco oncológico desarrollado en casa: una copia mejorada de un medicamento occidental. Catorce años después, un anticuerpo biespecífico chino amenaza al medicamento más vendido del mundo, Keytruda, de Merck, que factura 29.500 millones de dólares anuales.
Qué ha ocurrido. La transformación china en biotecnología sigue un patrón reconocible.
En primer plano. El cuarto acto está en marcha con ‘ivonescimab’ de Akeso Biopharma. Este anticuerpo biespecífico ataca simultáneamente dos dianas del cáncer. Summit Therapeutics apostó 5.000 millones de dólares por él, convirtiéndolo en la mayor operación de licencia farmacéutica china de la historia.
La apuesta es descomunal: ivonescimab pretende destronar a Keytruda como estándar oncológico mundial. Los ensayos clínicos globales decidirán si China puede crear el próximo blockbuster medicinal.
En cifras. Los números muestran la velocidad del avance chino:
Entre líneas. La biotecnología supone ventajas geopolíticas únicas frente a los semiconductores.
China lo entiende y está atrayendo talento farmacéutico global con financiación masiva y regulaciones flexibles. El resultado: laboratorios chinos desarrollando terapias que las multinacionales occidentales compran por mucho dinero.
Sí, pero. El éxito no está garantizado. El 90% de fármacos experimentales fracasan en ensayos clínicos. Ivonescimab debe demostrar superioridad frente a Keytruda en pacientes no chinos, algo que no deberíamos dar por sentado.
Además, la geopolítica puede complicar las cosas. Legend Biotech rompió vínculos con su matriz por presiones americanas. Y el clima no ayuda.
Qué está ocurriendo ahora. China ha replicado en biotecnología su manual clásico en tecnología:
La diferencia: los medicamentos generan menos resistencia política que los chips.
Es posible que en breve se dé un escenario llamativo: pacientes occidentales dependiendo de innovaciones médicas chinas. La ironía es perfecta: China domina una industria donde su éxito beneficia directamente a ciudadanos occidentales. Pero por supuesto, quien captura el valor económico es ella.
Profundiza. El caso de Akeso es especialmente emblemático. Su fundadora, Michelle Xia, sentía frustración viendo cómo los mejores tratamientos tardaban décadas en llegar a pacientes chinos. Y decidió invertir la ecuación: crear en China terapias que el resto del mundo necesitara.
En Xataka | China ya es una potencia mayor que Europa en una de sus industrias clave: el desarrollo de medicamentos
Imagen destacada | Akeso
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