Windows 95 guardaba un pequeño secreto que aceleraba el reinicio. La razón estaba en su arquitectura más caótica

Javier MarquezJavier MarquezSi antes de Windows 95 usaste otros sistemas operativos, es difícil no recordar la sensación de estar ante algo completamente nuevo. Aquella propuesta introdujo elementos que hoy damos por sentados, como el menú Inicio, la barra de tareas o el Plug and Play, y lo hizo en una época en la que arrancar un PC era casi un pequeño ritual. Pero bajo esa interfaz tan familiar se escondía una arquitectura compleja, fruto de la convivencia forzada entre herencias de DOS, Windows de 16 bits y las primeras capas de 32 bits. Ese diseño, tan poco elegante como eficaz, dio lugar a comportamientos inesperados que todavía hoy sorprenden.Pocos usuarios sabían que Windows 95 escondía una ruta alternativa al reinicio clásico. Bastaba con mantener pulsada la tecla Shift durante el proceso iniciado desde la interfaz gráfica para que el sistema mostrara el aviso “Windows se está reiniciando”, en lugar de seguir el camino de un reinicio en frío, tal y como describe Raymond Chen. La diferencia no era espectacular, pero sí perceptible en una época en la que cada minuto de arranque contaba. Ese pequeño gesto activaba un mecanismo interno pensado para evitar, siempre que fuera posible, empezar desde cero.Detrás de ese comportamiento había una decisión técnica precisa. Chen detalla que Windows 95 utilizaba una bandera llamada EW_RESTARTWINDOWS al invocar la antigua función ExitWindows, todavía de 16 bits. Con esa instrucción, el sistema no ordenaba un reinicio en frío del ordenador, sino algo más limitado: cerrar Windows y volver a arrancarlo. El objetivo era ahorrar pasos, siempre que la situación interna lo permitiera, aunque esa optimización dependía de que todo encajara correctamente.Una vez tomada esa ruta alternativa, el proceso seguía una secuencia muy concreta. Primero se cerraba el kernel de Windows de 16 bits. A continuación se apagaba el gestor de memoria virtual de 32 bits y el procesador volvía al modo real, el estado más básico del sistema. En ese punto, el control regresaba a win.com con una señal especial que pedía algo muy específico: volver a iniciar Windows en modo protegido sin pasar por un arranque completo del equipo.Con el control de nuevo en win.com, comenzaba la parte más frágil del proceso. El programa debía simular un arranque limpio de Windows, como si acabara de ejecutarse desde cero, lo que implicaba, en palabras de Chen, resetear las opciones de la línea de comandos y devolver algunas variables globales a sus valores originales. Aunque el trabajo era en gran medida clerical, resultaba especialmente complejo porque win.com estaba escrito en ensamblador. No había abstracciones ni comodidades modernas.El punto decisivo estaba en la memoria. Cuando win.com se ejecutaba, como cualquier archivo .com, recibía toda la memoria convencional disponible. Sin embargo, liberaba casi toda la memoria más allá de su propio código para que Windows pudiera cargar un gran bloque contiguo al entrar en modo protegido. Si durante la sesión algún programa reservaba memoria dentro del espacio que win.com había dejado libre, la memoria quedaba fragmentada. En ese escenario, win.com ya no podía recrear el mapa original que esperaba, y, según explica Chen, se veía obligado a abandonar el reinicio rápido y caer en un reinicio completo.Cuando todo encajaba, el proceso continuaba sin volver atrás. win.com saltaba directamente al código encargado de arrancar Windows en modo protegido, recreando el gestor de máquinas virtuales y levantando de nuevo las capas de 32 bits. Desde ahí, la interfaz gráfica se cargaba como de costumbre y el usuario volvía al escritorio. La diferencia era sutil pero real: Windows no había tenido que reiniciar el sistema completo para llegar hasta ese punto.Este tipo de atajos solo era viable en un sistema construido a base de compatibilidades cruzadas. Windows 95 tenía que convivir con software de DOS, programas de Windows de 16 bits y aplicaciones Win32, y esa mezcla obligó a aceptar soluciones poco elegantes pero muy prácticas. Los desarrolladores llegaron a aprovechar esa complejidad para introducir optimizaciones ocultas que podían acelerar el reinicio, aunque a veces podían terminar en cuelgue. La obsesión por ahorrar memoria llevaba a soluciones muy imaginativas. Chen explica que en ensamblador era común reciclar código que ya no se iba a usar como si fuera memoria libre. En win.com, los primeros bytes del punto de entrada se reutilizaban como una variable global, bajo la premisa de que ese código solo se ejecutaba una vez. Dado que el reinicio rápido no regresaba a ese punto inicial, el sistema podía permitirse ese atajo sin que afectara al proceso.Ese atajo también mostraba sus costuras. Chen recuerda que algunos usuarios detectaron fallos tras realizar varios reinicios rápidos consecutivos, algo que él no consiguió reproducir de forma sistemática. Su hipótesis es que algún controlador no se reiniciaba correctamente, dejaba el sistema en un estado extraño, y esa rareza terminaba pasando factura más tarde. No extraña que este tipo de comportamiento no se presentara como una función documentada, pero resume bien el espíritu de Windows 95: ingenioso, ambicioso y lleno de compromisos.Imágenes | MicrosoftEn Xataka | El Office de Schrödinger: a estas alturas es imposible saber si Microsoft lo mantiene vivo o si todo es IA y CopilotLos mejores comentarios:Ver 2 comentariosEn Xataka hablamos de…Ver más temas Webedia Tecnología Videojuegos Entretenimiento Gastronomía Motor Estilo de vida Economía Ediciones Internacionales Destacamos Ver más temas SuscribirMás sitios que te gustaránRecienteVer más artículos Xataka TV Ver más vídeos source
El vehículo más popular de Petrer es un coche fúnebre montado sobre un Mercedes W124 300D: Funeraria El Fiambre

Antonio VallejoAntonio VallejoRubén Cano, un vecino de Petrer de 26 años, circula desde hace meses por las calles de su municipio y localidades cercanas al volante de un Mercedes mortuorio que ha rotulado con el lema “Funeraria El Fiambre. Envío express para los tiesos”. El vehículo, que utiliza como turismo particular, se ha convertido en un fenómeno viral en la provincia de Alicante, y ha suscitado tanto anécdotas muy curiosas, como algún que otro problema.Tres años buscando su coche a medida. Tal y como comparte el medio Levante EMV, Rubén lleva siendo un entusiasta de la estética automovilística desde la adolescencia, y llevaba unos años buscando un coche fúnebre “a precio asequible”. Lo adquirió de segunda mano en Wallapop y lo trasladó desde Barcelona. Se trata de un Mercedes Benz W124 Sedan 300 D, carrozado para funerarias, con 200 caballos y 3.000 centímetros cúbicos.Cano asegura que cuenta con toda la documentación en regla: ITV, seguro y permiso de circulación. Su único inconveniente práctico es el tamaño: con 5,1 metros de largo, necesita ocupar dos plazas de aparcamiento.Entre el humor y la controversia. El vehículo no es que pase desapercibido, ni mucho menos. Mientras muchos vecinos se detienen para hacerse fotos con él o incluso bromean pidiendo a Rubén que sea él quien los lleve al cementerio cuando llegue su hora, otros no se han tomado la broma demasiado bien.Algunas de las quejas surgieron cuando el coche aparecía estacionado cerca de un conocido colegio de Petrer o frente a viviendas particulares. En Facebook se pueden encontrar mensajes del tipo “que quiten ese coche de mi calle”, reflejando cierta incomodidad por parte del vecindario ante lo que consideran una presencia inapropiada en la vía pública.La Policía Local estuvo a punto de multarlo. Las protestas llevaron a la Policía Local de Petrer a contactar con Rubén y su madre para advertirles de una posible sanción por alteración del orden público y usurpación de poderes del personal funerario. “No entiendo por qué querían denunciarme si yo no me dedico a trasladar muertos. A los únicos que traslado es a mis amigos y algunos pueden ser muermos pero no muertos”, explicaba Rubén al citado medio con humor.Tras consultar a la jefatura del cuerpo policial, se aclaró que no existía ninguna infracción y el asunto quedó resuelto sin multa.Planes de futuro con el Mercedes mortuorio. Apasionado del mundo del motor y considerado un manitas de la chapa y pintura por sus amigos, Rubén tiene planes muy concretos para su peculiar adquisición. Quiere camperizar la cabina, que mide 2,2 metros, para poder dormir en ella durante sus viajes. Comenta que los cambios serán sutiles porque, según reconoce, está satisfecho con su “joya” de cuatro ruedas tal como está.El joven cuenta que incluso durante una parada policial de madrugada en la zona del Puerto de Alicante, los agentes de la Policía Nacional se echaron unas risas al leer el rótulo del coche.Vivir usando un coche fúnebre. Como el ejemplo de Rubén encontramos varias personas que se han acostumbrado a utilizar un coche pensado para funerarias en su día a día. Nuestro compañero Javier Lacort tuvo la suerte de entrevistar a algunos propietarios de Seat 124, 131, Opel Kadett y Citroën BX en Motorpasión, todos ellos modelos carrozados para funerarias. Por la longitud que ofrecen estos vehículos, sus propietarios están encantados porque al final te cabe de todo, incluso un muerto.Imagen de portada | Rubén Cano (Instagram)En Xataka | Un remoto pueblo de Soria captó vecinos ofreciéndoles una casa y bar. Dos meses después se marcharon por el fríoLos mejores comentarios:Ver 4 comentariosEn Xataka hablamos de…Ver más temas Webedia Tecnología Videojuegos Entretenimiento Gastronomía Motor Estilo de vida Economía Ediciones Internacionales Destacamos Ver más temas SuscribirMás sitios que te gustaránRecienteVer más artículos Xataka TV Ver más vídeos source
El gran miedo de las renovables es el colapso de la red: China tiene una solución que solo necesita 0,1 segundos

Alba OteroAlba OteroEn la era de la electricidad, el tiempo ya no se mide en minutos, sino en milisegundos. Como explica Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía (IEA), el mundo ha entrado de lleno en una nueva era donde el consumo eléctrico crece el doble de rápido que la demanda energética general. Sin embargo, este avance tiene un “talón de Aquiles”: la estabilidad de la red. Las energías renovables, aunque necesarias, son inherentemente inestables.El gran temor de los operadores es que un pequeño fallo en una red saturada de energía solar y eólica provoque un efecto dominó que termine en un colapso total. Ante este escenario, China ha desplegado una tecnología capaz de detectar, aislar y recuperar la red de un fallo en apenas 0,1 segundos.De horas de oscuridad a un parpadeo. Históricamente, la gestión de fallos en la red eléctrica era un proceso lento y manual. Como recuerda un reportaje de South China Morning Post, restaurar el suministro tras un apagón comunitario solía requerir entre 6 y 10 horas de trabajo. En aquel año, China ya marcó un hito al probar un sistema de inteligencia artificial que reducía ese tiempo a 3 segundos.Sin embargo, eso ya no es suficiente. El reciente logro de los 100 milisegundos (0,1 segundos) es fruto de una colaboración de más de una década entre universidades de élite (Tianjin y Shandong), la corporación estatal State Grid y especialistas en automatización como Beijing Sifang Automation. Esta tecnología no solo es más rápida, sino que es capaz de identificar “micro-corrientes” de apenas 100 miliamperios, fallos casi invisibles que antes pasaban desapercibidos hasta que era demasiado tarde.La “autocuración” frente a la intermitencia. El problema fundamental, detallado en el estudio publicado en Energy Informatics, es que las redes modernas son mucho más complejas. La incorporación masiva de renovables y las condiciones meteorológicas extremas hacen que los métodos tradicionales de diagnóstico basados en reglas estáticas fallen por falta de precisión y adaptabilidad.Este avance significa que la red eléctrica china —la más grande del mundo, con un consumo proyectado en 2025 de más de 10 billones de kWh— está pasando de ser un sistema reactivo a uno “autocurativo” (self-healing). Esta capacidad es tan estratégica que China ya ha exportado la tecnología a 12 naciones, consolidando su influencia no solo como fabricante de paneles, sino como el arquitecto de la seguridad eléctrica global.Los algoritmos detrás del milagro. Para entender cómo se logra esta velocidad, debemos mirar el estudio académico de Qi Guo y su equipo. El sistema se apoya en una estructura dual de algoritmos inteligentes:Este enfoque híbrido permite que el sistema aprenda de datos históricos y se adapte a condiciones dinámicas, algo que los sistemas convencionales de protección de distancia simplemente no pueden hacer con la misma eficacia.El nuevo campo de batalla geopolítico. La transición energética no solo redefine cómo se produce la energía, sino quién controla las reglas del nuevo sistema industrial. Mientras Occidente centra su respuesta en asegurar el suministro de minerales críticos mediante iniciativas como ReSourceEU, China avanza en un terreno menos visible pero más determinante: la estandarización, digitalización e integración de las infraestructuras que sostendrán la economía baja en carbono. Más que competir por recursos, la disputa gira en torno a quién diseña la arquitectura tecnológica sobre la que funcionará el crecimiento global.La capacidad de recuperar una red en 0,1 segundos no es solo un récord técnico; es el seguro de vida de una economía altamente electrificada. El mayor riesgo actual es que este choque de estrategias entre potencias termine frenando la descarbonización. Sin embargo, en la carrera por la estabilidad, China ha demostrado que mientras el resto del mundo sigue buscando el interruptor en la oscuridad, ellos ya han diseñado un sistema que nunca permite que la luz se apague.Imagen | UnsplashXataka | China domina el mundo de la energía renovable, pero tiene un talón de Aquiles: depende de Occidente más de lo que admiteLos mejores comentarios:Ver 0 comentariosEn Xataka hablamos de…Ver más temas Webedia Tecnología Videojuegos Entretenimiento Gastronomía Motor Estilo de vida Economía Ediciones Internacionales Destacamos Ver más temas SuscribirMás sitios que te gustaránRecienteVer más artículos Xataka TV Ver más vídeos source
En plena Segunda Guerra Mundial, una mujer alumbró la criptografía moderna. Acto seguido el FBI nos lo ocultó

Javier JiménezJavier JiménezNo estudió matemáticas, ni se alistó en el ejército: Elizebeth Friedman, sencillamente, se enamoró de Shakespeare y ese amor la embarcó en una aventura que la llevó a destapar redes de espías nazis en la Segunda Guerra Mundial, encerrar a lacayos de Al Capone y sentar las bases de la moderna NSA.Esta es la historia de cómo, con la única ayuda de un lápiz y un papel, una poetisa del Medio Oeste americano se convirtió en una de las criptógrafas más importantes de Estados Unidos. También es la historia de cómo ocultaron su trabajo y nos olvidamos de ella durante décadas.Aunque era la pequeña de nueva hermanos y creció en una familia cuáquera de la Illinois rural, Elizebeth se graduó en literatura inglesa por el Hillsdale College de Michigan. Casi en seguida comenzó a trabajar como maestra. Esa parecía que sería su vocación hasta que Shakespeare se volvió a cruzar en su camino.La Newberry, una biblioteca de investigación de Chicago, buscaba una asistente. No era nada demasiado llamativo excepto por el hecho de que, según se contaba, en los fondos de la biblioteca se guardaba un original del dramaturgo de Stratford-upon-Avon. Eso era suficiente para Elizebeth.Fue allí, trabajando en la Newberry, donde conoció a George Fabyan, un millonario convencido de que las obras de Shakespeare habían sido escritas por Francis Bacon. No es una creencia demasiado extraña, durante siglos el confuso pasado del poeta inglés ha generado ríos de tinta sobre quién era en realidad William Shakespeare. Lo que no había pasado hasta ese momento es que un excéntrico muchimillonario decidiera poner su fortuna al servicio de la idea.En 1916, con 23 años, Elizebeth empezó a trabajar en el ‘think tank’ de Fabyan, un laboratorio privado, Riverbank, donde se investigaban cosas tan variadas como ingeniería genética o se trabajaba en el desarrollo de armas. Ahora, además tendría un equipo dedicado a encontrar las pistas que Bacon ‘había dejado’ en obras como ‘Hamlet’ o ‘Romeo y Julieta’.Ese de Riverbank, fue seguramente uno de los primeros laboratorios de criptografía modernos. Allí Elizebeth conoció a su marido, William Friedman. Juntos, y sin pretenderlo, darían forma a la criptografía moderna de Estados Unidos y jugarían un papel muy importante en los siguiente 50 años de la defensa norteamericana.Todo empezó porque, en plena Primera Guerra mundial, al ejército se le ocurrió recurrir a Riverbank para ayudarles con el descifrado de códigos. Fue un éxito tan grande que la Secretaría de Guerra los fichó y se llevó al matrimonio a Washington D.C.Al poco tiempo de llegar, Elizebeth comenzó a trabajar para el Tesoro: se acababa de aprobar la decimoctava enmienda (la famosa Ley Seca) y las redes de traficantes de alcohol campaban a sus anchas por todo EEUU. Elizebeth fue terriblemente productiva. Se estima que, entre 1926 y 1930, descifró una media de 20.000 mensajes de contrabandistas al año desmontando cientos de sistemas de cifrado en el proceso.Y llegó la Segunda Guerra Mundial. El papel de los criptógrafos americanos “no fue muy importante”, pero entre ellos los Friedman brillaron especialmente. Las habilidades de Elizebeth ya eran conocidas y sirvieron para desmontar una compleja red de espías nazis en América Latina que trataba de impulsar revoluciones fascistas y debilitar el “patio trasero” de EEUU. Pese a ello, los recursos eran escasísimos y el reconocimiento, aún menor.Seguramente su trabajo más impresionante fue el que llevó a la detención y encarcelamiento de Velvalee Dickinson, la “mujer de las muñecas”, una espía detenida en 1942 por pasar toda clase de información a Japón (oculta en cartas sobre muñecas de charol) durante la Segunda Guerra Mundial.“Sus habilidades eran tan inusuales que se volvió indispensable”, explicaba Jason Fagone que ha escrito un libro espectacular sobre Friedman ‘The Woman who smashed codes’. “Era llamada repetidamente para solucionar problemas que nadie más podía solucionar. Un arma secreta”. Sin embargo, y pese a la publicidad de estos casos, el apellido Friedman no transcendió.No fue un olvido. Hoover, el famoso y polémico director del FBI, borró a los Friedman del mapa y adjudicó los méritos de cada uno de los casos a su Agencia. Nada sorprendente en una figura, la de Hoover, clave en gran parte del siglo XX norteamericano capaz de crear la mayor oficina de investigación del mundo y, a la vez, usarla como si fuera su ‘ejército privado’.Aunque el trabajo de Elizebeth y el de su marido fueron el germen de lo que luego se convertiría en la NSA, su figura fue olvidada, relegada y, hasta hace muy pocos años, permanecía sin rescatar en el cajón de la historia. En 1999 entró en el ‘Hall of Fame’ de la NSA y en 2002 se le dedicó un edificio. Es otra de esas ‘figuras ocultas‘ sin las que no podríamos entender el mundo actual.En Xataka | En 1925 la procrastinación ya era un problema y alguien encontró la solución definitiva: el casco de aislamientoEn Xatka | Escocia sigue siendo casi un feudo en el siglo XXI: la mitad de sus tierras es de 421 propietarios En Xataka hablamos de…Ver más temas Webedia Tecnología Videojuegos Entretenimiento Gastronomía Motor Estilo de vida Economía Ediciones Internacionales Destacamos Ver más temas SuscribirMás sitios que te gustaránRecienteVer más artículos Xataka TV Ver más vídeos source
Más de 2.000 personas se habían suicidado en el Golden Gate. La solución ha sido tan sencilla como impactante para el que se tira

Miguel JorgeMiguel JorgeCuando el Golden Gate se inauguró hace casi un siglo, fue celebrado como un triunfo arquitectónico de ingeniería y modernidad. Ocurre que la historia de muchas de las grandes obras ha tenido una segunda lectura. A veces han fallado por problemas técnicos, y otras han acabado marcadas por usos que nadie previó. Con el tiempo, un puente puede convertirse en algo muy distinto a lo que sus planos imaginaban.El puente y su historia oscura. El Golden Gate Bridge, inaugurado en 1937 entre la bahía de San Francisco y el Pacífico, ha sido durante décadas uno de los lugares más asociados al suicidio en Estados Unidos, con una tasa de más de 2.000 saltos confirmados y una cifra real seguramente mayor porque no todos los casos se ven ni todos los cuerpos se recuperan. En 2006 se vivió uno de los peores años, con al menos 34 muertes, y ese fue también el punto de inflexión en el que familiares de víctimas, como Paul Muller, decidieron que era inaceptable seguir conviviendo con esa rutina de tragedias sin una respuesta física y efectiva en el propio puente.La barrera que cambió el destino. La solución terminó siendo un sistema disuasorio “invisible” instalado a lo largo de ambos lados del puente, uno basado en cables de acero inoxidable de grado marino colocados unos seis metros por debajo de las pasarelas peatonales. No es algo que se aprecie desde lejos ni desde el tráfico normal, pero sí es evidente para quien se asoma al borde. La idea es sencilla y tremenda a la vez: si alguien intenta saltar, cae sobre esa estructura, queda herido o conmocionado, y se corta la posibilidad de completar la caída mortal al agua.La eficacia del nuevo impacto. Durante muchos años el Golden Gate registró una media de unas 30 muertes anuales, una cifra que parecía enquistada y casi imposible de romper. Sin embargo, en 2024, con la instalación entrando en su fase final y con ajustes todavía en marcha, las muertes bajaron a ocho. El año pasado, en 2025 y ya con el sistema funcionando los doce meses, se registraron tan solo cuatro y no hubo ninguna caída entre junio y diciembre, un tramo que podría ser de los más largos sin suicidios en el puente, aunque los registros antiguos no siempre sean completos. Por cierto, desde comienzos de 2026 ya hay un caso, lo que recuerda que no existe el riesgo cero. Dicho esto, el descenso general es tan evidente que incluso sus impulsores lo ven como una prueba clara de eficacia y un espejo para el resto de las arquitecturas colgantes.Vigilancia e intervención. La barrera no actúa sola, porque el puente mantiene un sistema de vigilancia electrónica y un equipo de agentes cuya tarea es detectar y frenar intentos antes de que ocurran. En el último año se lograron 94 intervenciones exitosas, aproximadamente la mitad de lo que era normal antes de la instalación completa, lo que sugiere que el problema no desaparece de golpe. De hecho, todavía hay gente que llega con la idea de saltar, pero ahora el margen de actuación es mayor y la muerte ya no es tan inmediata ni tan segura como lo fue durante décadas.Contra la inercia y el coste. Lo cierto es que la instalación de la barrera llegó después de un camino larguísimo lleno de bloqueos políticos, dudas sobre la estética, discusiones sobre el precio y debates sobre si realmente funcionaría. Ya en 1939 se recomendó elevar las barandillas, pero durante décadas se evitó tomar medidas mientras el contador de muertos subía de 500 a 1.000 y seguía creciendo con una regularidad escalofriante. La presión organizada de familiares y profesionales acabó cristalizando en la Bridge Rail Foundation, y tras años de trámites la obra comenzó en 2018. El proyecto, además, se encareció mucho, pasando de una estimación de 76 millones de dólares a un coste final de 224 millones de dólares, e incluso tardó más en instalarse que el propio puente en construirse.Por qué salva vidas. Una de las ideas centrales es que reducir el acceso fácil a un método letal funciona, aunque suene demasiado simple. Un estudio de 1978 de Richard Seiden, en la Universidad de California en Berkeley, siguió a 515 personas que habían ido al Golden Gate con intención de saltar y que fueron disuadidas, y concluyó que el 94% seguía vivo o había muerto por causas naturales. Eso refuerza la idea de que muchas crisis suicidas son agudas y no permanentes, y que poner un obstáculo concreto en el momento exacto puede marcar la diferencia entre morir y sobrevivir.Puentes y un mismo problema. Qué duda cabe, lo del Golden Gate no ha sido un caso aislado, y hay otros puentes icónicos que han acabado arrastrando una reputación similar al convertirse en escenarios recurrentes de suicidios. En Estados Unidos, el puente Royal Gorge junto a Hoover Dam, o el Chesapeake Bay Bridge, han tenido historiales conocidos y episodios que han impulsado debates sobre vigilancia y barreras. En Canadá, el Bloor Viaduct de Toronto fue durante años uno de los puntos más problemáticos hasta que se instaló una gran estructura de prevención, y algo parecido ocurrió en el Reino Unido con el Clifton Suspension Bridge en Bristol, donde la combinación de altura, accesibilidad y simbolismo obligó a tomar medidas y reforzar la intervención temprana. También en Australia, el Sydney Harbour Bridge ha sido objeto de preocupación e iniciativas preventivas, y en Europa hay numerosos casos en puentes urbanos y viaductos de gran altura que comparten el mismo patrón: muy transitados y al mismo tiempo muy expuestos. En todos se repite la misma idea, cuando un puente se convierte en un punto conocido, no es solo un problema de seguridad física, es un fenómeno social que se retroalimenta, y cuanto más famoso, más importante se vuelve cortar esa inercia antes de que forme parte de su identidad.El legado. El Golden Gate llevaba décadas funcionando como un “destino” para personas en riesgo, incluso con casos de gente que viajaba desde otros estados o países,
El precio de la luz, el frío y el miedo a un apagón han devuelto a Londres un empleo del siglo XIX: los deshollinadores

Carlos PregoCarlos PregoCuando uno oye hablar de deshollinadores la imagen que le viene a la mente es la de hombres (o niños) de finales del XIX con las caras tiznadas, la camisa llena de hollín y un gran escobón al hombro. Ese es el tópico. Las fotografías que muestra Google cuando buscamos la palabra y la que ilustra su entrada en Wikipedia. Hoy la realidad es bien distinta. En pleno 2026 no solo sigue habiendo profesionales dedicados al oficio, sino que usan tecnología punta y en ciudades como Londres están experimentando un resurgimiento gracias al precio de la energía.Su aspecto no se parece en nada al del famoso Bert de ‘Mary Poppins’, pero siguen desempeñando una labor clave… y sobre todo están solicitados.¿Deshollinadores en 2026? Exacto. Y al menos en Londres no son un colectivo extemporáneo y en decadencia, el recuerdo de una época pretérita. Al contrario. Como contaba hace unos días The New York Times la profesión sigue allí muy viva, ha sabido adaptarse a las necesidades (y recursos) del siglo XXI y sobre todo está viviendo un resurgimiento gracias al coste de la energía.La prueba más clara la deja la Asociación Nacional de Deshollinadores (NACS, por sus siglas en inglés): en 2021 sumaba 590 miembros, hoy su base de socios ronda ya los 750. El gremio incluye a decenas de mujeres y algunos negocios aseguran que en invierno llegan a recibir entre 70 y 80 llamadas al día.¿A qué se dedican? En esencia a lo mismo que sus antecesores de los siglos XIX y XX, aunque en un contexto y con unos recursos muy distintos. Para retirar el hollín de las chimeneas siguen usando cepillos que reconocería perfectamente el Bert de ‘Mary Popins’, pero eso es solo parte de una arsenal en el que también se incluyen cámaras digitales, aspiradoras industriales y equipos de detección de humo. “Casi como técnicos de chimeneas”, señala Martin Glynn, de NACS.Las empresas incluso utilizan drones para escanear tejados. Nada que ver con los hábitos que en otros tiempos hicieron tristemente famoso al oficio, como emplear a huérfanos para trepar a chimeneas y limpiar conductos. Suena a ciencia ficción terrorífica, pero esa práctica estuvo al orden del día en los siglos XVIII y XIX. De hecho en 1875 la muerte de un crío que quedó atascado en Fulbourn generó tal revuelo que el Gobierno aprobó una ley que prohibió los “niños trepadores”.¿Sigue habiendo chimeneas? Sí. Los deshollinadores británicos no fueron inmunes a cambios clave, como la popularización de las calefacciones centrales en la segunda mitad del XX o la Clean Air Act (‘Ley de Aire Limpio‘) de 1956, pero el gremio ha sabido aguantar y hoy vive una época mucho más amable, incluso de reivindicación. Lo contaba hace justo un año en The Telegraph Steven Pearce, descendiente de una larga estirpe de deshollinadores que empezó en el oficio hace décadas convencido de que la profesión tenía los días contados.“Al principio solo lo acepté como un trabajo de fin de semana porque pensábamos que el oficio desaparecería con la ley de 1956, cuando el Gobierno otorgó a las autoridades locales la facultad de controlar la quema de carbón y los humos de las calderas”, relata Pearce. “Pero eso no ocurrió, de hecho los últimos cinco años han ido mejor que nunca en el negocio. Es la época de mayor actividad que he visto en 45 años”. No es el único que constata el renacer de la profesión.¿Cuál es la razón? En 2026 los hogares ingleses quizás no dependan del carbón y la leña para calentarse, pero siguen encendiendo sus chimeneas. Y no solo por la popularización de las estufas. La propia NACS admite que la demanda de sus servicios se ha visto impulsada por dos factores: el encarecimiento de la energía de los últimos años y un contexto internacional convulso, en el que el suministro eléctrico parece un flanco vulnerable a ataques de enemigos. Desde el colectivo recuerdan también que a la gente sencillamente “le gusta sentarse frente a una chimenea” para leer, tomarse una copa de vino, ver una película y desconectar. Por si eso no fuera suficiente, un buen fuego ayuda también a reducir la dependencia y el gasto de las calefacciones centrales.¿Qué dice la normativa? Por supuesto hay restricciones sobre el uso doméstico de carbón, pero The New York Times recuerda que incluso en zonas como Londres se permite la quema de combustibles autorizados que emiten muy poco humo visible. Lo que sí generan es hollín, lo que explica que el Gobierno aconseje que las chimeneas se limpien cada año con ayuda profesional.“La gente piensa: ‘Vamos a tener un plan B, una chimenea, una estufa por si se va la luz’”, añade Glynn, presidente de NACS. “Si tienes la opción de quemar leña o combustible sin humo puedes seguir cocinando y tener algo de calefacción. Hay un gran aumento de demanda, la gente está volviendo a encender chimeneas”. ¿Cómo pinta el futuro? Steven Pearce asegura que sus clientes siguen comprando estufas y reconoce que le cuesta creer que la gente vaya a prescindir de las instalaciones, aunque se prohíban. “No me imagino a quienes han gastado de 3.000 a 5.000 libras en instalarlas dejando de usarlas”. De hecho sostiene que en los últimos años ha visto “un gran resurgimiento en la compra de chimeneas y estufas multicombustible, que queman leña, carbón y materiales sin humo”.No todo son ventajas: su ‘factura’ es la emisión de PM2.5, partículas invisibles a simple vista pero que sí suponen un “contaminante atmosférico” dañino. Imágenes | Wikipedia, Jorbasa Fotografie (Flickr) y NACSEn Xataka | Mientras todo el mundo mira al petróleo, el verdadero tesoro de Venezuela se esconde en los sótanos de Londres: su oroLos mejores comentarios:Ver 0 comentariosEn Xataka hablamos de…Ver más temas Webedia Tecnología Videojuegos Entretenimiento Gastronomía Motor Estilo de vida Economía Ediciones Internacionales Destacamos Ver más temas SuscribirMás sitios que te gustaránRecienteVer más artículos Xataka TV Ver más vídeos source
China necesita chips y Estados Unidos necesita energía: en la carrera de la IA las dos grandes potencias tienen caminos divergentes

Eva R. de LuisEva R. de LuisBajo un acto tan reflejo (y común, en mi caso) de sacar el móvil y abrir Gemini o tener una pestaña en el navegador abierta con ChatGPT hay una enorme infraestructura detrás. Soy usuaria gratis de ambos modelos, pero la de la IA es una carrera de fondo que vale mucho dinero. De ahí que empresas con un ecosistema sólido como Google o Meta aguanten mejor esta fase inicial de expansión y que OpenAI ya tenga en su hoja de ruta poner publicidad. He mencionado dos productos que uso a diario y que son competencia, pero que en un escenario global están en el mismo equipo: el de Estados Unidos.Al otro lado del ring, China. Porque la otra potencia que se ha presentado a la carrera es China (Europa todavía se está calzando). De hecho, su gobierno ha trazado un minucioso plan para dominarla en 2027. Mientras que en China el impulso de la inteligencia artificial está liderado por el gobierno, en Estados Unidos es el sector privado. Dos formas de entender el negocio diferente que constituyen la punta del iceberg de dos rutas que, pese a tener una meta común, cada vez se bifurcan más.Diferentes enfoques de inversión. Si hablamos de inversión, la diferencia es abismal: en Estados Unidos se hizo una inversión de capital riesgo de 175.000 millones de dólares, según datos de China International Capital Corp. Si buscamos una cifra de una entidad de referencia dentro de EEUU, firmas como PitchBook suben la apuesta hasta los 222.000 millones (brutal: de cada 3 dólares invertidos en startups en EEUU, 2 van directos a la IA) y Crunchbase lo estima en 168.000 millones de dólares. En cualquier caso, a años luz frente a China, que ronda los 6.000 millones de dólares, según el Stanford AI Index Report. Centrándonos en lo empresarial la horquilla se reduce: las big tech estadounidenses invirtieron seis veces más que sus homólogas chinas, de acuerdo con datos de Pitchbook y FactSet. Y si combinamos público y privado, también: en China la suma asciende a 165.000 millones de dólares en los últimos años, bastante por detrás de los 563.000 millones procedentes de empresas y del gobierno de EEUU. Una obviedad: el capital estatal y privado tienen expectativas diferentes en cuanto a rentabilidad, horizontes de inversión y sectores objetivo. Un ejemplo concreto: China acaba de lanzar su primer LLM dirigido a la agricultura, un sector estratégico para el estado que seguramente no esté entre los primeros intereses del sector privado de EEUU. Y esto es clave para entender sus trayectorias divergentes de crecimiento.Dónde invierte cada uno. En China el dinero se dirige hacia las tecnologías subyacentes, con los semiconductores avanzados a la cabeza, según explica CICC. En Estados Unidos por el contrario la prioridad absoluta es la construcción de centros de datos, un proceso lento y repleto de tantas trabas que hasta se plantean el espacio, e infraestructuras energéticas capaces de cubrir la demanda.Y tiene sentido, en tanto en cuanto la casuística de cada uno es particular: China se enfrenta a un bloqueo en tecnología que le ha hecho tener que buscarse las castañas y pisar el acelerador para lograr la autosuficiencia y abordar así la escasez de recursos derivada de su acceso restringido a chips de última generación. En el caso de Estados Unidos, la combinación de infraestructuras energéticas envejecidas y un fuerte crecimiento de la demanda eléctrica ha reactivado su búsqueda de nuevas fuentes energéticas, con efectos geopolíticos significativos, y ha devuelto protagonismo a industrias como la nuclear.¿Y si es una burbuja? En plena fase de crecimiento del sector y con países poniendo toda la carne en el asador, resulta inevitable pensar en que tarde o temprano la burbuja podría explotar. Para el premio Nobel de Economía Michael Spence, estamos ante una “burbuja racional, justificando así las inversiones: “El coste de quedar en tercer lugar en la competición es mucho mayor que las pérdidas derivadas de la sobreinversión o la ineficiencia” explicaba en el foro Taihu World Cultural.En el foro FII Priority Asia del mes pasado celebrado en Tokio, el fundador y consejero delegado de SoftBank Group, Masayoshi Son, intentó alejar los temores explicando que “si la IA lograra generar a largo plazo el 10 % del producto interior bruto mundial, compensaría con creces billones de dólares en gasto en IA”. En cualquier caso, hay encuestas que dan que pensar. En Xataka | La carrera por la IA ha colocado a China en un escenario impensable: obligar a Estados Unidos a salir de su zona de confortEn Xataka | Europa está descubriendo ahora mismo que EEUU no es el socio que pensaba. Y eso es un problema en materia IAPortada | Gemini Los mejores comentarios:Ver 1 comentariosEn Xataka hablamos de…Ver más temas Webedia Tecnología Videojuegos Entretenimiento Gastronomía Motor Estilo de vida Economía Ediciones Internacionales Destacamos Ver más temas SuscribirMás sitios que te gustaránRecienteVer más artículos Xataka TV Ver más vídeos source
La NASA acaba de compartir unas impresionantes imágenes de la nebulosa de la Hélice como nunca la habíamos visto

Eva R. de LuisEva R. de LuisSi hubiera un concurso de popularidad de nebulosas, la de la Hélice estaría en el top: es una de las más brillantes y cercanas a la Tierra, situada a unos 650 años luz del Sistema Solar, en la constelación de Acuario. No obstante, que fuera descubierta hace más de dos siglos y su parecido al “Ojo de Sauron” la han convertido en una de las más fotografiadas de la historia.A lo largo de los años el telescopio espacial Hubble ha captado algunas de las imágenes más icónicas de la nebulosa de la Hélice, como la que puedes ver justo debajo de estas líneas, pero las nuevas imágenes que acaba de publicar la NASA del James Webb están sencillamente a otro nivel. Si te gusta la astronomía y quieres renovar tu fondo de escritorio, aquí tienes algunas magníficas candidatas.La razón no es tanto por la nebulosa en sí, es que la diferencia de sensibilidad y nitidez es abismal frente al veterano Hubble y el jubilado Spitzer, como puedes comprobar en este vídeo. La clave está en el tamaño de su “ojo” (el espejo) y en el tipo de luz que detectan.Así, mientras que el Hubble observa principalmente en el visible y el ultravioleta, con un espejo de 2,4 metros, Spitzer fue un pionero del infrarrojo con un espejo mucho más pequeño, de 0,85 metros, lo que limitaba su resolución. El James Webb combina lo mejor de ambos enfoques: con un espejo de 6,5 metros y una sensibilidad infrarroja extraordinaria, logra una resolución sin precedentes en ese rango del espectro y es capaz de atravesar el polvo interestelar. En calidad de imagen juega en otra liga.El término correcto para referirnos a esta nebulosa es “nebulosa planetaria”, lo que no aclara demasiado bien qué tenemos delante: no se forman a partir de planetas, sino de estrellas como el Sol. Cuando su vida se está agotando esas estrellas emiten grandes cantidades de gas en una envoltura que se expande en un fenómeno grandioso pero “breve” (en unidades del cosmo, no terráqueas). Es, en pocas palabras, como vislumbrar el posible destino final del Sol y nuestro sistema planetario.En la imagen obtenida con la NIRCam (Cámara de Infrarrojo Cercano) del Webb que ves justo encima muestra una especie de pilares que parecen cometas con colas alargadas, trazando la circunferencia de la región interna de una envoltura de gas en expansión, explica la NASA. La imagen muestra “vientos abrasadores de gas caliente que se mueve a gran velocidad desde la estrella moribunda y que chocan contra capas más lentas y frías de polvo y gas expulsadas anteriormente en su vida, esculpiendo la extraordinaria estructura de la nebulosa.” La visión en infrarrojo cercano del Webb resalta estos nudos frente a la imagen etérea del Telescopio Espacial Hubble de la NASA y gracias a la mayor resolución, el enfoque está bastante más afinado que nunca. Además, esta visión en infrarrojo permite visualizar claramente la transición entre el gas más caliente y el más frío a medida conforme la envoltura se expande.Fuera del encuadre del Webb se ve la enana blanca en el centro de la nebulosa (su núcleo) que emite una radiación muy fuerte. Esta energía funciona como una especie de linterna que ilumina el gas de alrededor en diferentes capas cromáticas en función de la temperatura: la zona azul es la más próxima y caliente, la más fría está en color rojo en el borde, donde el gas se mezcla con polvo. En medio, la zona intermedia en amarillo, donde los átomos comienzan a unirse para formar moléculas.Lo más llamativo a nivel técnico es que hasta la fecha, las imágenes del Spitzer solo insinuaban la formación de estas moléculas, pero la resolución del Webb permite ver precisamente esas “bolsas” oscuras y protegidas entre los brillantes tonos naranjas y rojos: es donde se están fabricando moléculas complejas. Esta interacción es esencial en tanto en cuanto constituye la materia prima a partir de la cual algún día podrían formarse nuevos planetas en otros sistemas estelares. En Xataka | La NASA ha publicado 96 pósters fantásticos del universo que puedes descargar gratis en HDEn Xataka | Las primeras imágenes del nuevo satélite de la NASA nos ofrecen una vista de los océanos completamente distintaImágenes | NASALos mejores comentarios:Ver 3 comentariosEn Xataka hablamos de…Ver más temas Webedia Tecnología Videojuegos Entretenimiento Gastronomía Motor Estilo de vida Economía Ediciones Internacionales Destacamos Ver más temas SuscribirMás sitios que te gustaránRecienteVer más artículos Xataka TV Ver más vídeos source
Barbour, club de campo y estética del heredero: los hombres de la Gen Z están abrazando vestirse de "old money"

Alba OteroAlba OteroÚltimamente, el algoritmo de Instagram ha cambiado de registro. Donde antes dominaban las zapatillas de suela infinita y las sudaderas con logos que gritaban a kilómetros, ahora aparecen vídeos cinematográficos, martinis servidos en copas de cristal tallado y chicos de veinte años que parecen haber salido de un rodaje de finales de los años 50. Han dejado atrás el uniforme del hypebeast para vestir como Paul Newman en un yate por la Riviera o como un joven JFK Jr. en Martha’s Vineyard.No es solo una elección de armario, es un síntoma. Como explica el medio CNN, estamos ante un cambio “intencional, definido por la moderación”, donde los jóvenes alinean sus prendas con la forma en que quieren ser percibidos hoy: como hombres con un propósito y control. Pero tras esta fachada de pulcritud, se esconde una narrativa mucho más compleja sobre el miedo al futuro y una preocupante deriva ideológica que ha encontrado en la chaqueta Barbour su estandarte definitivo.El cambio es palpable en los datos. Según el informe de tendencias de Lyst, la demanda global de los suéteres de cuarto de cremallera (quarter-zips) aumentó un 31% a finales de 2025. Del mismo modo, las búsquedas de los icónicos mocasines Le Loafer de Saint Laurent subieron un 66%. Pero si miramos más allá, los datos de la consultora tecnológica Heuritech son reveladores de este giro conservador: las búsquedas de botas de estética ecuestre han subido un 39% y los estampados de cuadros vichy, típicos de la década de los 50, han crecido un 33%. El lenguaje del éxito ya no es el streetwear disruptivo; ahora es el “lujo silencioso”.Esta tendencia ha saltado de las pasarelas al estilo de vida. Según Business Insider, la Generación Z está “asaltando” los campos de golf, un deporte que históricamente ha sido el patio de recreo de la élite madura. El interés ha subido un 30% desde 2016, y en 2023 más de 3,4 millones de jóvenes jugaron por primera vez. Ya no se trata solo de la ropa, sino de habitar los espacios de la exclusividad para, como señalan algunos expertos, no quedar fuera de las “conversaciones de negocios” que ocurren en los greens.En este tablero de ajedrez estético, la pieza reina es la chaqueta Barbour. Nació 1894 para proteger a pescadores y marineros, pero ahora forma parte de una seña de identidad distinta. Margaret Barbour entendió en los 80 que el futuro de la marca pasaba por capitalizar su conexión con el Old Money, logrando que la reina Isabel II y el entonces príncipe Carlos la convirtieran en el símbolo de la aristocracia rural británica.En España, este regreso ha tomado una forma específica: se ha convertido en la fiebre estética de los chavales de derechas. Lo que antes era una prenda funcional para el campo, es hoy un símbolo de estatus en la ciudad que separa visualmente a quienes añoran un orden tradicional de quienes siguen las modas transitorias. El Barbour, con su olor a parafina y su forro de tartán, funciona como una armadura que proyecta estabilidad y pertenencia a una clase, incluso si el que la lleva no posee una hectárea de tierra.Este giro no ocurre en el vacío. Coincide con lo que académicos como Vivek Chibber definen como el ocaso del “wokismo”. Tras años en los que las marcas se volcaron en el activismo social (del Black Lives Matter a las campañas trans de Bud Light), el péndulo ha oscilado con fuerza hacia el lado conservador. Las corporaciones están desmantelando sus programas de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) para evitar boicots y alinearse con un electorado que rechaza la “corrección política”.Como analiza Nesrine Malik en su columna para The Guardian, la caída de lo woke se debe en gran medida a su “captura por parte de las élites”. Para Malik, la clase patricia secuestró las políticas de identidad, convirtiendo la justicia social en un ejercicio de gestos simbólicos y lenguaje elitista (como el uso de Latinx o los pronombres en las bios) que terminó alienando a la clase trabajadora. Esta “versión diluida y flácida” de la justicia social, creada a imagen y semejanza de los privilegiados, ha provocado un rechazo masivo. En este escenario, la juventud ya no busca “aliados”, sino figuras de autoridad y marcas que, como Barbour, representen una herencia tangible y sin ambigüedades morales. La colaboración de Barbour con Chloé es el certificado de defunción de la vanguardia progre: la estética del privilegio es ahora el único valor refugio.Lo que antes conocíamos simplemente como estilo preppy, para la Generación Z es ahora, según define GQ, “un personaje que puedes interpretar”. Inspirados por figuras como Dickie Greenleaf en El talento de Mr. Ripley, los jóvenes buscan prendas que “revelen que tienes, como mínimo, un yate aparcado en el puerto”.Sin embargo, esta interpretación tiene una “cara B” ideológica. En su investigación académica The Fascist Potential of the ‘Old Money’ Trend, la investigadora Veronica Bezold advierte que la estética no es solo nostalgia inocente. Bezold señala que el contenido Old Money en redes sociales a menudo retrata el “dinero nuevo” —fortunas tecnológicas o ligadas a minorías— como algo “vulgar”. Al glorificar la “pureza” del linaje y la riqueza heredada, Bezold argumenta que la tendencia estetiza el neoliberalismo y conecta con narrativas de exclusión de derecha radical. Se valida así una jerarquía social donde el valor de una persona depende de su origen y no de su esfuerzo, alimentando una amnesia histórica sobre un pasado que solo fue “dorado” para unos pocos.La pregunta que subyace de todo esto es: ¿por qué una generación que vive en desigualdad económica se viste como la clase que arruinó su futuro? La respuesta es sociológica. Un reportaje en Curation Edit describen este fenómeno como “cosplay de supervivencia”. En un mercado inmobiliario inaccesible y una economía de bolos (gig economy), vestir como un heredero es una forma de reclamar una estabilidad que no poseen. “Si no puedes comprar una casa, al menos puedes comprar unos pantalones color crema que digan que podrías hacerlo”, señalan.Pero hay
Hay una víctima inesperada de la escalada de precios de las memorias RAM: los modernísimos coches conectados

Javier PastorJavier PastorLo que está pasando con las memorias RAM está dejando clara una cosa: el mejor momento para comprar módulos de memoria es ayer. La subida de precios es tan extraordinaria que ya está afectando a otros componentes clásicos de nuestros PCs como las unidades SSD o las tarjetas gráficas. Sin embargo, la crisis que están generando estos componentes va más allá. Mucho más allá.Los centros de datos devoran memoria. La fiebre de la IA, lo sabemos ya de sobra, ha generado un hambre voraz no solo por chips de IA de última generación, sino también por memorias RAM y HBM que acompañen a esos chips. Según indican en The Wall Street Journal, los centros de datos (tanto los convencionales como los dedicados a la IA) consumirán más del 70% de los chips de memoria de alta gama que los fabricantes produzcan en 2026. Y si pudieran coger más, los cogerían.Esto no va (solo) de PCs o móviles. Es evidente que los primeros afectados por este problema son los ordenadores de sobremesa y portátiles convencionales, así como nuestros dispositivos móviles. Se venden cientos de millones de ellos todos los años y todos ellos cuentan con cierta cantidad de memoria RAM que ahora está más cara que nunca. La onda de choque ya está haciendo que otros componentes como unidades SSD o tarjetas gráficas se vean afectadas, pero en realidad los chips de memoria están por todas partes. Y sobre todo, en una.De la tele al coche. La frenética subida de los precios de la memoria va a afectar desde luego a otros segmentos en los que a bote pronto no habíamos pensado. Desde luego lo hará en otros dispositivos electrónicos de consumo, y aquí están desde luego incluidas las Smart TV, que cuentan con su propio procesador, memoria y almacenamiento para ofrecernos sus funciones. Pero aun más crítico puede ser el problema para los coches, que desde hace años ya eran computadores con ruedas y que ahora son computadores aún mejores y más potentes (y con más memoria) con ruedas.Memorias de todo tipo. Aunque tradicionalmente los sistemas electrónicos de los coches han usado memorias RAM, no se necesitaba lo último de lo último en la mayoría de los casos. Pero eso era en los coches de hace unos años, porque la llegada en especial del coche eléctrico y la fiebre por las pantallas en nuestros vehículos ha hecho que esas necesidades sean distintas. Ahora nuestros coches necesitan varios tipos de memoria, pero en algunos casos esos módulos son tan buenos (o mejores) que los que tenemos en nuestros móviles y ordenadores.Las ECUs. Un coche moderno hace uso de las llamadas ECUs (Electronic Control Units) para temas como el control de la transmisión, del sistema de airbag o del propio motor. Es normal que cuenten con entre 50 y 150 de estas centralitas o microcontroladores , y casi todos ellos contienen memoria RAM para datos temporales y una ROM para el firmware y el software. Sistemas de infoentretenimiento. El componente más evidente que seguramente se nos ocurre como ese “ordenador para el coche” es el sistema de infoentretenimiento que habitualmente consta de una pantalla táctil, funciones de navegación, soporte de sistemas CarPlay y Android Auto y asistentes de voz. Aunque en muchos coches estos sistemas usan 1 GB o 2 GB de memoria DRAM, hay coches más modernos que llegan a los 4 GB y e incluso a los 8 GB de memoria LPDDR4. Y si hablamos de algunos fabricantes como BYD o NIO, hay modelos en los que llegan a usar 16 GB de memoria LPDDR5. El sistema Ford SYNC 5, por ejemplo, se basa en un SoC de Qualcomm con 16 GB de RAM.La asistencia a la conducción pide memoria. Además de esos componentes, hay otros que también demandan el uso de memorias RAM. Los sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS por sus siglas en inglés) permiten activar funciones como el control de crucero adaptativo, el asistente de mantenimiento de carril, el frenado automático de emergencia o el asistente de aparcamiento. Y para lograrlo utilizan RAM con un gran ancho de banda, que permite trabajar con imágenes en tiempo real y procesamiento de las señales de los sensores. Samsung lo sabe bien y de hecho fabrica módulos específicamente orientados a este mercado. El conocido hardware de piloto automático de Tesla, Hardware 4 (el usado actualmente) hace uso de 16 GB de RAM, por ejemplo.Micron ya avisó. En diciembre de 2023 Micron ya indicó que “un coche necesita más memoria que un cohete [espacial]”. La firma, absoluta protagonista en el ámbito de la fabricación de módulos de memoria RAM, indicaba cómo en 2023 el vehículo medio usaba 90 GB entre RAM y NAND, pero en 2026 esa cifra se estimaba que sería de 278 GB y llegaría a los 2 TB en vehículos de alta gama. Eso eran buenas noticias para ella y otros fabricantes, e incluso entonces apuntaban a cómo “la IA generativa está transformando la automoción”. Lo que probablemente no intuyeron es que esa revolución iba a necesitar muchos centros de datos, y esos de datos iban a necesitar muchísima memoria. Y en estas estamos.En Xataka | “No un teléfono, es un coche”: Volkswagen cree que las pantallas en los coches están llegando demasiado lejosLos mejores comentarios:Ver 2 comentariosEn Xataka hablamos de…Ver más temas Webedia Tecnología Videojuegos Entretenimiento Gastronomía Motor Estilo de vida Economía Ediciones Internacionales Destacamos Ver más temas SuscribirMás sitios que te gustaránRecienteVer más artículos Xataka TV Ver más vídeos source