Título: Una empresa contrató a un trabajador, despidió al jefe que lo seleccionó y se olvidó de él: ha estado siete meses cobrando sin trabajar
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Rubén Andrés
La situación de un empleado recientemente incorporado a una destacada empresa ha suscitado un considerable asombro. A pesar de recibir un salario atractivo, carece de tareas asignadas. Este singular relato fue compartido por un usuario en Reddit, donde narra su experiencia de haber estado “trabajando” durante siete meses sin ninguna responsabilidad concreta.
A pesar de esta extraordinaria circunstancia, el empleado se muestra sorprendentemente satisfecho: “No voy a buscar un segundo trabajo mientras continúe en este. Soy un vago y ni siquiera quiero hacer este trabajo, ni hablemos de un segundo”.
Este trabajador, residente en la costa este de Estados Unidos, fue contratado para un puesto administrativo en una de las inmobiliarias más grandes del mundo, con un salario que asciende a seis cifras. Sin embargo, una semana antes de su inicio, el supervisor que lo contrató fue despedido. En su primer día, un compañero de otro departamento tuvo que indicarle su mesa. “Llevo meses sentado en una oficina, detrás del despacho de la mujer que me contrató, completamente solo”, relata.
La falta de un supervisor directo y la ausencia de tareas definidas desde el primer día han dejado al nuevo empleado en una situación insólita. A pesar de sus intentos por comunicarse con otros jefes de departamento para informar sobre su falta de asignaciones, sus solicitudes no han sido atendidas, limitándose a realizar tareas mínimas que ha asumido por su cuenta.
Su única actividad oficial consiste en elaborar hojas de cálculo relacionadas con la nómina del equipo, tarea que no le consume más de quince minutos a la semana. Después, envía los archivos al jefe de departamento y copia a escondidas al coordinador de la oficina, únicamente para mantener las apariencias.
A pesar de la falta de responsabilidades y supervisión, el empleado mantiene un compromiso riguroso con su horario laboral. Asiste a la oficina tres días a la semana para validar su credencial, aunque reconoce que algunos días se marcha antes. La empresa aplica un modelo de jornada híbrida, lo que le permite trabajar desde casa los otros dos días.
El trabajador asegura que, durante los siete meses en la empresa, ha recibido su salario de manera puntual, a pesar de no tener responsabilidades reales. “Me pagan cada mes, aunque apenas tengo trabajo. Nadie parece darse cuenta de que existo”, comenta en su publicación.
Cuando desea tomar un día libre, envía una solicitud a través de una aplicación, que es aprobada sin complicaciones. Sin embargo, admite: “No he hablado con nadie en meses”.
Varios usuarios han sugerido la posibilidad de buscar un segundo trabajo remoto para aprovechar el tiempo durante “su jornada laboral” y obtener un ingreso adicional. No obstante, el empleado ha rechazado esta idea, prefiriendo mantener su enfoque en el mínimo esfuerzo. En realidad, ha encontrado un trabajo de lo suyo.
Aunque la situación de este empleado pueda parecer aislada, auditorías laborales han revelado casos similares con frecuencia, incluso en España. Por ejemplo, Meta contrató ingenieros durante la pandemia con el objetivo de evitar que sus competidores los reclutaran, pero como…
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