Unos neurocientíficos creen haber encontrado el truco para resolver los problemas más complicados: echarse una siesta

Título: Unos neurocientíficos creen haber encontrado el truco para resolver los problemas más complicados: echarse una siesta

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Rubén Andrés
En diversas ocasiones, las personas se encuentran ante problemas específicos y, a pesar de sus esfuerzos, no logran hallar una solución. Sin embargo, en momentos inesperados, puede surgir una idea brillante y creativa, fenómeno conocido como un “momento Eureka“.
Aún existen interrogantes sobre los mecanismos cerebrales que provocan esta iluminación creativa espontánea. No obstante, un equipo de neurocientíficos del Instituto de Psicología de la Universidad de Hamburgo ha propuesto una posible explicación: el sueño ligero, o fase N2, que se obtiene principalmente al tomar una breve siesta.
En un reciente estudio publicado en la revista científica PLOS Biology, los investigadores sugieren que dormir una o varias siestas ligeras durante el día podría ser la clave para desbloquear la creatividad y mejorar la capacidad de resolver problemas complejos.
Este hallazgo es notable no solo por su simplicidad, sino también por el valor significativo que otorga a una práctica tan saludable como es dormir la siesta. Los resultados del estudio indican que, en lugar de ser considerado una pérdida de tiempo, dormir unos minutos puede activar mecanismos específicos involucrados en la creación de conexiones neuronales y en el procesamiento de conceptos abstractos.
Para llevar a cabo esta investigación, los científicos reclutaron a 90 voluntarios jóvenes y sanos. A cada participante se le presentó una tarea aparentemente sencilla, aunque sin revelar un truco que facilitaría su resolución, debiendo descubrirlo por sí mismos.
Después de cuatro rondas de ensayos, los voluntarios fueron invitados a dormir una siesta de 20 minutos, mientras se monitorizaba su actividad cerebral mediante un electroencefalograma. Los resultados mostraron una mejora en el rendimiento de todos los grupos tras la siesta, aunque la diferencia fue notable según la fase de sueño alcanzada.
Un 85,7% de aquellos que lograron entrar en la fase N2 del sueño, es decir, un estado de sueño ligero, encontraron la solución al problema. En contraste, solo el 63,6% de los que permanecieron en la fase N1 (un nivel de sueño más superficial) lograron resolverlo, y únicamente el 55,5% de quienes se mantuvieron despiertos encontraron el truco para resolver la tarea.
Los investigadores enfatizaron: “Los datos del EEG del sueño mostraron que el sueño N2, pero no el N1, aumenta la probabilidad de tener lucidez mental después de una siesta, lo que sugiere un papel específico del sueño más profundo. Encontramos un efecto beneficioso del sueño N2 en la probabilidad de tener una visión posterior a la siesta, lo que indica la necesidad de un sueño más profundo para lograr esta claridad”.
En declaraciones a Newsweek, Anika Löwe, una de las autoras del estudio, afirmó: “Lo que realmente me impactó al compartir estos hallazgos con mi entorno, especialmente con personas creativas, fue la gran repercusión que tuvieron. Muchos se identificaron con nuestros resultados y experimentaron un notable avance creativo después de una siesta”.
A pesar de los resultados prometedores, los autores advierten que el método empleado no permite concluir con precisión si el beneficio observado se debe exclusivamente a alcanzar un estado de sueño, al simple descanso, o a otros factores mentales que pueden influir en la resolución de problemas.

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